Más grande que la vida

Amo esas historias que son más grandes que la vida. Me refiero con esta expresión a esos libros o películas que pretenden abarcar toda la riqueza de varias vidas en una sola o que buscan la razón o el sentido de toda una vida. Cyrano de Bergerac es una de ellas y, sin duda, mi favorita. El mejor espadachín, el mejor poeta, el mejor amigo, compañero, amante (en el sentidos de amador; no en el carácter sexual que hoy le damos al término); hombre de altos ideales, honor, conducta. Cyrano es la perfección del hombre, salvo por ese detalle: su nariz (detalle, por otra parte, típico de la mitología clásica: v.gr.: el talón de Aquiles).

Como ejemplo del carácter de este personaje les dejo uno de sus monólogos. También les dejo la versión cinematográfica de dicho monólogo (el video es un poco más extenso, la parte de la que hablo dura poco más de un minuto y medio). Está en la versión original con subtítulos es español. Preferí esta versión ya que creo que hay que ver las películas con las voces originales. Cuestión de gustos, sin duda.

Cyrano-: ¿Qué quieres que haga?
¿Buscarme un protector,
un amo tal vez?

¿ Y como hiedra oscura
que sube la pared
medrando sibilina
y con adulación?
¿Cambiar de camisa
para obtener posición?
No, gracias.

¿Dedicar, si llega el caso,
versos a los banqueros?
¿Convertirme en payaso,
adular con vileza
los cuernos de un cabestro
por temor a que me lance
un gesto siniestro?
No, gracias.

¿Desayunar cada día un sapo?
¿Tener el vientre panzón?
¿Un papo que me llegue a las rodillas
con pestilentes dolencias
de tanto hacer reverencias?
No gracias.

¿Adular el talento de los camelos?
Vivir atemorizado por infames libelos
y repetir sin tregua:
¡Señores soy un loro
quiero ver mi nombre
escrito en letras de oro!
No gracias.

¿Sentir terror a los anatemas
preferir las calumnias a los poemas
coleccionar medallas,
urdir falacias?
¡No, gracias!
¡No, gracias!

Pero cantar, soñar, reír,
vivir, estar solo,
ser libre,
tener el ojo avizor,
la voz que vibre,

ponerme por sombrero
el universo,
por un sí o por un no,
batirme
o hacer un verso.

Despreciar con valor la gloria y la fortuna,
viajar con la imaginación a la luna,
no pagar jamás por favores pretéritos,
renunciar para siempre a cadenas
y protocolo;
posiblemente no volar muy alto,
pero solo.

 


6 comentarios el “Más grande que la vida

  1. gaviotasinamor dice:

    Gracias Borgeano, es deuna gran belleza tu post de hoy domingo me encanta Cyrano de Bergerac, y todo los clásicos, eran tan grandes en romanticismo y educación me encanta yo habría sido muy feliz en aquella época… hay tantas novelas buenas de escritores franceses, como no recordar Los miserables, El conde de Montecristo y muchas más.
    Feliz domingo me encanta leerte eres un hombre lleno de una gran cultura
    besosss

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    • Borgeano dice:

      Gracias Gaviota, es cierto lo que dices sobre esa época. Creo que –vista a la distancia– fue una época encantadora. Plena de cortejos galantes y hombres de honor (aunque los hubiera, claro está, de los otros). Creo que nosotros ya sabemos de que lado estaríamos ¿no?
      Cariños.

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  2. El Fauno dice:

    Coincido contigo. Para mi también es de agrado esas historias y vidas que te sobrecogen por su fuerza. ¿Acaso hay algo más grande que intentar llegar a ser una de ellas? ¿Por qué si no estamos aquí? Para marchitar nuestra vida frente a la tv o absurdas conversaciones.

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    • Borgeano dice:

      ¡Ah, hombre! ¡Si supieras cuánto coincidimos en el último punto. Y es que hasta da lástima ver cómo ciertas personas desperdician lo poco que tenemos entre manos sentados frente a la T.V. todo el día o discutiendo sobre banalidades (como el fútbol o los programas aquí llamados de “chimentos”, es decir, cotillerías, chusmerío, etc.).
      Lo peor es que luchar contra ello es una tarea titánica, y a veces ni siquiera ellos mismos quieren que se los saque de allí.
      Un abrazo.

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  3. Mar dice:

    Me leí el libro hace ya más de 5 años y vi la película hace más menos 3. Lloré en las dos ocasiones y me insulté con la imbécil que no se da cuenta del amor del narizón hasta el final.
    A veces soy demasiado sensiblona.

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