Billie Holiday y los frutos extraños

El linchamiento fue una práctica común en los  Estados Unidos durante el siglo XIX y parte del siglo XX. A principios de éste último siglo, un profesor de escuela de New York, Abel Meeropol, luego de haber visto unas fotografías de linchamientos de negros en el sur estadounidense, escribe un breve poema llamado Strange Fruit (“Fruta extraña” si lo traducimos literalmente; pero también sus variantes son válidas y tal vez más evocativas: «Fruto extraño» o «Extraño fruto». No es la dificultad de la traducción el tema de esta entrada; pero se hace necesario hacer notar cómo al intentar traducir sólo dos palabras tenemos tantas variantes, tantas dificultades).

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El poema es breve, sólo tres estrofas de cuatro versos:

Southern trees bear a strange fruit,
Blood on the leaves and blood at the root,
Black bodies swinging in the southern breeze,
Strange fruit hanging from the poplar trees.

Pastoral scene of the gallant south,
The bulging eyes and the twisted mouth,
Scent of magnolias, sweet and fresh,
Then the sudden smell of burning flesh.

Here is fruit for the crows to pluck,
For the rain to gather, for the wind to suck,
For the sun to rot, for the trees to drop,
Here is a strange and bitter crop.

Árboles sureños dan una fruta extraña, 
Sangre en las hojas y sangre en la raíz, 
Los cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña, 
Extraño fruto que cuelga de los álamos.

Escena pastoral del sur galante, 
Los ojos saltones y la boca torcida, 
Perfume de magnolias, dulce y fresco, 
Entonces el repentino olor a carne quemada.

Aquí está la fruta para que los cuervos arranquen, 
Para que la lluvia reúna, para que el viento sorba, 
Para que el sol pudra, para que los árboles dejen caer, 
He aquí una extraña y amarga cosecha.

La visión bucólica del sur, con sus álamos y su perfume de magnolias y el contraste con el olor a carne quemada y el cuerpo de los hombres colgando de los árboles es todo lo que Meeropol necesitó para crear una obra que no puede dejar a nadie indiferente. Aun así, la llegada masiva al público de este poema demoraría un par de años más. En 1932 Billie Holiday graba, por primera vez, Strange Fruit (con el paso del tiempo la canción llegará a tener cerca de cuarenta versiones diferentes) y el éxito masivo expone aun a quienes no quieran prestar atención a “estas cosas”, lo cual suele ser una constante en los seres humanos, el horror de una práctica que, a pesar de todo, llegaría hasta bien entrada la década del 60.

Por último, una nota personal: si bien es sabido que los valores de tal o cual intérprete es algo totalmente subjetivo, bien podría decirse que Ella Fitzgerald o Sarah Vaughan fueron las mejores cantantes de jazz de todas las épocas; pero para mí Billie Holiday será, por siempre, la número uno. Donde Fitzgerald era la perfección o Vaughan la potencia vocal inigualable, Billie Holiday será la intérprete, aquella que transmitirá como ninguna el dolor de lo que las letras del jazz o del blues dirán sólo con palabras. Tal vez su propia vida, tan marcada por una infancia difícil, esposos golpeadores y, hacia el fin de sus días por el alcohol y las drogas haya sido la escuela donde aprendió a comprender o a compartir el dolor ajeno.

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16 comentarios el “Billie Holiday y los frutos extraños

  1. Tania Bello dice:

    Pues mira, casi las tres de la mañana en mi país, yo sin poder dormir y está canción me suena tan agridulce y melancólica. Qué hermosa, me ha puesto los pelos de punta.
    Gracias por compartir esta joya, está divina.

    Saludos, Borgeano.

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  2. Shira Shaman dice:

    Algunas cantantes son incomparables, Billie Holiday desde la primera vez que la escuche me atrapó;el alma del blues y del jazz se encarnaron en su piel, en su voz se condensan tantas emociones que difícilmente me canso de escucharla. Me encanto tu entrada.
    Abrazos querido Borgeano.

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    • Borgeano dice:

      Como he comentado en otro espacio, las tres más grandes cantantes de jazz fueron Ella Fitzgerald, Billie Holiday y Sarah Vaughan; pero para mí Billie Holiday será siempre la que más emociones me provoque. Tengo por ahí un documental sobre Ella Fitzgerald, donde se muestra que, en su época, fue elegida la mejor cantante de jazz (en la lista, Billie figuraba segunda); pero, a pesar de su mayor destreza técnica, me parece más impersonal, más fría.
      Un fuerte abrazo, Shira. (y ya estoy revisando el correo).

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  3. diaeconomina dice:

    Muchas gracias por tu cultura en lo que publicas, un beso Borgeano!

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  4. elssamolina dice:

    Gracias por compartir .Ademas de ampliar el conocimiento,sobre estos temas.Me parece un excelente trabajo.Besos Elssa Ana

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    • Borgeano dice:

      Gracias Elsa, eres muy amable y me da mucho placer saber que hay gente que comparte el placer de saber estas cosas de las que “podríamos pasar” por cierto, pero que no lo hacemos porque sabemos que sin ellas nuestra vida sería un poquito más pobre.
      Cariños.

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  5. Dessjuest dice:

    Y hay todavía sitios donde se usa ese “ejemplar” castigo, afortunadamente cada vez menos.

    Abrazos mozo, yo ese género musical reconozco que no le tengo dominado en absoluto, me fio de tu bien criterio

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    • Borgeano dice:

      Pues si supieras la cosas que escucho dentro de ese género… pero con respecto al tema central del post, es cierto lo que dices: lamentablemente hay sitios donde aun se lleva a cabo esa brutal forma de castigo. A raíz de ésta, y buscando información al respecto, me enteré de que hubo casos recientes en Bolivia y un país de centroamérica cuyo nombre olvidé. No se trataba de casos de racismo, sino de casos de delincuencia donde parte de una población tomó la justicia en sus manos. No es exactamente lo mismo, por supuesto, pero no deja de ser una aberración.
      Abrazo.

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      • Dessjuest dice:

        Sí, son casos más como esos que se daban en las pelis del oeste cuando en un pueblo pillaban al recurrente ladrón de ganado y le colgaban en el árbol más cercano 🙂

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  6. Gran aporte!

    “…
    Los cuerpos negros balanceándose en la brisa sureña,
    Extraño fruto que cuelga de los álamos.”

    Como bien comentás en el post, el poema tiene una mezcla casi ingenua entre lo delicado y lo monstruoso. Me llama poderosamente la atención. Muy intenso. La adaptación de Holliday es exquisita, coherente con la idea de Abel Meeropol. Voy a investigar sobre el poeta.

    Insisto: gran aporte.

    Un abrazo!

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    • Borgeano dice:

      Muchas gracias por tu comentario Andrés. Para mí es una fuente de placer encontrar cosas como ésta y, al igual tú, cuando me topo con algo así, suelo buscar más información u obras de esos autores de los que usualmente se sabe poco.
      Un abrazo.

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  7. Es cierto que Billie tiene como color de voz la melancolía misma. Me ha estremecido esta canción y, claro, conocer la raíz.

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    • Borgeano dice:

      Cada vez que escucho a Billie Holiday siento la pena a través de su voz. Quizá sea algo que ya tengo tan profundo en mí que no puedo evitarlo; pero esa sensación la provocó la misma Billie cuando la escuché por vez primera. Sigue pareciéndome única.
      Cariños.

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