Hijos de la semántica

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Hace unos días, en una de esas charlas o “debates” que solemos mantener después de la cena, alguien pidió aclarar el significado de una palabra, a lo que su interlocutor respondió con un «bueno, pero no vamos a entrar en temas de semántica ahora…» A lo cual le respondieron, muy acertadamente «Bien, pero si no entramos en en temas de semántica no sé cómo haremos para salir de este atolladero en que nos encontramos» Y, obviamente, lo dejó sin argumentos.

¿Por qué será, entonces, que la gente le teme tanto a la semántica? ¿Será porque tiene pinta de palabra difícil, académica, intelectual? Por supuesto que no pretendo, en una charla de sobremesa, llevar el asunto a niveles universitarios; pero a veces es necesario saber, simplemente, si hablamos de lo mismo cuando pronunciamos tal o cual término. Vamos con un par de ejemplos:

1) Teoría. Éste término suele aparecer cuando me enfrentan personas religiosas (les doy mi palabra de que los que me enfrentan son ellos. Yo hace años que esquivo cualquier discusión con esa gente. Han demostrado tanta opacidad mental a lo largo del tiempo que trato de evitar cualquier encontronazo dialéctico). «Al fin y al cabo la Teoría de la evolución es sólo eso: una teoría» Craso y típico error mis angelitos. En lenguaje coloquial teoría es un término vago que señala algo probable o plausible pero no probado (se la suele usar como antónimo de práctico: teóricamente / prácticamente). En ciencia es algo muy diferente: Teoría es un esquema probado que explica un determinado estado de cosas (éstas varían depende del campo del que se esté hablando). Como dijo Richard Dawkins: «¿Así que evolución es sólo una teoría? Bueno, también lo es la gravedad y no veo a nadie saltando de un décimo piso».

2) Buena o mala onda (o sus equivalentes: positivo / negativo). Aunque a ciertas personas les cueste creerlo, en la naturaleza no hay nada positivo o negativo. Esos son conceptos creados por el hombre para explicar el funcionamiento de las cosas. Cuando en una batería vemos los signos + y -, eso no significa que un lado sea “bueno” y el otro sea “malo”. Sólo significa que por un lado salen electrones y por el otro, entran (explicado groseramente). Es sólo una convención. Las ondas, sean cuales fueren, de luz, gravitacionales, infrarrojas , ultravioletas, de rayos X, etc., no tienen moral; así que decir que una persona “tiene buena (o mala) onda”  es un absurdo. A menos que hablemos coloquialmente; en ese caso bien puedo decir que Dessjuest es un tipo “con buena onda” ya que sus posts son interesantes, graciosos y él mismo es un tipo amable, etc. (sus detractores podrán decir otra cosa, pero aprovecho esto para volver al punto central: nadie puede opinar sobre los valores de una batería).

No hay caso. Somos (o deberíamos ser) hijos de la semántica. Si uno presta un poco de atención puede ver que muchas discusiones se hacen eternas porque las personas usan las mismas palabras pero no les atribuyen el mismo significado. Si se detuvieran unos minutos para especificar puntos como éstos, muchas discusiones acabarían antes de empezar.

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21 comentarios el “Hijos de la semántica

  1. Dessjuest dice:

    Es jodido el tema de la semántica, de las palabras, lo mismo que has escrito serviría también para los conceptos, “verdad” y “mentira”.

    Digo esto porque ando enfrascado estas semanas en un asunto bastante feo en el cole, a cuentas de un engaño que durante años han estado sufriendo los padres y que han intentado arreglar a base de manipular el idioma, no dicen “es obligatorio”, pero dicen “tienen que..”

    Para ciertas cosas hay que ser claro, en fin, que gracias por la mención, honrado quedo 🙂

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    • Borgeano dice:

      En casos tan específicos como el que nombras, hay que ser más claros aun. Te imaginas que si en una charla de sobremesa llegamos a ese punto, en un caso que involucra a personas o niños en temas más importantes más preciso hay que ser.
      Hace un tiempo subí un post que hablaba de lo mismo pero a nivel Vaticano (nada menos). Ellos, a las mentiras oficiales les llaman “reserva mental sobre una verdad diferente” ESO es dar vuelta el lenguaje. Ahora se me ocurre que podrías usarlo tú en ese asunto de la escuela. “Oigan, si lo usa el Vaticano ¿por qué yo no?
      En cuanto a la mención, qué va… al menos sabes en qué vereda me encuentro.
      Un abrazo.

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  2. Gaviota dice:

    buenos DÍAS querido Borgeano un tema tocas hoy bueno y si es cierto que le tenemos miedo a la semántica sobretodo lingüística!!
    En fin que cada persona hace de su capa un sallo.
    Feliz lunes

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  3. Hasta que no me puse en el ordenador, no pude leer esta entrada, el movil hace visa propia. Sobre lo que dices buena o mala onda, tienes muchas razón, nosotros los humanos son los que marcamos las cosas buenas y malas, son dos polos opuertos, que si no existieran, no existira nada. Me encanto, tu reflexión. Yo no se explicarme muy bien, pero me gusta . un feliz lunes y saludos

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  4. danioska dice:

    Apasionada de la semántica y en general de la lingüística, no puedo menos que aplaudir tu iniciativa de poner en claro qué entendemos por determinada palabra. O, en voz de Carver, “what we talk about when we talk about love”…. Y qué buena cita la de Protágoras, como para masticarla y sacarle todo el jugo.
    Abrazo

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    • Borgeano dice:

      Qué linda la referencia a Carver, con ese título tan bonito. Como dije, creo que la gente le tiene más miedo a la palabra en sí que a su puesta en práctica. Aun así hay que hacerlo; al menos uno los tiene que poner en esa situación.
      Cariños

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  5. elssamolina dice:

    Las palabras a veces son un arma de doble filo, según que palabras y quien las utiliza. Un tema muy interesante. Saludos. Elssa Ana

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    • Borgeano dice:

      A veces las palabras son usadas por ciertas personas con muy mala intención; de allí que se haga imprescindible poner en claro de qué se está hablando; de cuál es el significado que le atribuimos a cada término.
      Cariños.

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  6. mariagvicent dice:

    Supongo que el fondo de la cuestión es la claridad en el lenguaje, le llamemos semántica o de cualquier otra forma.
    Lo importante, para mi, es no darle la vuelta y caer en la tentación de adaptarlo a nuestros intereses.
    Ya sin mencionar la de líos en los que nos podemos meter si no lo tenemos suficientemente claro.
    Un abrazo de esos que son de martes…

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    • Borgeano dice:

      ¡Ése es el punto María! no es necesario llamarlo “semántica” aunque de ello se trate. Lo de no “adaptarlo a nuestros intereses” es totalmente válido si no lo haces de manera consciente (lo cual sería una forma de manipulación muy poco ética), pero de todos modos, cada uno tiene una concepción determinada de cada término, el cual puede no coincidir con el que tiene nuestro interlocutor. De allí la importancia de detenerse, a veces, y aclarar un punto en particular.
      Cariños.

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  7. Mar dice:

    Babel… me recordaste la historia de la Torre de Babel

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  8. Es todo un mundo al que nos invitas considerar a través de tu reflexión. Es sobre la generación de nuevas realidades aún cuando no seamos conscientes de ello. Me permito compartir tu escrito. Un abrazo!

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  9. […] a través de Hijos de la semántica — El Blog de Arena […]

    Le gusta a 1 persona

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