El diablo y el violín.

Como es sabido, el Diablo es un violinista condenadamente bueno. Y esto porque el Infierno es también, a su modo, un reino musical.
A lo largo de la historia, muchos han sido seducidos por ese mágico instrumento, poseedor de una connotación más demencial que ningún otro: el violín.
Pero existe una pieza que engloba una gran parte de la leyenda diabólica, más allá del talento del diablo en sí: “El trino del Diablo”, de Guiseppe Tartini.

“Una noche, en 1713, soñé que había hecho un pacto con el Diablo y estaba a mis órdenes. Todo me salía maravillosamente bien; todos mis deseos eran anticipados y satisfechos con creces por mi nuevo sirviente. Ocurrió que, en un momento dado, le di mi violín y lo desafié a que tocara para mí alguna pieza romántica. Mi asombro fue enorme cuando lo escuché tocar, con gran bravura e inteligencia, una sonata tan singular y romántica como nunca antes había oído. Tal fue mi maravilla, éxtasis y deleite que quedé pasmado y una violenta emoción me despertó. Inmediatamente tomé mi violín deseando
recordar al menos una parte de lo que recién había escuchado, pero fue en vano.
La sonata que compuse entonces es, por lejos, la mejor que jamás he escrito y aún la llamo “La sonata del Diablo”, pero resultó tan inferior a lo que había oído en el sueño que me hubiera gustado romper mi violín en pedazos y abandonar la música para siempre….”

Palabras de Giuseppe Tartini, luego de componer su “Sonata del diablo”, también conocida como “El trino del diablo”.

Aquí les dejo un fragmento del mismo, de hecho, la parte más conocida (la más “diabólica”, popularmente dicho), pero es muy recomendable escucharla por entero; son unos dieciséis minutos aproximadamente, y en Youtube pueden encontrar muy buenas versiones.

Ésta historia es, con frecuencia, atribuída a Niccoló Paganini, pero eso es totalmente falso (hay que andar con cuidado con lo que se lee en internet). Quizá se deba a que Paganini tiene. a su vez, su mitología demoníaca. El aspecto y el extraordinario talento del autor y músico italiano, hicieron de él el blanco de historias fantásticas que lo rodearon de un aura mítica y fantástica. Muy alto, delgado, con extensos brazos y manos de dedos finos y largos (lo cual le permitía tocar con una soltura y una técnica únicas. Paganini también fue un eximio guitarrista, faceta menos conocida de su vida), le permitían abarcar una extensión mayor de lo habitual en el diapasón de su instrumento.

Una de las historias (las cuales nunca sabremos cuánto de verdad hay en ella, pero la cual no deja de ser encantadora) es aquella que dice que en uno de los míticos conciertos de Paganini, se encontraba éste sólo en el escenario, tocando una parte de violín. Entre el público había un hombre ciego, quien se inclinó hacia su vecino y con quien mantuvo el siguiente diálogo: «¿Quién es el flautista que toca con Paganini?», «Pues nadie -contestó el hombre- Paganini está sólo en el escenario». «No puede ser, escuche bien, hay una flauta allí» «Le aseguro que no es así. Le repito que Paganini se encuentra sólo en el escenario» Ante estas palabras el ciego se levantó y se dirigió hacia la salida del teatro, al salir se lo escuchó decir: «Ése no es un hombre, es el diablo».

Historia como éstas, ciertas o no, fomentaron las historias fantásticas sobre la relación de Tartini, Paganini, y el diablo.

Para terminar, les dejo una pieza de Niccoló Paganini, una de mis favoritas. personalmente creo que suena bastante más “diabólica” que la sonata de Tartini, pero hay que tener en cuenta  que, al nacer Paganini, Tartini hubiese tenido 91 años.

Il Cannone Guarnerius. El violín favorito de Paganini.

Il Cannone Guarnerius. El violín favorito de Paganini

La Campanella, por Leonard Kogan. Uno de los más grandes violinistas de la historia.

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4 comentarios el “El diablo y el violín.

  1. […] Pero al igual que en “La decíma sinfonía” ya reseñada en estas páginas, el autor nos propone una culta aproximación a Beethoven, en “El violín del diablo”, el narrador nos sumerge en la increíble historia del pequeño instrumento musical, sus maderas, sus luthiers y esa mítica leyenda de la faústica relación  del violín y sus mejores interpretes. […]

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    • Borgeano dice:

      Interesante propuesta, la cual desconocía. No soy un gran aficionado a las novelas de misterio, pero has logrado que la curiosidad se apodere de mí. Veré si puedo conseguir esa novela de la que hablas (no la he visto por aquí, a pesar de ser un asiduo visitante a las librerías, en las que suelo mirar hasta las mesas donde sé que no voy a comprar nada), pero como dicen, preguntando se llega a Roma.
      Gracias por el dato.

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  2. Jesús dice:

    Gracias por tu artículo, me ha ayudado para uno que estaba escribiendo en mi página sobre el mundo del violín, prácticamente sobre el mismo tema: http://www.deviolines.com/el-demonio-y-el-violin/

    Un saludo

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  3. […] Pero al igual que en “La decíma sinfonía” ya reseñada en estas páginas, el autor nos propone una culta aproximación a Beethoven, en “El violín del diablo”, el narrador nos sumerge en la increíble historia del pequeño instrumento musical, sus maderas, sus luthiers y esa mítica leyenda de la faústica relación  del violín y sus mejores interpretes. […]

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