Susan Sontag, Diario

Dentro de la enorme amplitud que nos brinda la literatura, cada uno tiene, sin duda, sus preferencias; algunos preferirán la poesía, otros las novelas (y dentro de éstas cualquiera de sus subcategorías), otros preferirán los ensayos y otros los textos históricos o biográficos. Para mí, los diarios son una fuente inagotable de placer. Sé que los diarios escritos por autores reconocidos son escritos con el fin de que sean leídos en algún momento; aunque sea después de su muerte (como en el caso de Bioy Casares, por ejemplo). Es decir que soy consciente de que esos diarios no son en un cien por ciento escritura despojada de la mirada del lector; es decir, escritura condicionada de antemano. Pero aun así, encuentro en los diarios cierta libertad, al menos, temática, ya que no de tono y estilo. Leer un diario de un autor que apreciamos nos permite adentrarnos, entonces, en parte de su privacidad; en parte de esa vida que ya conocimos a través de su ficción (la cual, si hilamos fino, bien sabemos que nos es totalmente ficción); pero no nos vayamos por las ramas, cosa que los que me conocen saben que hago con suma facilidad. Entonces vuelvo a la tierra y sólo digo Susan Sontag. Eterno amor platónico borgeano, y algunos fragmentos de sus diarios.

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El miedo a la vejez surge del reconocimiento de que no se está viviendo ahora la vida que se quisiera. Equivale en un sentido a insultar al presente.

Escribo para definirme; un acto de creación propia; parte del proceso de llegar a ser; en diálogo conmigo misma, con los escritores vivos y muertos que admiro, con los lectores ideales.

Sola, sola, sola. El muñeco del ventrílocuo sin el ventrílocuo. Tengo la mente agotada y el corazón dolido. ¿Dónde está la paz, el centro?

Quiero ser capaz de estar sola, de que me parezca reparador; no una mera espera. Hipólito dice bienaventurada la cabeza que se ocupa de algo más que de su propio descontento.
Sentimentalismo. La inercia de las emociones. No son ligeras, optimistas: soy sentimental. Me aferro a mis estados emocionales. O ¿son estos los que se aferran a mí? Arte = un modo de ponerse en contacto con la propia locura.

Mis faltas: —censurar a otros por mis propios vicios —convertir mis amistades en aventuras —pedir que el amor incluya (y excluya) todo. Cuando detecté envidia, me abstuve de criticar; no sea que mis motivaciones fueran impuras, y mi juicio poco menos que imparcial. Fui benevolente. Era maliciosa sólo sobre los desconocidos, la gente que me era indiferente. Parece noble. Pero, por lo tanto, rescaté a mis “superiores”, a aquellos que admiraba, de mi desagrado; de mi agresión. La crítica quedaba reservada sólo para los que estuvieran por “debajo” de mí, a quienes no respetaba… empleé mi poder crítico para confirmar el status quo.

El “deseo” intelectual es como el deseo sexual. 6,085 ejemplares se han vendido de Contra la interpretación 1,915ejemplares quedan de la primera edición.

Otro texto clave: La deshumanización del arte de Ortega.

Cada época tiene un grupo de edad representativo, -el nuestro es la juventud-, el espíritu de la época es estar en la onda, ser deshumanizado, juguetón, sensación, apolítico.

Mi perspectiva no está refinada, es insensible: este es mi problema con la pintura. Otro proyecto: Webern, Boulez, Stockhausen. Comprar discos, leer, trabajar un poco. He sido muy perezosa. No conceder entrevistas hasta que no parezca tan clara + experta + directa como Lillian [Hellman] en The Paris Review

No se aprende de la experiencia; porque la sustancia de las cosas siempre está cambiando.

La única transformación que me interesa es la transformación absoluta; aunque sea minúscula. Quiero que el encuentro con una persona o una obra de arte cambie todo.

Mi mayor deleite de los últimos dos años ha provenido de la música popular (los Beatles, Dionne Warwick, las Supremes) + la música de Al Carmines [actor, compositor, director, reverendo]

En el próximo apt. tendré muchas plantas, agrupadas.

Un problema: la precariedad de mi escritura –es exigua, de una oración a otra– demasiado arquitectónica, discursiva.

Los textos son objetos. Quiero que afecten a los lectores; pero de todos los modos posibles.

Llego todas las noches a las 2:00 o 3:00. El NYTimes es mi amante.

Me gusta sentirme tonta. Así es como sé que hay algo más en el mundo que yo.

Susan Sontag

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4 comentarios el “Susan Sontag, Diario

    • Borgeano dice:

      Sin duda, una de las indispensables. He pasado por tus sitios, pero ¡necesito más tiempo! Ya leeré algo de lo tuyo y comentaré por allí (la página de Facebook ya la agendé en mis favoritos.
      Saludos.

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      • Siempre me digo “voy a escribir un poquito, sino me va a quedar muy largo” y termino escribiendo 10 páginas. Soy incorregible!

        Saludos!

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      • Borgeano dice:

        Jaja, pues es cierto, tengo el mismo “problema”. El asunto es que en este tema de los blogs mucha gente le escapa a los posts largos, lo cual no deja de ser curioso, ya que si a todos nos gusta escribir es porque también nos gusta leer. Posiblemente se deba a que a muchos les interesa más ser leído que leer, pero en fin, no entremos en temas que no nos llevan a ningún lado. Por lo que he visto sé que escribes bien y poco a poco me pondré al día.
        Cariños.

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