La función del texto.

Ortega y Gasset

José Ortega y Gasset

Cuando se lee mucho y se piensa poco, el libro es un instrumento terriblemente eficaz para la falsificación de la vida humana: “Confiando los hombres en lo escrito, creerán hacerse cargo de las ideas, siendo así que las toman por de fuera, gracias a señales externas, y no desde dentro, por sí mismos… Atestados de presuntos conocimientos, que no han adquirido de verdad, se creerán aptos para juzgar de todo cuando, en rigor, no saben nada y, además, serán inaguantables porque, en vez de ser sabios, como se supone, serán sólo cargamentos de frases.”

José Ortega y Gasset. La misión del bibliotecario (1935)

Quienes consideramos a los libros como objetos cercanos a lo sagrado, no debemos olvidar que éstos, en sí, no son más que medios; medios para el disfrute, sin duda; pero también, y sobre todo, medios para elevarnos sobre la mera animalidad, sobre la liquidez (uso el término con el permiso de Bauman) de nuestro contemporaneidad. La cita de Ortega y Gasset nos advierte sobre el peligro de leer sin pensar y nos recuerda que si bien podemos considerar a los libros como algo sagrado, primero debemos darles el lugar que se merecen y no disminuir su importancia y su razón de ser.

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16 comentarios el “La función del texto.

  1. Muy acertado, leer sin interiorizar y tamizar lo leído con nuestro propio criterio no nos sirve para poder tener una mente crítica.

    Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      No deja de ser una cuestión algo paradójica: para leer en esos términos ya tenemos que tener, en alguna medida, una mente crítica. Claro está, para tener esa mente crítica debemos leer mucho y he ahí la supuesta paradoja. En síntesis y como fuere, hay que leer mucho y ya; la capacidad crítica llegará poco a poco. El problema reside en aquellos que leen poco y piensan que ya saben todo; tener un acercamiento con esa gente puede llegar a ser frustrante.
      Un abrazo.

      N.: lo del iPad, olvídalo; no tengo uno pero conozco gente que sí y ya me han hablado de esos inconvenientes.

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      • Sí, como dices es paradójico.
        Bien apuntas que hay algunos que con cuatro vistazos a varios textos ya creen saberlo todo y tienen opinión “tajante” sobre todo.
        Un abrazo.

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  2. danioska dice:

    Como creyente en los libros he de decir que el matiz que señalas, retomando a Ortega y Gasset, es fundamental. Los libros son medios para acceder a algo más, ventanas para asomarse al otro (y a uno mismo), no el paisaje en sí mismo. Vale la pena no olvidarlo ni caer en simplismos. Ya el mundo está lleno de ellos, no sumemos uno más.
    Abrazos

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    • Borgeano dice:

      Qué lujo es tener comentarios como el tuyo D.; dices en un sólo párrafo lo que a mí me lleva tres. El libro, siendo el más maravilloso de los medios para acceder a mundos infinitos (y sobre todo a esas ventanas interiores que tan bien destacas) no deben ser tomados en vano ni de manera simplista; de acuerdo en ello en un cien por ciento. Bienaventurados quienes tenemos la suerte (modestia aparte) de no tener una, sino varias de esas ventanas siempre abiertas.
      Abrazos.

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  3. Reblogueó esto en ethos antropológicoy comentado:
    Efectivamnte! Me viene a la mente un caso que recientemente estuve investigando: “Mein Kampf” una obra por demás conocida escrita con pretensión de erudición como si una entidad superior la hubiera dictado. Su autor, Adolf Hitler, sin otro rigor que el desconocimiento, agrupó una serie de ideas guiadas por el afán de protagonismo(entre otros afanes muy humanos). El darwinismo social se había institucionalizado en Europa y la eugenesia se imponía como herramienta del mismo. Un falso pofeta cambió el curso de la historia y su pueblo lo legitimó. Los hombres (y las mujeres) también suelen confiar en aquellos que dicen haber leído y entendido; gracias a ellos/as los ladrones de ideas pueden ser.
    Un saludo Borgeano!

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    • Borgeano dice:

      Excelente ejemplo, Florencia; gracias por compartirlo. Sin duda, Mein Kampf (precisamente, un libro que no me canso de recomendar pero leído, claro está, con esa conciencia crítica de la que habla Ortega y Gasset) es un muy buen ejemplo de lo que un lector supuestamente “comprensivo” puede lograr. Hay muchos otros ejemplos, como el de los libros sagrados, etc. Pero no hay que caer en el simplismo de considerarlos a todos por igual; muchas veces hay otras cuestiones detrás de esas manipulaciones del sentido. Agradezco que hayas reblogueado la entrada; en cuanto tenga unos minutos pasaré a visitar tu página (¡El tiempo! ¡Ese otro ladrón que también nos somete!).
      Un abrazo.

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  4. En estos momentos estoy leyendo a G. Papini y sus narraciones “lo trágico cotidiano”…., que buena forma de hacernos reflexionar pese a que han pasado muchos años desde que lo escribió. Un saludo.

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    • Borgeano dice:

      Papini es una deuda personal que tengo; he leído algo de él, pero no mucho (tal vez debido a que en Argentina no era muy habitual encontrar sus libros), pero lo que he leído me gustó mucho. Sé, de todos modos, que es un autor sumamente considerado aún a pesar del tiempo. Gracias por recordármelo; lo tendré en cuenta para una futura lectura.
      Un fuerte abrazo.

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  5. elssamolina dice:

    Los libros son un medio para ver otros colores …en el cuadro de la vida . Besos Borgeano. Elssa Ana

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