Flirteo estilo siglo XIX

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Si eres soltero y quieres salir con alguien, hoy las redes sociales te ayudan bastante. A través de sitios de citas en línea, Facebook, Whatsapp o de aplicaciones como Tinder, se puede invitar a salir a alguien o, al menos intentarlo. Pero en el Siglo XIX, los jóvenes solteros tenían que ser un poco más creativos con su juego de seducción; y así fue cómo se inventó la llamada “tarjeta de invitación” o de “acompañamiento”.

La alta sociedad no las usaba, pero sí hombres y mujeres menos formales. Caballeros que se encontraban en la búsqueda de mujeres solteras y que pretendían conocerlas entregándoles sus tarjetas, donde preguntaban discretamente si podían “acompañarlas a casa”. Alan Mays, coleccionista de estas tarjetas históricas dice que éstas eran “un medio común de introducción y nunca se tomaban demasiado en serio”. De todos modos resultan divertidas y hasta provocan cierta ternura al imaginar las serias expectativas de algunos de aquellos solitarios hombres que las usaban.

Una pequeña galería; para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

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20 comentarios el “Flirteo estilo siglo XIX

  1. No las conocía, pero tengo un relato en la cabeza desde hace tiempo basado en la entrega de notas escritas.

    Un abrazo!

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  2. danioska dice:

    Ay, qué magnífica dulzura que un galante caballero me insinuara que desea “the blissful pleasure of escorting me home” mientras yo, lánguida, parpadeo conmovida. ¿Si? No, me dejaría absolutamente fría. Lo siento, no soy del XIX sino del XXI.
    Abrazo contemporáneo, que agradece la libertad de decirle al pan, pan y al vino, Albino.

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    • Borgeano dice:

      De acuerdo, sí, pero situémonos en la época. Claro que eso nunca sería preferible a lo que tenemos hoy, pero de todos modos me produce mucha ternura ese acercamiento esperanzado y la angustia de la espera por una respuesta afirmativa. Todas esas fórmulas de cortesía nos parecen hoy absurdas o exageradas ¿pero de qué otra manera podía acercarse un hombre a una mujer desconocida? Fíjate que la alta sociedad no las usaba, es posible que ellos tuviesen más oportunidades de hacerlo en reuniones sociales. Pienso que hoy la gente da sus tarjetas sólo por cuestiones comerciales nada más y la verdad es que no sé qué es peor (Hablando de todo un poco ¿Qué diablos tiene que ver una cosa con la otra?).

      Abrazo contemporáneo, claro que sí.

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  3. Rosa Ave Fénix dice:

    Sí, en aquellos años, especialmente la mujer, no lo temía muy fácil para entablar amistad con el hombre, no conocía muy bien como eran esas tarjetas (sensibleras a más no poder), pero también estaba el abanico, éste depende como lo movian las damas podian ser señales para que pudiesen avanzar hacia ellas…jajaja que rollo!, aunque añado que ahora a veces creo que la juventud se defasa.

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    • Borgeano dice:

      Buen punto, Rosa. Lo del abanico parece ser el equivalente femenino de esas tarjetas. Me hiciste recordar otro lenguaje ya olvidado, esta vez en Argentina y, en particular, en el campo. allí existía un lenguaje propio en la infusión conocida como mate. Quienes lo cebaban (es el término usado para su preparación y convite) enviaban mensajes del siguiente modo: si lo servían dulce significaba aceptación; amargo, rechazo; demasiado caliente, desprecio; etc. Es un buen tema para un ensayo…

      Abrazos.

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  4. Loretta Maio dice:

    ¡Qué detalle más simpático el de la tarjeta! Ay, Borge, cómo cambió todo… Hoy, sin conocer al otro, lo invitan a… Sí, es lo que estás imaginando. En fin… Romances eran los de antes.

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  5. Tienes razón en lo que expones y es una pena que las “tarjetas de visita” hayan desaparecido prácticamente. Gracias por enseñarnos esta muestra maravillosa ¡quien pudiera tener una tarjeta de las que posee Alan Mays!
    Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Sin irnos a ninguno de los dos extremos creo que un poco de ambas cosas es lo esencial. claro que un poco de romanticismo, del viejo y sutil galanteo es muy necesario y útil. Aún dentro de la modernidad que vivimos siempre se hace indispensable el encanto, los juegos de seducción, la delicadeza. Brindemos por ello.

      Un abrazo.

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  6. Pueden parecer un poco “relamidas” pero son encantadoras, como el arte del abanico. ¿Cursis? Quizás pero mucho más seductoras que el actual “aquí te pillo aquí te mato”, saludos.

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    • Borgeano dice:

      Totalmente de acuerdo. Es que hay algo de cursi en lo encantador y algo de encantador en lo cursi. Creo que en los temas de seducción hacen falta ambas cosas. La expresión “aquí te pillo aquí te mato” no la conocía pero me parece perfecta para ilustrar el otro extremo. No hay nada como un buen juego de seducción y de romance, aunque usemos las “reglas” del siglo XXI.

      Un abrazo.

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  7. Shira Shaman dice:

    Pues a mi me encanto conocerlas, son muy tiernas y curiosas, con la timidez propia de los niños de otra epoca; supongo que a mi me hubiera gustado recibir alguna propuesta de esa manera,creo que si lo comparamos con una invitación por internet, esta última resulta mas fria y distante. Los tiempos cambian pero no los espíritus románticos. Abrazos atemporales 🙂

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    • Borgeano dice:

      ¡Perdón! ¿Cómo se me pasó este comentario por tanto tiempo? Bien, de todos modos aquí estamos. Creo que tienen cierto encanto, prefiero inclinarme por ellas en tanto que me ubico en la época. Sé que ahora resultarían risibles y hasta fuera de lugar; pero creo que en aquella época acercarse a un mujer no era tarea sencilla y siempre hay una mente creativa que trata de solucionar las cosas. ¿Cuál sería el equivalente de hoy? Tal vez tan sólo una invitación sincera y educada no estaría mal; aunque creo que ser cuidadoso y educado en la relación en sí sería lo mejor.

      Abrazos de disculpas.

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      • Shira Shaman dice:

        No hay problema, todo a su tiempo, imagino que esto se hubiera parecido a una carta que llegó con algo de retraso, ¿puedes imaginar el uso del correo ordinario en aquel entonces ?, la espera de una carta de respuesta en aquella época ,creo que la paciencia es uno de los dones perdidos en la actualidad. Por fortuna la nota llegó a su destinatario, una buena respuesta nunca llega tarde. Besos 🙂

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      • Borgeano dice:

        ¡Acaba de llegarme otra! Es cierto lo que dices, pero al menos en aquella época podías culpar al correo, ahora no… En fin. Que lo siento en serio. Besos.

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