Sí, página 41.

pablo gallo Mujer buscando un pasaje. Pablo Gallo

Últimamente —hablo de apenas un par de años— he comenzado a subrayar mis libros. Si alguien recorriera los tres mil volúmenes de mi modesta biblioteca no sabría cuáles libros he leído y cuáles no. Tenía tanto cuidado con ellos que no sólo evitaba marcar sus páginas con cualquier tipo de trazo, sino que también cuidaba que las páginas no se doblaran (quienes marcan el avance de la lectura doblando las esquinas superiores de las hojas cuentan, hasta el día de hoy, con mi más profundo desprecio) ni que mancha alguna ensuciara su portada. Los lomos eran un problema; la ediciones económicas, pegadas en lugar de estar cosidas eran muy difíciles de cuidar; hacía, con ellos, lo que podía. Pero de un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que buscar esa cita que se nos hace imprescindible ahora es una tarea que, generalmente, termina frustrándonos, ya que si bien estamos seguros de en qué volumen se encuentra y a veces incluso de en qué página, cuando vamos a buscarla vemos que no aparece por ningún lado (y no exagero: recuerdo una cita de Joseph Campbell que, para mí, se encontraba en la página 41 de El héroe de las mil caras. La he buscado una y otra vez y, como un idiota, sigo haciéndolo cada tanto. Tan seguro estaba de esa cita, de ese libro y de esa página que sigo teniendo la vana esperanza de que algún día abriré ese volumen en ese sitio y allí se encontrarán las dichosas palabras). Es entonces que leo rodeado de bolígrafos y reglas (soy, eso sí, bastante histérico; debo reconocerlo: nada de subrayar a mano alzada) y la verdad es que lo disfruto. Recorrer hacia atrás el libro que estoy leyendo o alguno que leí hace poco y ver las anotaciones y comentarios hechos en su momento tiene su encanto y es un buen ejercicio de diálogo con uno mismo.

Eso sí, una acotación válida, aunque superflua: subrayar los libros propios. Quien hace eso con los libros de una biblioteca pública o con los libros prestados merecería el destierro en la famosa isla desierta munido sólo con un ejemplar de Paulo Coelho.

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33 comentarios el “Sí, página 41.

  1. A solas en una isla desierta con Paulo Coelho! Severísimo castigo!

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  2. Yo, soy igual que tú hasta hace un par de años, los libros siempre cuidados, y hacer anotaciones no me gusta nada, pero tienes razón que cuando quieres releer exactamente un pasaje de ese libro, la tarea se hace desquiciante.
    Un abrazo.

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  3. Mariel dice:

    Coincidimos, salvo en lo de subrayar, yo subrayo a mano alzada y a veces lo hago caminando (si, a veces leo en movimiento) me he sorprendido en más de una ocasión volviendo a leer el libro buscando algún párrafo o palabra

    Abracitos desde la página 71 con cielo nublado

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    • Borgeano dice:

      Leer caminando es un tema para una entrada en sí misma, es cierto. Y me alegra que coincidamos en lo de subrayar (porque al fin y al cabo éso es lo importante), después, cada uno lo hace según su modo y buen entender. Supongo que eso de subrayar con regla es un resabio de ese respeto casi religioso que sentía (y siento) por los libros. Tal vez algún día me encuentre subrayando con un pincel… uno por suerte no deja de evolucionar.

      Abrazos de esos que despejan nubes.

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  4. Loretta Maio dice:

    Nada tan frustrante como buscar un pasaje y no hallarlo. Siempre usé “señaladores”, pero como se me terminan cayendo tuve que aceptar que para muy poco sirven.
    Oh, no, nada de doblar las puntas de las hojas ¡no! (eso me saca que quicio…) Pero marcar delicadamente, como acariciando, con el tenue grafito lo que no se quiere perder de vista me parece apropiado.
    Perdón ¿dijiste tres mil volúmenes? ¡La pucha! Qué envidia…
    Hey, Borgeano ¿no te parece un castigo demasiado terrible? Me da escalofríos de sólo pensarlo…

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    • Borgeano dice:

      Bien, siguen las coincidencias y eso me gusta. Veo que no sólo estamos de acuerdo en temas etéreos como el amor o la justicia, sino en asuntos más terrenales y tal vez triviales. bien por todos nosotros. Tres mil, sí y eso porque durante los seis años que viví en EE.UU. desaparecieron unos mil. Las famosas “manos mágicas”. Veremos cuántos desaparecen durante éste viaje que llevo a cabo ahora. Sólo espero que quien se los haya llevado les dé buen uso.
      Y el castigo para quien subraye libros de una biblioteca pública parece cruel pero no lo es. Esa persona no merece estar cerca de un libro por el resto de su vida. El juez mantiene la sentencia.

      Abrazo subrayado (pa´que no queden dudas).

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      • Loretta Maio dice:

        ¡Qué coincidencias más coincidentes!
        Uy, qué pena… ¿1000? Madre mía…
        Muy bien, señor juez, haga justicia que a este mundo mucha falta le hace.
        Que sea subrayado y en negrita; agrego cursiva para que quede bien destacado. 😉

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  5. María dice:

    Siempre he tenido la costumbre de subrayar mis lecturas. Cuando vuelvo a leer algunos de esos puntos que me impactaron en su día, disfruto de ellos como si los acabará de leer.
    Un abrazo muy fuerte, Borgeano.

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    • Borgeano dice:

      Es algo que aprendí tarde y que veo que tiene muchísimas ventajas. De todos modos no me quejo; si miro el lado amable de las cosas miro mi biblioteca y veo que tengo un montón de libros para leer y subrayar ¡Eso es muy bueno!

      Abrazo de oso, como dicen.

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  6. Shira Shaman dice:

    Me gustó tu entrada, yo me confieso cobarde, no me atrevo a subrayar un libro, me has hecho reflexionar, y me he dado cuenta de que el motivo para no hacerlo es porque pienso que alguien mas lo leerá; me encanta que tu hayas podido romper esa barrera y que disfrutes dejando huella en tus libros, prepararé mi lápiz , espero romper esa barrera dejando plasmadas mis huellas en mis libros.
    Besos Querido 🙂

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    • Borgeano dice:

      ¡Empieza! Uno a la vez; si no lo disfrutas, pues no lo vuelvas a hacer; pero si son tus libros ¿cuál es el problema? ¡Adelante, que el mundo es de los valientes! ¿Quieres que te preste la regla? ¿O tal vez el bolígrafo? Tú dime y yo te ayudo.
      Abrazo.

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  7. redalmados dice:

    Jjjj no coincidimos en nada. SÍ, me gusta subrayarlos e incluso si me entra la inspiración a veces he hecho hasta algún dibujo al lado del texto o el poema.
    Y lo admito, en verano el protector solar y el agua con salitre del mar tampoco se lleva muy bien con los libros pero…
    Eso sí, al menos, con los prestados no. No me mates😉
    Cariños a montones.

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  8. Leyla dice:

    mis pocos libros estan rayados… o tienen papelitos por todas partes con notas… jejeje luego de un tiempo para aca me dio por tomarle una selfie photo a frases o ciertas partes k mas me llamaron la atencion.. jejeje :p

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  9. danioska dice:

    Eres lapidario, amigo, pero en este caso aplaudo tu severidad. Es lo menos que se merece quien marca un libro ajeno. Y en cuanto a subrayar los propios, creo que lo hemos comentado y lo vivo igual que tú: me encanta regresar a un volumen de hace años y encontrar lo que entonces me llamó la atención, lo que me hizo dejar un comentario al margen, siempre en lápiz y nunca con resaltador (me parece horrible). Claro que también está el riesgo de que ese subrayado sesgue mi nueva lectura, la de hoy. Sin embargo, es un riesgo que prefiero correr. Lo dicho: soy subrayadora por vocación y por convicción.
    Un abrazo, ese sí, que se resalta.

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    • Borgeano dice:

      El tema de del sesgo en la nueva lectura era lo que me detenía antes, ya que, como es obvio (y seguramente es lo que te pasa a ti) uno tiende a leer lo subrayado con cierto énfasis. Pero luego me di cuenta de que esas relecturas no eran tantas ni tan seguidas y también que el tiempo que tengo por delante no es tanto como para releer todo lo que tengo (menos aún con la incontinencia acumuladora que llevo encima –me niego a decir que la “sufro”). Es como guardar el mejor dulce para el final. No, ya es hora de comer la caja entera y mañana veremos.

      Abrazo enorme.

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  10. Me identifico totalmente con cuanto has dicho, únicamente que nunca me ha dado por contar el número de libros que se reparten por todos los rincones de mi casa. ¡Tremenda tarea si lo hiciera ahora!

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    • Borgeano dice:

      En mi caso, Isabel, debido a algunas mudanzas (pude comprar mi propia casa hace unos años) y el reacomodo constante de todos esos volúmenes, cierta tarde me dio por contarlos. También porque otra tarde se me ocurrió contar los que me robaron mientras no estaba en Argentina (debo decir que cuando llegué a cerca de los mil me detuve antes de deprimirme seriamente). En fin, que por ahí están y que siempre son una buena compañía.
      Un abrazo.

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  11. afrendes dice:

    Muy bueno… Entonces… de pasarse al libro electrónico ni hablamos, verdad?
    Un saludo!

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    • Borgeano dice:

      Hola Afrendes, bienvenido (¿a?). Hace poco hablé sobre el libro digital y, aunque tengo uno y eventualmente lo uso, mi elección será siempre el libro en papel. Podría decir que es la misma diferencia entre tener una amante y una muñeca inflable 😀
      Saludos.

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  12. Niebla Roja dice:

    Tu entrada me ha extraído una sonrisa cómplice.
    Pues subrayo los libros. No puedo no hacerlo. Discuto con ellos, los amo, los odio, y quedan marcas.
    Siempre uso lápiz, porque la que lee no es la misma que relee.
    No los presto, los cuido, son míos, muy míos. Algunos más que otros.
    Desprecio a los que los subrayan con lapiceras, o marcadores de colores vistosos (esos que queman la retina.)
    Coincido contigo, el libro de papel no tiene comparación.

    Te envío muchos saludos.

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    • Borgeano dice:

      Hola Niebla; gracias por pasar por aquí y por tu comentario. Yo subrayo con bolígrafo, pero negro y de trazo fino (acabo de darme cuenta de que digo esto como si fuese una explicación lógica y racional… bueno, sigamos). Sí, el problema es ése: que quien relee no es la misma persona que quien lee (estoy trabajando en una entrada al respecto, la que irá dentro de algunos días), pero me preocupa menos la relectura que perder citas. Llegado el caso, como no puedo leer libros subrayados, consigo un nuevo ejemplar (y aquí sí, cuando quiero subrayar vuelvo al original; en éste caso el primer subrayado dialoga con el segundo). Por eso no subrayo libros de lujo o ediciones raras o costosas. Les tengo demasiado respeto y cariño a los libros como para hacerles eso.

      Un fuerte abrazo.

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