El premio Nobel. Deméritos.

A lo largo de mi vida he escuchado algunos variados argumentos sobre el porqué de la negativa de la academia sueca a otorgarle el premio nobel a Jorge Luis Borges. Dejando de lado a aquellos improbables o absurdos, la lista probable se redujo a tres argumentos:

1) La crítica de Borges al nobel en sí mismo (más allá del evidente deseo de obtenerlo). Muchas veces Borges aseguró que, en algún momento el Nobel de literatura caería en Argentina, ya que más que u premio a la valoración literaria en sí misma se trata, al mismo tiempo, de una cuestión política. Por lo tanto, tarde o temprano,  luego de dar algunas vueltas por el globo recaería en esta parte de sudamérica. (Nota: aún no lo ha hecho y, en lo personal; no creo que haya, hoy, un autor que se lo merezca).

2) Según César Milstein -premio Nobel de Medicina 1984- y ante la requisitoria de la negativa de otorgarle el premio a Borges, un integrante de la academia le habría dicho algo así como: «Borges es demasiado conocido; preferimos premiar a autores que necesiten más exposición» (cito de memoria de un diario argentino de aquella época, la segunda parte de la cita no es textual) .

3) La academia sueca no premió a Borges porque éste aceptó una condecoración del dictador chileno Augusto Pinochet.

Lo bueno que tienen estos argumentos es que todos ellos son extra literarios. Es decir que el nobel no llegó a manos de J.L. Borges por motivos políticos, publicitarios o «de castigo». Pero creo que el hecho de no haber premiado a Borges, está lejos de ser una mácula en su carrera, sino más bien, lo es en la de la propia academia sueca. Tal como titulo el diario Página/12 cuando murió el escritor: ¡Y el Nobel se quedó sin Borges!

Dándole vueltas a esto me puse a pensar sobre cuáles otros autores la academia sueca falló y de inmediato surgieron nombres casi obligados: James Joyce, Vladimir Nabokov, Graham Greene, Marcel Proust, Franz Kafka. Cada cual, seguramente, añadirá sus propios nombres a la lista.

¿Y por qué no seguir un paso más allá y considerar no sólo los deméritos de omisión sino también los de comisión?

Si uno revisa la lista de los galardonados se encontrará con una notoria cantidad de nombres olvidados; pero ese error puede perdonársele a la academia, ya que no es su función la de ser vidente y saber cuáles autores potenciará la historia y cuáles quedarán sepultos junto a su fama y su gloria del momento. por mi parte quiero dejar aquí un par de nombres de personas que sí han ganado el premio Nobel pero que, en mi humilde opinión, no fueron merecedores de ellos.

La primera de ellas es Pearl Buck, Nobel de literatura 1938; autora de unas novelitas pasatistas sin mayores valores. Creo que Viento del este, viento del oeste no es una mala novela, pero de allí a premiar con el Nobel a su autora hay demasiada distancia. El otro es Winston Churchill, Nobel de literatura 1953. A lo largo de mis cuarenta años de lector (¡dios, cómo pasa el tiempo!) solo encontré a una persona que reconociera haber leído a Churchill: Garry Kasparov, en su libro Cómo el ajedrez imita a la vida. Por el contrario, generalmente los comentarios eran irónicos, cuando no despectivos. Como el de aquel autor cuyo nombre se me escapa y que comentó: «Mira cómo me vengo a enterar de que toda mi vida he estado equivocado; yo escribiendo libros para ganarme el Nobel cuando debería haberme dedicado a la política».

Y es que es la política , precisamente, la que hace que la academia sueca cometa errores groseros ¿De qué otro modo, entonces, debe considerarse el premio Nobel de la Paz a Barack Obama? ¿O el mismo galardón a Henry Kissinger en 1973, el mismo año en que ese degenerado hizo todo lo que estuvo a su alcance -y que fue mucho- para dar el golpe de estado en Chile ? (Y no quiero hablar del que le fue otorgado a la Madre Teresa porque no quiero empezar a discutir con fanáticos religiosos que llevan todo el día la santidad en la boca pero muy pocas veces en el alma). ¿qué pensar, por fin, del premio Nobel de Economía a Milton Friedman, el responsable de las crisis que hace treinta años asolan al mundo y que Europa recién parece haber notado porque les ha llegado el turno a ellos?

Milton Friedman es interpelado por un activista en la entrega de los premios Nobel:

2 comentarios el “El premio Nobel. Deméritos.

  1. Juan Francisco dice:

    Y eso sin ser exhaustivo….por ejemplo se me viene a la cabeza Cela, sobrevalorado y muy utilizado por los medios oficialistas y la realidad ahí esta….casi nadie compra sus libros y pocos los han leído o los leen…dejando al margen la cuestión de si algunas de sus obras fueran o no fueran escritas por él. Me ha gustado mucho su articulo.

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    • borgeano dice:

      A Cela lo he leído poco y sé que fue muy criticado (Darío Fo fue otro). El post no es exhaustivo, en efecto, porque mi intención es exponer mis (pobres) ideas; como dice el subtítulo del blog: «lo que hoy tenga en mente», la intención original era, al día siguiente escribir otro que -sin originalidad alguna- se llamaría «Los premios Nobel. Méritos» y que sería mucho más breve que el anterior, ya que sólo me basaría en una foto que vi hace más de veinte años y que aún conservo como si fuera de la familia.
      Quizá mañana. Un abrazo.

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