Sinestesia, Kandinsky y un adolescente en mi pasado.

Kandinsky 

En el año 2007 yo trabajaba en un sitio en el cual había una reproducción de un cuadro de Kandinsky (el que ilustra la entrada). Recuerdo que el encargado de aquel lugar protestaba ante la presencia de esa obra ¿Qué es eso? Solía decir. La ponés así o al revés y es lo mismo, no se entiende nada. En octubre de aquel año (a raíz de una lectura de la que hablaré a continuación, busqué la fecha en mis diarios, porque recordé que había tomado nota de ello), un adolescente; catorce, tal vez quince años, estaba esperando la salida de una persona y, aburrido, se detuvo ante el cuadro y se quedó observándolo durante algunos minutos. Luego se volvió hacia mí y dijo: Ése tipo sabía mucho de música ¿no? El comentario me pareció brillante, más aún comparándolo con las constantes diatribas del encargado del lugar. 

El sonido de los colores resulta tan definido que sería difícil encontrar a alguien que tratase de expresar el amarillo intenso con notas bajas o un oscuro lago [rojo púrpura] con un sobreagudo.

Wassily Kandinsky.

Kandinsky 02 

Wassily Kandinsky. Tres sonidos. 1926

Leo, en Un científico en el museo de arte contemporáneo, de Luis Javier Plata Rosas: “Una de cada mil personas es capaz de percibir la realidad de una manera algo distinta a los demás: […] como una mezcla de sus sentidos en las que ve sonidos, escucha colores o saborea texturas. […] La posible causa de la sinestesia (tal es la denominación de esa condición) es de tipo neurológico: la activación simultánea de las áreas del cerebro , próximas entre sí, responsables de interpretar la información procedente de nuestros sentidos. Así, cuando en el cerebro debería activarse el área que nos permite decir que un color es rojo, en el mismo instante se activa también por error el área con la cual se identifica la nota musical sol sostenido. 

Ser un sinestésico, o sinesteta, como lo fue Wassily Kandinsky, tiene sus ventajas cuando se es artista del lienzo […] que posibilita , por ejemplo, oír colores, lo que hace de la expresión «sinfonía de colores» algo más que una metáfora.

Toda obra abstracta de Kandinsky adquiere un especial significado para psicólogos y neurólogos al examinar sus cuadros bajos la luz de la sinestesia. […] Algunos estudios recientes señalan que cuando observamos el resultado de esa sinestesia cuando observamos obras como Tres sonidos, la actividad de la corteza cerebral disminuye de manera notoria, lo que podría indicar que nuestra percepción del arte abstracto —al igual que en el caso de las notas musicales— es parte de nuestra percepción sensorial más primitiva. […] En conclusión; nuestra percepción del arte abstracto es innata y universal: no importa si fuimos criados por lobos o por una pareja de artistas; si crecimos en Japón, Egipto o Alaska,ni si somos maestros en la historia del arte, vendedores de helados o contadores; nos basta con ser humanos para embelesarnos con un Kandinsky”.

Me pregunto ¿Qué será de aquel adolescente —hoy ya un joven que debe rondar los veintidós años— que hizo aquel comentario tan llamativo? ¿Habrá podido canalizar esa capacidad notable que poseía o los vientos de una educación normal lo habrán empujado hacia rumbos menos creativos? Nada me causaría más placer ver su rostro un día cualquiera en un folleto de un museo o tal vez sobre un escenario, coloreando el aire con una guitarra.

 

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22 comentarios el “Sinestesia, Kandinsky y un adolescente en mi pasado.

  1. Leyla dice:

    Interesante Post… Un abrazo Borgeano

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  2. Mariel dice:

    No sé que habrá sido de él y cómo seguramente no lo sabré, entonces se me permite imaginar para ese muchacho, un futuro (hoy presente) como un famoso compositor, trazando compases, escuchando, sintiendo, proyectando.

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  3. vsequera dice:

    Reblogueó esto en Chocolate Añejoy comentado:
    Gracias … no sabía nada de esto.

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  4. muy interesante tu blog 🙂 Me preguntaba como sería esa sinestesia al revés; música a partir de colores.

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    • Borgeano dice:

      Es una idea interesante. No conozco ningún caso, pero no sería extraño. Si esas funciones cerebrales actúan mal “en un sentido” ¿por qué no habría de hacerlo en el “sentido contrario”? Saludos.

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  5. María dice:

    ¿Sabes, Borgeano?
    Un cuadro de Kandinsky que me encantó siempre ha sido “el beso”. El rostro de ella y las manos de la pareja son un auténtico tesoro de expresividad.
    Sería estupendo que te pudieras encontrar con aquel adolescente, ahora adulto, y poder comprobar si tus expectativas sobre su futuro se cumplieron. Quizá alguna vez…
    Un abrazo grande de agosto…

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    • Borgeano dice:

      Si me permites, María; ése cuadro que nombras en realidad es de Gustav Klimt (otro grande, tengo una entrada antigua sobre él). De todos modos, compartieron una época (Kandinsky era mayor) y algunos de sus cuadros bien pueden ser confundidos.
      Lo del adolescente, pues sí; esta vida es tan rara que nada impide tal cosa. Lo único que espero es alegrar el día que eso ocurra. Es decir, saber que no desperdició esa oportunidad maravillosa.
      Cariños.

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      • María dice:

        Pues es verdad, Borgeano. Como no soy, precisamente una experta en arte, siempre confundo a Klimt con Kandinsky. Y mira que adoro “ese beso” de Klimt. Gracias por la matizacion.
        Más cariños para ti…

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  6. Loretta Maio dice:

    Fantástico.
    Gracias.

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  7. Loretta Maio dice:

    Lo he compartido en mi página social (Facebook) pues me ha parecido muy interesante.
    Cariños.

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  8. Shira Shaman dice:

    Me parece que toda arte se relaciona, dentro del pintor la música marca el ritmo con el pincel,y el violín con el arco dibuja melodías insospechadas…
    Espero que la sensibilidad de ese joven encuentre un buen cauce.
    Como siempre es un placer leerte y aprender algo nuevo.
    Besos 🙂

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  9. redalmados dice:

    Si “los Kandinskys” fuesen música, para mí serían como un concierto de los Rollings.
    Aquel jóven seguro que acabo canalizando esa creatividad en cualquier profesión, ya sea encantador de camaleones o bombero o músico..o…o..
    Cariños siempre

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    • Borgeano dice:

      No soy un amante de los Rollings, pero entiendo el concepto y lo comparto (claro, pongo una banda de mi agrado, o tal vez algo de jazz).
      Sobre aquel joven… pues como a todo el mundo, le deseo lo mejor. Paz (que la hay), Amor (que existe) y una buena vida (que cuesta trabajo construir, pero que se puede llevar a cabo).
      Me gusta la idea de “encantador de camaleones”, aunque no sé si tenga mucho “glamour”. Uno no puede vanagloriarse diciendo “voy a rescatar a una princesa del peligroso ataque de dos camaleones…” Pero bueno, el intento puede hacerse.
      Me gusta tu sentido del humor.
      Cariños, ad aeternum.

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  10. Hola, Borgeano.
    Más vale tarde… Siguiendo por el camino intertextual, no pude dejar de recordar las vocales de colores de Rimbaud. Me hubiera gustado mucho ser sinestésico. Mil gracias por compartir.
    Saludos.

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    • Borgeano dice:

      No te disculpes por los tiempos Enrique; mírame a mí, si el día tuviese 48 horas tampoco me alcanzarían.
      ¿Sabes que es un excelente anexo el poema de Rimbaud? Creo que me has dado material para otra entrada… Brillante conexión. Ceo que ser sinestésico en un grado bajo debe ser muy interesante. Antes de escribir la entrada (estuve unos días revisando mis diarios hasta encontrar aquella anotación) hablé de ello con una amiga, quien conoce a un muchacho que sufre esta condición, pero en un grado bastante alto. Y me contó que era una verdadera tortura para el pobre chico. Se sumaba, además, el hecho de que provenía de una familia de escasos recursos, por lo tanto sus padres no tenían las herramientas necesarias como para manejar a una persona de esas características. Esta amiga hacía notar que la comunicación, para este joven, era sumamente complicada. ¿Cómo explicarle a alguien el color de un sonido o viceversa? En ése caso podría decirse que nosotros, pobres mortales, tenemos un sentido menos.
      Un fuerte abrazo.

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  11. Los niños tienen la capacidad de “ver sonidos u oír colores”, tengo un ejemplo muy cerca. A veces, me sorprende diciendo cosas así…, creo que Kandinsky era especial, aunque intentes copiar sus obras siempre hay algo que se escapa y es que los genios, tienen eso, ese saber captar más allá. Saludos.

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