Las nuevas relaciones y el sentido común

convivencia

Las relaciones de pareja actuales se están moviendo, desde no hace mucho tiempo, hacia una dirección que siempre me ha parecido lógica, sana y estimulante. Me llama mucho la atención que se haya tardado tanto tiempo en conseguir, siquiera, llegar cerca de esta lógica; y digo “llegar cerca” porque falta mucho camino por andar todavía. Aún así los primeros pasos ya se han dado y no creo que esto vaya a ser una moda pasajera ni mucho menos. Creo que es el principio de una forma de relacionarse más adulta, madura y responsable. Hace poco, la escritora canadiense Isabelle Teissier escribió una carta para una columna del diario norteamericano The Huffington Post. La misma lleva por título “Quiero estar soltera, pero contigo” y se ha convertido en todo un fenómeno (como dicen ahora “viral” y como detesto esa palabra en este contexto, prefiero no usarla), ya que toca el tema de las nuevas relaciones y se plantea si puede haber un punto intermedio entre una relación amorosa y la libertad de la soltería.

La carta tiene poco valor literario, ya que está escrita con ese estilo típico del periodismo free lance gringo; es decir un estilo como para que me entienda todo el mundo; pero no carece de valor filosófico y sociológico. Así que aquí se la dejo, para que la aprueben o la rechacen, pero espero que sea cual fuere su actitud y forma de pensar, éstas provengan de una decisión personal, madura y pensada, no que sea hija de dogmas ajenos o de ideas preconcebidas por otros.

“Quiero estar soltera contigo.

Quiero que vayas a tomarte una cerveza con tus amigos, para que al día siguiente tengas resaca y me pidas que vaya a verte porque te apetece tenerme entre tus brazos y que nos acurruquemos. Quiero que hablemos en la cama por la mañana de todo tipo de cosas, pero algunas veces por la tarde; quiero que cada uno haga lo que quiera durante el día.

Quiero que me hables sobre las noches que sales con tus amigos. Que me digas que había una chica en el bar que te ponía ojitos. Quiero que me mandes mensajes cuando estés borracho con tus amigos para que me digas chorradas, sólo para que puedas estar seguro de que yo también estoy pensando en ti.

Quiero que nos riamos mientras hacemos el amor. Que empecemos a reírnos porque estamos probando cosas nuevas y no tienen sentido. Quiero que estemos con nuestros amigos, para que me tomes de la mano y me lleves a otra habitación porque ya no puedes aguantarte más y tienes ganas de hacerme el amor ahí mismo. Quiero intentar permanecer en silencio porque hay gente y nos pueden oír.

Quiero comer contigo, que me hagas hablar sobre mí misma y que tú hables sobre ti. Quiero que discutamos sobre cuál es mejor, la costa norte o la costa sur, el barrio occidental o el oriental. Quiero imaginar el apartamento de nuestros sueños, aun sabiendo que probablemente nunca vivamos juntos. Quiero que me cuentes tus planes, esos que no tienen ni pies ni cabeza. Quiero sorprenderme diciendo: “Toma tu pasaporte, que nos vamos”.

Quiero tener miedo contigo. Hacer cosas que no haría con nadie más, porque contigo me siento segura. Volver a casa muy borracha después de una buena noche con amigos. Para que me tomes la cara, me beses, me uses como tu cojín y me abraces muy fuerte por la noche.

Quiero que tengas tu vida, para que decidas irte de viaje unas semanas por puro capricho. Para que me dejes aquí, sola y aburrida, deseando que salte tu carita en Facebook diciéndome “hola”.

No quiero que siempre me invites a tus juergas, y no quiero invitarte siempre a las mías. Así, al día siguiente puedo contarte cómo fue la noche y tú puedes contarme la tuya.

Quiero algo que sea simple y, a la vez, complicado. Algo que haga que, a menudo, me haga preguntas a mí misma, pero que, en el momento que esté contigo en la misma habitación, desaparezcan todas las dudas. Quiero que pienses que soy guapa, que estés orgulloso de decir que estamos juntos.

Quiero que me digas te quiero y, sobre todo, poder decírtelo yo a ti. Quiero que me dejes andar por delante de ti para que puedas ver cómo se mueve mi culo de lado a lado. Para que me dejes arañar las ventanas de mi coche en invierno porque mi culo se contonea y eso te hace sonreír.

Quiero hacer planes sin saber si al final los realizaremos. Estar en una relación clara. Quiero ser esa amiga con la que adoras quedar. Quiero que sigas teniendo el deseo de tontear con otras chicas pero que me busques a mí para terminar la noche juntos. Porque quiero ir contigo a casa.

Quiero ser esa a la que le haces el amor y después te quedas dormido. La que te deja en paz cuando estás trabajando y a la que le encanta cuando te pierdes en tu mundo de música. Quiero tener vida de soltera contigo. Porque nuestra vida de pareja sería igual que nuestras vidas de solteros de ahora, pero juntos.

Un día, te encontraré”

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11 comentarios el “Las nuevas relaciones y el sentido común

  1. redalmados dice:

    Te diría SÍ , pero con una gran hoja de anexos detrás, elaborada, con jerogríficos y todo Jjj
    Cariños

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    • Borgeano dice:

      Claro, y yo la firmo al pie sin necesidad de leerla. Oiga, dicho sea al margen: se la echa de menos, así que haga el favor de no desaparecer por tanto tiempo. Sigo: el punto central, R.; es que apunto a una relación adulta, consensuada y compartida. De allí que haya dicho que “firmo sin mirar”; sé quien eres y que nunca sacarías ventaja de una situación así. Después tenemos uno de los puntos centrales de todo esto: lo que es válido para uno lo es para el otro. Insisto en el aspecto de la charla adulta y consensuada. Si se parte de esa base no debería haber problema alguno.

      Cariños.

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  2. La clave está en el final… “Un día, te encontraré”.
    Todo lo dicho anteriormente a ese final se desmorona cuando surge ese encuentro deseado…
    Quizás haya casos en los que no suceda lo que vaticino trás el encuentro, pero en la inmensa mayoría sí. Aunque es verdad que también hay algunas parejas que consiguen llevar a cabo algo parecido a esos buenos deseos descritos.

    Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Creo que sí es posible, Alberto. Yo consideré ese “Un día, te encontraré” como una situación personal y, más que nada, como un reconocimiento a que estas ideas aún no son masivas. Hay que destacar, también, que lo que se propone aquí no es una “pareja abierta” (aunque quien quiera hacerlo tiene todo el derecho de ponerlo en práctica); sino tan sólo una relación de pareja con un poco más de aire y de privacidad. Es en ese sentido en el cual estoy de acuerdo.

      Un abrazo.

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      • Sí, Roberto, así lo entendí, y pienso que es necesario ese aire de privacidad dentro de la pareja, pero creo que llegado el momento muchas de esas personas que idealizan esa situación tan oxigenada la traicionan.
        Un abrazo.

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  3. Rosa Ave Fénix dice:

    Pues me paraece muy bien!… yo ya soy mayor y llevo 27 años sola… como voy a tener una persona en mi casa fija, o yo en la de la otra persona? no, nos tirariamos los platos al cabo de cierto tiempo, eso sí, me gustaría y mucho,.mucho, encontrar esa persona con quien pasarlo bien y a veces no tan bien ya que somos humanos y si hay problemas, hay que ayudar… eso sería para mi lo mejor… pero lo dificiel es hallar a esa persona aunque por suerte haya cambiado mucho la manera de que dos personas entablen amistad y lo que venga, me refiero naturalmente al amor o sexo, como más te guste.

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    • Borgeano dice:

      Estamos de acuerdo Rosa; por una lado parece ser una excelente propuesta y, como también destacas, todavía se hace un poco difícil encontrar a la contraparte que acepte estos puntos o que no los malinterprete. En esos casos hay que lidiar con la malicia ajena, pero eso va más allá de esta propuesta (una persona maliciosa lo será en esta situación o en cualquier otra). De todos modos, creo que poco a poco vamos moviéndonos en esa dirección y eso me parece muy saludable.

      Un abrazo.

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  4. María dice:

    Yo la llamaría “la relación soñada”, pero te añadiría que, aunque difícil, se puede encontrar. Y aquí te lo dejo…
    Un abrazo y mucho cariño, amigo mío.

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    • Borgeano dice:

      Sé que se puede encontrar, doy fe de ello. Y sé, por eso mismo, que es una excelente posibilidad. Claro está, no es fácil; hay que encontrar una contraparte con la inteligencia y la honestidad necesarias para que esto sea así y he allí lo más difícil, no en el “pacto” en sí mismo.

      Un fuerte abrazo para ti, María.

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  5. Nuevas relaciones que no son tan nuevas, y como dice nuestra amiga María, aquí te lo dejo…
    Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Si bien es cierto que no son tan nuevas, Isabel, lo digo en la medida en que no son masivas o no son masivamente aceptadas. Después, soy de los que creen que lo que sirve a una pareja y no afecte a otros, es totalmente válido.

      Un abrazo.

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