Loas a la cama

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En ella nacemos y, si somos afortunados, en ella moriremos (La muerte de los justos se llama a esa forma pacífica de marcharse para siempre: pasando, sin saberlo, de un sueño al otro). Ella está allí, casi siempre invisible a nuestros ojos, pero es en ella donde pasamos y pasaremos gran parte de nuestra vida: durmiendo, lo cual ya implica al menos un tercio del tiempo que estaremos sobre esta tierra —y supongo que alguno ya estará haciendo las cuentas de rigor—, amando; compartiendo charlas, juegos, películas, comidas, con el ser elegido para estar a nuestro lado (es decir, otras formas del amor), leyendo o, también, escribiendo; tal vez una carta, tal vez un cuento o una novela o, quizá, unos simples apuntes como esta nota, garabateada en un viejo cuaderno deshojado.

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11 comentarios el “Loas a la cama

  1. gaviotasinamor dice:

    Pues si en la cama pasamos la mayor parte de nuestra vida, a mi me da igual morir en ella o no lo que quisiera es sufrir, encima que me muero jooo
    Y para hacer el amor tampoco es imprescindible, hay miles de sitios y formas para ello ajajaa
    Muaskk

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    • Borgeano dice:

      Ja, tampoco para leer ni para ninguna otra cosa, pero a la larga la usamos para todo ello (y más también). Reconozco que para el dolor soy medio cobardón, así que ojalá me toque “la muerte de los justos” aunque sea porque se equivocaron en el sorteo.
      Para hacer el amor soy de los que piensan que hay que recorrer toda la casa, ¿pero las mejores piruetass dónde se hacen? Y otra vez la mula al trigo.
      Cariños.

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  2. danioska dice:

    Por mi ausencia forzada (pero hondamente disfrutada) del ciberespacio voy leyendo con atraso los posts antiguos. Este es genial: ay!, la de cosas que podrían contar las camas, creo que más que ningún otro mueble de la casa y en segundo lugar, tal vez, la estufa. La cama está ahí, en medio de todo, como testigo mudo o como participante activa de los hechos, cómplice rectangular de mil historias. Y sí, de acuerdo en que hay que recorrer toda la casa, el ascensor y universos circundantes pero al final uno vuelve a ella, silenciosamente…

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    • Borgeano dice:

      Una gran amiga a quien se la olvida demasiado a menudo.
      Ojalá haya más ausencias de tu parte a lo largo del año. Nosotros, aquí, las soportaremos estoicamente; como lo hemos hecho estos días (además, tendremos la oportunidad de disfrutar, también, de las crónicas respectivas).
      Cariños estoicos.

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      • danioska dice:

        Caray, pues yo también espero que haya más ausencias mías en 2013, sobre todo si son motivadas por viajes fantásticos como el reciente. Un abrazo, también, estoico

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  3. Ana azul dice:

    Estoy de acuerdo. No le damos el valor que tiene a tan ilustre mueble. Besos
    Ana

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