La búsqueda eterna

arte menor

Hace un mes atrás, publiqué una entrada en donde planteaba la inexistencia (al menos hasta donde yo sé) de un estudio sobre la importancia de la figura paterna en la literatura o, más particularmente, en la formación de algunos escritores. Acabo de releer Arte menor, de Betina González, Premio Clarín de novela 2006, y la idea y las preguntas vuelven a hacerse presente.

” […] el viejo tenía sus formas de desilusionar cualquier expectativa que pendiera sobre él como una hipoteca del cuerpo o del espíritu. De modo que se la ingenió para morir de la manera más absurda, cruzando la Avenida del Libertador sin siquiera reparar en las luces de los semáforos. Casi estoy segura de que el hecho —sea tan sólo porque lo hermana a la distancia con Gaudí— fue deliberadamente planeado. Como fuera, tanto la distracción como la premeditación le habrían arrancado seguras sonrisas de orgullo. 

Claro que él jamás podría esgrimir una Sagrada Familia como causa justificada del descuido. Su único logro como escultor resultó ser su estatua del Soldado Desconocido emplazada en el cementerio barroso de San Martín, donde los muertos se amontonan en desordenadas parcelas que exhiben tristes fotos carné enmarcadas en pretenciosos oropeles. No es siquiera suficiente ironía que él descanse a pocos metros de su máxima obra en bronce”.

Arte menor recorre tópicos que muchos ya han recorrido antes: la búsqueda del padre ausente; la búsqueda de sentido a una historia personal siempre incompleta por esa misma ausencia. Aún así, ése tópico común no significa que la novela de Betina González sea una más dentro de esa lista. Breve y concisa (a veces un poquito demasiado, ése tal vez sea su único punto débil: se centra demasiado en un solo tema) tiene méritos como para ser leída con placer por la cuidada prosa y con atención por la trama; cercana, por momentos, al thriller, casi a la novela de detectives. Betina González ha publicado otras dos novelas después de ésta. No creo que vaya a salir corriendo a buscarlas; pero creo que les daría una oportunidad si me encuentro por casualidad con alguna de ellas.

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3 comentarios el “La búsqueda eterna

  1. danioska dice:

    Me ha apetecido leer a Betina, no con esta novela de la que no había oído sino con Las poseídas pero bueno, no se ha dado. Y en cuanto al tema “que nos ocupa” (nunca mejor dicho) ahí sigue, fantasmeando alrededor tuyo, con González, y mío, con Auster. Algo bueno habrá de salir de estas visitas.
    Abrazo

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    • Borgeano dice:

      Espero que así sea querida; que salga algo y que sea positivo, ya que estamos en tren de pedir. Yo voy logrando algunos avances semana a semana en terapia. Sorprendido por esto último, para ser sinceros.
      con respecto a Betina, ya veremos; el primero que se acerque a ella que le avise al otro.
      Abrazo.

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      • danioska dice:

        No me sorprende (he dicho que creo en la terapia como acompañamiento y he visto de primera mano sus beneficios), pero sí me alegra mucho lo que dices. Pacto cerrado.
        Abrazo

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