El cartero llama dos veces XII

 

Frank Lloyd WrightTras su muerte en 1959, y después de una carrera ilustre de 70 años durante los cuales ha diseñado más de 1.000 estructuras y donde completó más de 500 edificios, Frank Lloyd Wright fue reconocido por la AIA como “el mayor arquitecto estadounidense de todos los tiempos.” Él era, a decir de todos, un verdadero maestro de su oficio. Su proyecto más pequeño y quizás lo más inusual se produjo en 1956, y comenzó con una carta de Jim Berger, un niño de 12 años de edad, hijo de un cliente anterior de Wright. La petición del joven era simple: quería encargar el diseño de una casa para su perro, Eddie; uno que complementaría la casa de la familia. Increíblemente, Wright estuvo de acuerdo y suministró un conjunto completo de dibujos para “La casa de Eddie” al siguiente año. La construcción de este pequeño pedazo de historia de la arquitectura fue finalmente completado por el padre de Jim en 1963.

FLW0119 de junio 1956

Estimado Sr. Wright:

Soy un chico de doce años. Mi nombre es Jim Berger. Usted diseñó una casa para mi padre, cuyo nombre es Bob Berger. Tengo una ruta de periódicos en la que hago un poco de dinero para el banco, y para los gastos.

Le agradecería si usted me diseñara una casa para mi perro, que fuera fácil de construir, pero que vaya con nuestra casa. El nombre de mi perro es Edward, pero lo llamamos Eddie. Él tiene cuatro años o en la vida de perro, 28 años. Él es un perro labrador. Él mide setenta centímetros de alto y un metro de largo. Las razones por las que me gustaría esta casa para mi perro es, principalmente, para los inviernos. Mi papá dijo que si se quiere diseñar la casa del perro él me ayudará a construirla. Si usted diseña la casa le voy a pagar por los planos y materiales con el dinero que recibo de mi ruta.

Atentamente,

Jim Berger

 

A continuación Frank Lloyd Wright le responde a Jim disculpándose por no poder diseñar la casa en ese momento debido a sus compromisos, pero le pide al pequeño que se ponga en contacto con él en noviembre.

 

FLW02

En noviembre, por supuesto, Jim Berger volvió a escribirle al arquitecto; esta vez, de manera más breve:

 

FLW03Estimado Sr. Wright

Le escribí 19 de junio 1956 sobre el diseño de una casa para mi perro Eddie que fuera con la casa que diseñó para mi papá. Me dijiste que te escriba de nuevo en noviembre, así que pregunto de nuevo ¿Me podría diseñar una casa para mi perro?

 

Atentamente,

Jim Berger

 

 

Poco después, llegaría el diseño de Frank Lloyd Wright para Eddie, el perro de los Berger:

FLW 04

Y el resultado final:

FLW05

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14 comentarios el “El cartero llama dos veces XII

  1. Hola, Borgeano.
    Magnífica anécdota. Una lección importante: no importa quién seas o qué hayas logrado en tu vida, recuerda que sigues siendo un simple ser humano.
    ¡Saludos!

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    • Borgeano dice:

      A las cuatro personas que han comentado –cinco incluyéndome a mí– nos ha gustado precisamente eso: la faceta más simple y humana de un personaje púbico enorme. Y la candidez e insistencia del pequeño, no dejan de ser, también dignas de mención.
      Un abrazo.

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  2. danioska dice:

    Qué ternura de entrada. Sin saber mucho de la faceta humana de Lloyd Wright podría darle un largo abrazo ahora mismo. Eso es calidad humana, no pequeñeces.
    Abrazo compartido con Lloyd Wright…

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    • Borgeano dice:

      Debo reconocer que la entrada está bastante mal escrita (lo supe en el mismo momento en que la estaba haciendo); pero por cuestiones de tiempo decidí subirla tal como quedó. De todos modos, la anécdota pesa por sí misma y me alegra ver que varios de nosotros compartamos la delicia de estos pequeños momentos. Sentí lo mismo que tú; creo que estos actos le suman altura a personajes que ya de por sí son enormes.
      Cariños.

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      • danioska dice:

        Tu entrada me reafirma la sensación (nada original, por cierto) de que quienes son realmente grandes en realidad son también realmente humildes. Los seres grandes que he tenido la Fortuna de conocer son todos muy humanos y caminan sobre la Tierra, no entre nubes. Soberbias, pedanterías y egos inflados pertenecen al perfil de quienes en el fondo son chiquitos.
        Abraziño de viernes =)

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  3. Nimeria dice:

    Excelente arquitecto.

    Desde hace mucho está en mi lista de favoritos pero desconocía esta historia.

    Gracias!!

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    • Borgeano dice:

      Me alegra sumar una faceta humana a esa persona que tanto admiras por su obra. Me sucede (creo que debe ser una norma general) que encontrar estas pequeñas actitudes en personas que consideramos extraordinarias, las hace más grandes aún.
      Cariños.

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  4. Es genial la inocencia e insistencia de un niño y la sencillez y el compromiso del genio para atenderlo…. ¡Para tomar nota y practicar ambas!

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  5. redalmados dice:

    Ooooh! Qué dulce…para mí los animales son uno más de la familia así que me toca bastante de cerca.
    Mis padres diseñaron su casa igual a una en la que (por motivos de trabajo) mi padre vivió muchos años en otro país. Le traía buenos recuerdos y por el vínculo que tenía con aquella casa y con la familia con la que vivió decidió recrear la misma casa para nosotros. Pues bien, la casita de nuestro labrador, la construyó igual.
    Cariños

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    • Borgeano dice:

      Pues me gustaría verla ¡es una historia muy parecida! Me alegra saber que consideras a tu perro como “uno más de la familia” (para mí lo son, ello es inevitable).
      Cariños para los dos; pero un poquito más para uno de ustedes.

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  6. María dice:

    Ambos son deliciosos. El niño por esa inocencia al dirigirse al adulto y el genio porque nos deja ver su faceta más humana.
    Tengo que decirte que además siento debilidad por los perros.
    Una entrada encantadora.
    Un beso bien grande, desde aquí…

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    • Borgeano dice:

      Pues compartimos debilidades. Hace mucho que no subo nada sobre perros, pero si quieres conocer a los (que fueron alguna vez) míos, por en el buscador “Adoptar es amar” y los conocerás.
      En cuanto a los dos personajes de la historia que nos toca hoy, en efecto, ambos son parte integral de una historia encantadora. Inocencia y grandeza de espíritu. Puro optimismo, si lo miramos bien.
      Gracias por estar aquí y disculpa la demora en responder.
      Cariños.

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