El oxímoron de la soledad

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Un oxímoron une dos conceptos de significado opuesto que, en literatura, se utilizan para vigorizar cierta idea o imagen que se quiere imponer. No siempre es fácil encontrar la unicidad final del oxímoron, pero siempre produce un efecto de incomodidad o de asombro en el lector. Si Rubén Darío escribe: «rugido callado» uno piensa que se le fue la mano con el oxímoron. Pero si alguien escribe «desmayo dichoso» o «payaso trágico» ya vemos de qué se trata. Hay «desmayos dichosos». Y los payasos (para mí, al menos) son casi siempre «trágicos», un oxímoron sobre el que Charlie Chaplin ha hecho casi todo su cine. Sobre todo su excepcional filme El circo. Cuando Charlie, al final, se queda solo, sentado sobre su pequeña y destartalada valija, circundado por el enorme círculo que ha dejado en la tierra la carpa del circo que no está, el circo al que él pertenecía, el que lo abandonó y, con él, su heroína, uno comprende el oxímoron. Ése es un payaso trágico. Porque la imagen produce las dos cosas que busca. Por un lado nos reímos. La facha de Chaplin sentado sobre su patética valija y rodeado por un círculo perfecto exhibe una contraposición patética: qué enorme era el circo, que pequeño es Charlie. Y también: ¿qué hace ahí, qué espera, por qué se quedó, por qué está sentado justo en el centro del círculo, qué pretende señalar, de qué pretende ser el signo restante? ¿Del circo que ya no está? Pero si el circo no está es porque no está. De nada sirve que él se quede donde antes estuvo. Tal vez nos quiere decir que el circo era el centro de su alma y que ahora, que no está, él, o su alma, están solos. Aquí es donde empieza el otro efecto del oxímoron. Ya no reímos. Ahora nos apena ese hombrecito solo y hasta comprendemos (y ésta es la genialidad de la imagen: poder convertirse en una cifra de la condición humana) que todos somos él. Que todos estamos solos, sentados en el medio de algo que ya no está y condenados a esperar eternamente.

Feinmann, José Pablo; Filosofía política del poder mediático. P.28

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12 comentarios el “El oxímoron de la soledad

  1. lagaviotaconamor dice:

    Buen día Borgeano:
    No sabes como acoplo yo hoy esta palabra oxímoron, ni sabes cuanto significa hoy tampoco o eres adivino o brujo?
    Gracias maravilloso post.
    Un abrazo

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  2. Dessjuest dice:

    Es curioso, siempre tuve a Chaplin como ejemplo claro de payaso triste, hasta que vi “El Ángel Azul”, creo que ningún payaso alcanzará tanto dramatismo como el enamorado de la Dietrich.

    Abrazos.

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    • Borgeano dice:

      Chaplin hay que reverlo pasado cierto tiempo. Cuando uno es chico o joven se detiene más en el aspecto humorístico de sus películas. Pasado cierto tiempo se accede a la “segunda capa” del mensaje.
      Un abrazo.

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  3. danioska dice:

    El oxímoron es de mis figuras retóricas favoritas del mundo mundial! Qué buen cruce haces con Chaplin y con los profundos sentidos que el oxímoron saca a la luz, en este caso, incluso ontológicos. Me seduce el oxímoron por su capacidad de poner lado a lado conceptos antitéticos. como este de Sor Juana Inés: “…bella ilusión por quien alegre muero,/ dulce ficción por quien penosa vivo”; de Lope: “es hielo abrasador, es fuego helado”; de San Juan de la Cruz: “La música callada”.
    Riquísimo post.
    Abrazo

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    • Borgeano dice:

      Gracias por el riquísimo comentario Princesa. no hablo de compartir placeres estéticos porque ya van a pensar que lo hacemos a propósito.
      Hago notar, con todo el dolor del alma que el cruce no es mío, sino de José Pablo Feinmann, filósofo argentino del que me he prendado a pesar de ciertas características que no siempre son de mi buen parecer (como, por ejemplo, demasiada autorreferencialidad y su hermano mayor: excesivo ego). De todos modos, sus libros son muy buenos. Hay un par de ellos sobre cine y filosofía que estoy seguro de que te gustarían mucho.
      Abrazote.

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      • danioska dice:

        Tienes razón, pasé de largo la cita. Bueno, para efectos prácticos es lo mismo: no tengo el gusto de conocer a Feinmann, así que tú trajiste la idea a mi radar.
        Abrazo

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  4. javi dice:

    magnífico artículo, aunque yo creo que la imagen más poderosa que nos dejó Chaplin está en Candilejas, cuando se maquilla para su último (y tan último) espectáculo y comienza a hacer pantomimas al espejo con cara de hastío. volveré a pasarme, yo también hago críticas de cine en mi blog, abajo te dejo mi dirección por si quieres echarle un vistazo. saludos.

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    • Borgeano dice:

      Lo haré con mucho gusto. Sin duda Chaplin tiene una amplísima variedad de imágenes que pueden ser usadas como ejemplos de tópicos diferentes; ésa es una (no la única, por supuesto) de las cosas que lo hacen grande.
      Gracias por pasar por aquí.
      Un abrazo.

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