En contra de lo PC

 No, no me refiero a la PC (de Personal Computer) o al PC (Partido Comunista). Me refiero a lo PC, es decir, a lo Políticamente Correcto; esa forma de cobardía moderna (una más) a la que casi todos se suman sin chistar ni medir sus consecuencias.

Esto viene a colación debido a que en estos días que acaban de pasar se hizo presente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (traído y apoyado por el imbécil que la dirige: léase Mauricio Macri) el Gurú Sri Sri Ravi Shankar, un farsante de siete suelas con pinta de no haber visto el agua y el jabón desde fines del siglo pasado. El tal mentado Gurú llegó a la ciudad para «enseñarle a respirar a la gente», ya que según sus enseñanzas todo bien y mal reside allí: en la respiración. Para eso se gastaron 2.500.000 dólares en tres días. El Gurú vino, respiró y se fue, dejando a toda una sarta de imbéciles masajeándose las orejas y tratando de respirar por una sola de sus fosas nasales.
Pero el punto que más me molestó fue la actitud de los periodistas, comentaristas y conductores, tanto radiales como televisivos y de prensa escrita. Todos, casi invariablemente, criticaban o se burlaban del Gurú y del Jefe de la Ciudad, pero de inmediato aclaraban: «Bueno, eso es lo que yo pienso. Pero respeto que cada cual piense lo que quiera» Ésa fue la expresión más común, repetida casi por todos los mediocres que tenían un micrófono cerca. Otra muy repetida –y mucho más cobarde–, fue: «Para mí es una farsa, pero bueno, si alguien siente que eso le hace bien, que vaya». ¡Como si alguien necesitara su permiso!
Las únicas excepciones fueron los integrantes de 6-7-8, Duro de domar y, por radio, la negra Vernaci (¡grande negra, así se hace!) quien se despachó con un rotundo: «¡Me tienen harta con este mugriento de mierda vestido con túnica blanca!». Cuando la oí por la radio me dieron ganas de aplaudir. La negra Vernaci, la más incorrecta de los medios argentinos; y por eso mismo, una de las pocas personas que dice las cosas como son; a lo blanco, blanco; a lo negro, negro.
Ahora bien, ¿de dónde viene lo políticamente correcto? Pues de donde viene la mayor parte de la basura planetaria: de los Estados Unidos. No nos vamos a retrotraer a la génesis del término (una causa judicial de 1792), sino a su aplicación moderna. Debido a los graves conflictos raciales que sufre ese país, comenzó a generalizarse una nueva forma de lenguaje llamado –valga la redundancia– políticamente correcto. Todo esto comenzó permitiendo que las minorías no se sintieran discriminadas y que, de un modo u otro, eligieran ellas mismas el modo en que querían ser llamadas. Prima facie, la idea no es mala; así fue que la comunidad negra de EE.UU pudo quitarse el mote despectivo de nigger y luego la de negro (léase nigro); así pasaron a ser llamados afroamericanos. Pero luego, como siempre sucede, vino la deformación, y en este caso tomó dos variantes. que cada cual se sintiera ofendido de inmediato por cualquier motivo; v.gr.: «Oiga, yo no soy un enfermero, soy un auxiliar de la salud«; y pueden cambiar la frase anterior con los siguientes términos: «ciego/invidente», «minusválido/personas con capacidades diferentes», «enano/persona de baja estatura», etc., etc. Y el otro es que los términos despectivos sí son usados, pero sólo por la minoría discriminada. Es así que se ha hecho un lugar común el uso de los términos nigger y nigro en las canciones de rap o hip-hop. ¡Pero cuidado con que use ese término cualquier otra persona ajena a esa raza! Es así que el término discriminatorio pasó a ser un término de orgullo.

Ahora copio de wikipedia: «El movimiento del lenguaje políticamente correcto tiene sus bases filosóficas en el anti dualismo y por tanto se sitúa en contra de la concepción del conocimiento como universal, objetivo e independiente del contexto. Por otro lado, se basa en la hipótesis de Sapir-Whorf según la cual el lenguaje actúa como creador de realidades y no sólo como herramienta descriptiva. Por tanto, el lenguaje es entendido como equiparable a la acción, y en base a su capacidad constructiva se convierte en una herramienta de exclusión social de minorías en manos de los poderosos, ya que estos controlan los medios a través de los cuales se difunde el mensaje, la información, y se modifican las realidades. Por tanto, el movimiento del lenguaje políticamente correcto considera que si se llega a modificar los términos «clásicos» impregnados de connotaciones, se podría llegar a cambiar las ideas preconcebidas y, como consecuencia, conseguir una mayor integración de los grupos con poco poder social».
Pues por mi parte, y como es una costumbre mía estar en desacuerdo con los poderosos, más aun cuando abusan de ese poder; les regalo la postura filosófica de cuarta categoría (¿de qué otra calidad puede ser la filosofía de un poderoso?). ¿De qué vale llamar persona con capacidades diferentes en lugar de minusválido a una persona que debe usar una silla de ruedas si no se le construyen las rampas necesarias para que pueda moverse por la ciudad? ¿Qué arreglamos con llamar invidente a un ciego si no le colocamos señales en braille para que sepa cómo conducirse en la ciudad o en los transportes públicos? Lo políticamente correcto es sólo otra forma de control social que baja desde los grupos de poder para continuar sometiendo a la masa. Las personas minusválidas o con capacidades diferentes siguen teniendo problemas para acceder al transporte público y la mayor parte de los restaurantes y cafés no tienen servicio sanitario adaptado a sus necesidades. Eso sí, todo el mundo los llama con corrección, no vaya a ser cosa que los señores del poder se enojen y uno termine compareciendo ante un juez por infamias e injurias.

A último momento me acuerdo de algo que sucedió hace un par de años. Había regresado a la Argentina el seleccionado nacional de fútbol de invidentes luego de participar en el campeonato mundial. Y se realizó en partido para concientizar a la gente del duro problema que enfrentan estas personas. Para atraer más gente fueron invitados varios artistas y políticos, quienes debían jugar con los ojos vendados (para no tener una ventaja obvia contra sus contrincantes y para que «sintieran en carne propia» lo difícil que era, tan solo, jugar un partido de fútbol sin poder ver). Recuerdo cuando la cámara de T.V. «pescó» al Ingeniero Macri levantándose la venda para mirar por debajo de ella ¿qué le importaba a él que quienes tuviera delante fueran invidentes o ciegos o disminuidos visuales? ¿Será que eso también se lo enseñó su amigo, el Gurú Ravi Shankar?

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2 comentarios el “En contra de lo PC

  1. gaviotasinamor dice:

    Totalmente de acuerdo contigo Borgeano, al pan pan y al vino…
    politicamente correcto para mí es respetar siempre al otro, sea del color que sea, he ideología, eso es lo esencial.
    Muy buen post, me alegra leerte
    Saludos

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    • borgeano dice:

      El respeto al otro ante todo, pero sin falsos modales, que de esos ya hemos tenido demasiado.
      Yo tengo algunos problemas con la red, así que me conecto cuando y como puedo, pero creo que andará por aquí un tiempo.
      Cariños.

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