Aprender, esa humilde tarea.

Desde hace un tiempo, el cual podríamos fijar de manera imprecisa a finales del siglo pasado, y por meros motivos comerciales, se ha puesto de moda el publicar cualquier cosa que un escritor de fama haya escrito, o dicho. Así encontramos, de manera casi constante, con nuevas publicaciones de diarios, reportajes, diálogos, ponencias, discursos, cartas y cualquier otro texto dejado por un escritor o artista. Mucho pesa en ello, a veces, la avaricia de los herederos de estos escritores; es así como la señora María Kodama publicó textos de Borges que él expresamente había prohibido que vieran la luz (o que volvieran a verla, ya que muchas veces se trataba de libros o notas de su juventud; textos de los cuales renegaba con todo derecho) o como la publicación de Laura, la novela inacabada de Vladimir Nabokov que publicó su hijo hace una década atrás, o poco menos.

Borges

Todo esto viene a cuento porque hace un par de meses me encontré en una librería con un nuevo libro de Jorge Luis Borges. Con la inevitable faja roja y la inscripción “Borges inédito”, allí estaba El aprendizaje del escritor, volumen que reúne, en tres capítulos, unas transcripciones de un seminario que Borges diera en la Universidad de Columbia en 1971. Debo ser sincero: no dudé ni un segundo. A pesar de que un par de veces me “clavé” comprando libros como éste (Museo, de Borges, publicado con el permiso de María Kodama fue uno de ellos), un nuevo Borges siempre es una promesa de, al menos, algún hallazgo o algún momento de placer.
Para mi sorpresa, El aprendizaje del escritor resultó ser un magnífico libro. Como dije, se trata de la transcripción de un seminario, es decir, puro lenguaje hablado. Para seguir sumando agradables sorpresas, Borges brindó aquellas charlas con la compañía de Norman Thomas di Giovanni, el reconocido traductor de Borges al inglés. En el primer capítulo di Giovanni lee el cuento El otro duelo y luego vuelve a leerlo mientras Borges lo analiza fragmento a fragmento, haciendo las aclaraciones que le parecen pertinentes. Al final, se suman las preguntas de los estudiantes. El segundo capítulo se ocupa, del mismo modo, de algunos poemas (quien dice que un poema no puede o no debe ser analizado, que lea estas páginas y se desayune de cómo trabaja un poeta en serio. No todo es inspiración y dos metáforas bonitas). El tercer y último capítulo se ocupa de la traducción. Allí Borges y di Giovanni, luego de que éste leyera un breve párrafo de un cuento, explican el modo en que trabajan juntos en lo que se bien puede ser considerada una clase magistral sobre el complejo tema de la traducción.
El aprendizaje del escritor, entonces, sería una buena y sencilla opción para aquellos que pretenden poner por escrito sus ideas y sus creaciones, aprender del mayor escritor de la lengua española de los últimos tiempos no es poca cosa.

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12 comentarios el “Aprender, esa humilde tarea.

  1. Leyla dice:

    Me encanta leer siempre algo de Jorge Luis Borges 🙂 y por tu descripcion se antoja el libro..

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  2. El Buda Curioso dice:

    Pues habrá que añadirlo a la lista de lecturas pendientes 🙂

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    • Borgeano dice:

      Bueno, gracias por la confianza Buda; espero que sea de tu agrado (creo que para los que estamos en esto de los blogs, de un modo u otro, todo aquello que nos lleve a comprender mejor el acto de escribir siempre será útil).
      Un abrazo.

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  3. danioska dice:

    Tienes el inagotable talento de ponerme a sufrir por libros (o cuadernos) que no tengo y NECESITO, amigo querido. Éste que me es indispensable, no sólo por ser de Borges, que ya es bastante, sino por su riqueza y oportunidad (ayer hablaba yo, a partir de Morábito, de algo similar: la escritura no como mero paseo sino también como esfuerzo que descoloca pero se disfruta). Veré si ya está en México, gracias por la señal de alerta.
    Abrazote

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    • Borgeano dice:

      Menudo halago. viniendo de ti lo dejo prendido a mi solapa para que todo el mundo lo vea. Creo que éste es un libro que disfrutarías. Sabes que no me gusta recomendar ni libros ni música porque esos temas son muy subjetivos; pero hay casos en que uno lee o escucha y dice «esto podría gustarle a Danioska o a Shirashaman», etc. Ahora, siempre me queda un pequeño resquicio de temor de que no agrade lo que propongo, pero eso es inevitable y algo menor.
      También recordé lo que habías dicho en tu blog, mejor dicho, lo que transcribiste de Morábito. Con mayor razón debemos tomar esas cosas en cuenta, entonces.
      Abrazo enorme y si lo consigues, ya me contarás. Si no te regalo el mío (créeme, nada me daría más placer que retribuir tu presencia con un pequeño presente como éste).

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      • danioska dice:

        Gracias, querido amigo, lo busco por acá, seguro lo encuentro. ¿Y qué hago con la gracia y la alegría que me da que conozcas perfectamente mis gustos literarios?
        Un abrazo fuerte

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  4. María dice:

    Nos dejas aquí esta proposición como una tentación. Ahora tendré que buscarlo para compartir ese montón de libros que tengo pendientes de leer. Pero con una particularidad, que este no podrá esperar.
    Un besete desde aquí y gracias, como siempre, por tus proposiciones…

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    • Borgeano dice:

      Gracias por tu confianza en mi como lector María; creo que a muchos aquí les interesará este libro porque todos, en menor o mayor medida, gustamos de escribir; y éste breve volumen explica cómo lo hacía un verdadero genio. ¿Qué mejor escuela que esa?
      Si lo consigues, espero que sea de tu agrado.
      Besos, miles.

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  5. diaeconomina dice:

    Conozco a este escritor y para mí también es maravilloso. No veo bien que la familia no respete decisiones de alguien a quien tienen que amar pero bueno cada uno con su conciencia.

    DESEO QUE ESTES BIEN Y GRACIAS POR TODO!! 🙂

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    • Borgeano dice:

      Ha pasado con varios escritores; cuando hay dinero de por medio, los deseos de los muertos no valen nada. Es una pena; pero la gente hace esas cosas constantemente, sólo que que en casos como éste nos enteramos; en la gran mayoría, no.
      Gracias por tus deseos y un fuerte, fuerte abrazo.

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