Sylvia Plath, dibujante

Siempre que se nombra a Sylvia Plath viene a nuestra mente, de manera inmediata, los contrastes de su vida, más que su obra poética sí (¿Alguien conoce de memoria alguno de sus poemas? ¿Alguien recuerda aunque sea una primera línea?). Su biografía parece, siempre, ir en sentido contrario: su triste suicidio a los treinta años; su compleja relación con Ted Hughes, su poesía intensamente autobiográfica, el recuerdo de la niña que comenzó a escribir su diario a los diez años. Lo que es muy poco conocido de la poeta norteamericana es su faceta de dibujante. Plath era una extraordinaria artista que nunca llegó a publicar ni uno solo de sus dibujos, aunque fue su deseo e intención que The New Yorker lo hiciera.

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En el libro Sylvia Plath: Drawings (2013) la hija de la poeta muestra una faceta de Plath que no se había visto antes: la de ilustradora. Los dibujos se publican, entonces, casi cincuenta años después de la muerte de la autora.
Debo reconocer que encontrar estos dibujos fue una sorpresa para mí; y también debo declararme culpable de cierta predisposición algo discriminatoria (supongo, después de todo, que ello es bastante natural). Cuando uno conoce a un artista que sobresale en un campo tiende a suponer que, si se dedica a otra faceta artística lo hace como hobby o como complemento a su aspecto creativo; algo, en suma, secundario. Encontrarme con una galería de vacas, nueces, flores, zapatos y paraguas como parte de dibujos sencillos pero interesantes (y que hubiesen merecido mejor suerte en su momento) me hizo pensar que podemos verlos bajo la misma óptica que a su poesía: una mirada profunda a lo cotidiano, a eso que está tirado en el patio de atrás o a un simple cardo que llena la página desde su costado derecho.
Persona compleja, artista sencilla; Plath sigue regalando la alegría que no pudo conseguir en vida.

Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

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15 comentarios el “Sylvia Plath, dibujante

  1. Ser artista es un don en todas sus manifestaciones. Mil besillos de los nuestros

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  2. danioska dice:

    Tampoco sabía de su faceta de dibujante, me sorprendió en especial el tono casi ingenuo de algunos de los trabajos: ese gato curioso, la sombrilla, el par de zapatos. No soy experta en la poesía de Plath, pero me parece interesante esta veta: los dibujos corren en una línea más luminosa que su literatura.
    Buen descubrimiento, cazador de tesoros…
    Abrazo

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    • Borgeano dice:

      Piacere, querida. Como dije en la entrada, NADIE es experto en Plath; muchos la conocen, pero saben más del suicidio y de su relación con Hughes que de su poesía (yo soy uno de ellos también).
      Los dibujos me sorprendieron, son sencillos pero están muy bien realizados. Por eso decidí culparme de de “discriminación prematura”.
      Gracias, como siempre, por tus palabras.
      Abrazo.

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  3. diaeconomina dice:

    Hola BORGEANO!! Pues no sabía de la existencia de esta mujer. Triste lo que le pasó, y genial recuerdo el que dejó.

    MUCHAS GRACIAS POR HACERME SABER DE HISTORIAS REALES COMO ESTA! 🙂 🙂

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  4. elssamolina dice:

    El tiempo nos descubre a veces, facetas que reafirman, la creatividad de algunas personas. En este caso, es asombrosa la historia de Plath ,sus dibujos que caminan paralelos a sus letras…Gracias por compartir Borgeano. Besos. Elssa Ana

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    • Borgeano dice:

      Gracias a ti, Elssa, por tener siempre presente a esta humilde casa. La historia de Sylvia Plath es muy interesante y muy triste también; pero no deja de ser parte de la historia humana (no hablo de “la humanidad” en abstracto; hablo de “humana” en el sentido más personal: la de ella y la de cada uno de nosotros). La vida está llena de claroscuros y ésta historia es una más de ellas.
      Cariños.

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  5. Leyla dice:

    Apenas se del Artista, pero se nota facil el don, me encantaron los dibujos..
    Un abrazo y un beso Borgeano

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  6. María dice:

    No conozco la obra de Plath (prometo ponerme a ello) pero los dibujos, desde mi visión totalmente profana en la materia, creo que son hermosos por su simplicidad, por mostrar esas cosas sencillas que nos acompañan y que por vistas ni las miramos.
    Como siempre, un placer aprender contigo, pese a que mis visitas son como los ojos de un río.
    Besetes cariñosos desde aquí, Borgeano…

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    • Borgeano dice:

      Vaya, “mis visitas son como los ojos de un río” Créeme que me siento más que satisfecho con esa expresión. La obra de Silvia Plath, como la de todo poeta, llega –o no– de diversas maneras. no hay que preocuparse mucho por ello. Coincido con lo de los dibujos. Lo que a mí más me ha gustado es lo que dices, María: su sencillez y la mirada puesta sobre aquellas cosas triviales; las de todos los días.
      Besos y que el río fluya cuando quiera hacerlo.

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