De profecías y equilibrios.

¿Nace una estrella?

“A mediados del 98, la Casa Blanca lanza otro villano a la cartelera mundial: responde al nombre artístico de Osama bin Laden, es fundamentalista islámico, lleva barba y turbante, y en el regazo acaricia un fusil. ¿Hará carrera esta nueva figura estelar? ¿Tendrá buena taquilla? ¿Logrará demoler los cimientos de la civilización occidental, o será no más que un actor secundario? En el cine de terror, nunca se sabe”.

Este texto fue escrito por Eduardo Galeano en 1998, más de tres años antes de que ocurriera el tan mentado 9/11. ¿Profecía o sentido común? ¿Videncia o, simplemente, saber ver la realidad?

Pasaron los años, pasaron las guerras (algunas), pasaron los presidentes y las crisis y, aún nos vemos obligados a ver imágenes como ésta:

Estados Unidos no es santo de mi devoción, precisamente; pero creo que éstas personas que se ven en la fotografía son tan víctimas como cualquier otra que se vea obligada a participar en una confrontación armada, inventada por ya-sabemos-quién.

Pero de inmediato recuerdo otro texto de Eduardo Galeano.  Éste, que pertenece al mismo libro que el extracto anterior:

“Desde el punto de vista de los Estados Unidos, es justo que los nombres de los norteamericanos caídos en Vietnam estén grabados, sobre un inmenso muro de mármol, en Washington. Desde el punto de vista de los vietnamitas, allí faltan sesenta muros”.

Aquí un par de imágenes del Vietnam Memorial Wall, en Washington.

Reproduzcan sesenta veces la fotografía que prefieran.

La pregunta, ahora, es: ¿Cuántos muros de diferencia habrá cuando termine esta vergonzosa invasión a Irak y a Afghanistán? ¿cuántos Galeano serán superados por presentadores televisivos y sus publicidades en forma de noticia?

 

Actulización: Unos minutos después de escribir lo anterior, me encuentro con esta noticia: “Pakistán se está enojando”. Por Juan Gelman, el primer párrafo dice así: “Se explica: el domingo que pasó, aviones no tripulados (ANT) de EE.UU. atacaron una escuela abandonada en Waziristán Norte y mataron a sus cuatro ocupantes, “presuntos terroristas”, aunque no se ha explicado todavía si lo eran o apenas gente sin techo que eligió el lugar para dormir. Una característica terrible de estas guerras es el anonimato de sus víctimas, de las que en los medios desaparecen nombres, edades, condiciones de vida, y todo se funde en un número, una mera cifra que sirve para contar cualquier clase de objetos”.

Fuente: Página 12. Jueves, 03 de mayo de 2012.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s