El hermano de Rulfo

1375069271Hay minutos en que todo parece escaparse de las manos. El día ha sido como un cheque sin fondos. Hemos caminado de prisa y de pronto nos detiene una duda: ¿dónde vamos? Resulta que no lo sabemos. Una bruma desconsoladora nos envuelve. Creemos que los anuncios luminosos y las lámparas de los arbotantes no han sido encendidos. Suponemos que el mundo es demasiado grande y que no lo habita nadie. Algo así como si todos sus habitantes se hubiesen ido a vivir a otro planeta.

 A principios de noviembre, uno de los grandes amigos que he hecho aquí en México me regaló dos libros. Uno de ellos un poemario de José Pacheco y el otro, el libro de cuentos La muerte tiene permiso, de Edmundo Valadés; autor del que desconocía todo; desde su existencia en adelante, todo. Gerardo Farías, este amigo en cuestión, al que no quiero dejar de nombrar, es licenciado en letras y profesor de literatura e inglés. Desde que nos conocimos hemos cruzado lecturas y nombres varios; pero debo reconocer que me lleva ventaja. Sus recomendaciones siempre fueron mejores que las mías y eso debe ser por la sencilla razón de que sabe mucho más que yo. Cuando me dio los libros me dijo que Edmundo Valadés está considerado como un autor que puede colocarse a la par de Juan Rulfo; pero que su fama era menor y que por eso no suele asociárselo de ese modo tan literalmente con Rulfo. Comencé a leer el libro de inmediato y pude notar dos cosas: que Gerardo no había exagerado ni un ápice y que el libro me iba a quedar pequeño; y así fue, ya que en apenas unos días lo devoré, más que lo leí. La muere tiene permiso es un pequeño volumen compuesto por dieciocho cuentos magníficos. El fragmento que abre esta entrada pertenece al cuento Todos se han ido a otro planeta; y lo elegí porque esa soledad que se nos describe en ese principio es la misma soledad es la que vive dentro de cada uno de los personajes de cada cuento de Valadés. Desde el miserable que pide limosna, hasta el poderoso patrón que decide sobre la vida y la muerte de todos aquellos que viven dentro de sus dominios y que morirá a manos de uno de sus sometidos empleados pasando por el hombre que aún espera la llegada de un hada o el niño adoptado que se escapa de la casa donde vive para ser devuelto a ella poco después. No hay optimismo en estos relatos; no hay romances bonitos ni finales felices; pero uno no puede dejar el libro porque, por sobre todas las cosas, hay una pluma magnífica que nos hace permanecer frente a la página disfrutando como si estuviésemos en un parque de diversiones. Esto no es un detalle menor; lograr que el horror diario (porque lo que nos muestra Valadés en estos cuentos es lo que pasó y sigue pasando en el México profundo) sea, al mismo tiempo, puesto en escena como una magnífica obra literaria, es digno de aplaudir y de recomendar. Cuando me vaya de México me va a costar decidir qué es lo que voy a dejar atrás; pero hoy estoy seguro de que este libro va a viajar conmigo.

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12 comentarios el “El hermano de Rulfo

  1. Cuando nombraste a Rulfo me hiciste recordarlo. Lo conocí en la Universidad de Stanford, cuando él fue a dar unas conferencias, se hospedaba en la casa de una amiga mía, en el mismo Campus de la Universidad… Su sencillez, su interés por otros lugares, por la Guadalajara de España… Su amena conversación, su relación con la muerte… tantas cosas! Y contemplar ahora como todo a mi también “se me escapó de las manos” . Aquellos libros, los que pude traerme de México y que hoy son mis tesoros y siempre que regreso, vuelvo a buscarlos por aquellas calles detrás de la Catedral del D.F.. Y no sabes, Borgeano, cómo te comprendo, porque entre las muchas cosas que tiene México, muy atractivas para mi, son los libros, sus autores desconocidos que te dejan fácilmente ligada a ellos. No conozco a Edmundo Valadés, pero anoto su libro, para buscarlo en mi próximo viaje a México. Gracias por la reseña. Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Me agrada muchísimo este amor compartido por México, sus libros, sus autores. Rulfo es, sin duda alguna, una cima; pero cuántos otros habría que nombrar de este país tan particular y rico en todos los sentidos. Me parece fascinante que hayas podido conocer a Rulfo en persona; yo me conformo con poder visitar su lugar de nacimiento o algo así; al menos compartir unos pasos por donde él caminó. En mi caso, por el modo en que estoy viajando, se me difilcutará el poder llevarme muchas cosas, pero creo que éste libro sí se irá conmigo. Espero que lo encuentres y que sea de tu agrado (estoy casi seguro de ello, ya que si te gusta Rulfo encontrarás en Valadés a un exponente no menor). Espero, también, que algún día podamos charlar sobre ellos.

      Un fuerte abrazo.

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      • Tienes razón, cuántos autores, totalmente desconocidos para nosotros… México es un país fascinante; vuelvo y vuelvo y cada vez me gusta más convivir con sus gentes, conocer su riqueza étnica, su humor, su manera de vivir, de amar la vida y la muerte… Y sí, una de las cosas más bellas que recuerdo de mis doce años en California, fue conocer a Juan Rulfo en persona, conversar con él sin prisa y hablar de nuestros paisajes tan distantes y a la vez tan cercanos… Cuando leí tu entrada me emocioné, recordé muchas cosas, entre ellas, a Juan Rulfo, y mi olvido total del tiempo en aquellas librerías de viejo en Morelia, por ejemplo… Son recuerdos o vivencias que no se van nunca. Gracias, Borgeano. Un abrazo. ¡Ah! Y no dudes que un día hablaremos de ello.

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      • Borgeano dice:

        Voy descubriendo, con no poco asombro, la cantidad de cosas que tenemos en común. Yo también viví algunos años en EE.UU. (seis) aunque yo lo hice en la costa este (Shenandoah, South Miami). En este momento estoy, precisamente, en Morelia, donde pienso quedarme un tiempo más (no sé cuánto), donde he tenido el placer de conocer a varios artistas, sobre todo, escritores (y un secreto aquí, entre nos: en febrero próximo publicarán aquí mi primer libro de poemas ¿Tendré que ser considerado un escritor mexicano?). Bien, si vienes algún día por aquí y yo estoy todavía por estos lares, haremos una reunión con esos escritores y cantantes y demás para compartir un café en los portales.

        Un abrazo.

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      • Sorprendente! Yo tendría que estar allí ahora. Allí me publicaron el primer tomo de Poesía Reunida I, cuatro libros de poesía en un sólo tomo. Por motivos muy personales no pude ir. Quieren mis amigos, que vaya para Navidad, pero me será imposible, tal vez si vaya para Marzo. Pero una librería de viejo que tal vez todavía esté abierta es en la calle Eduardo Ruíz, 365, muy cerca del Instituto Michoacano de Cultura, su dueño es Eduardo Ruíz. Creo que se acordará de mi. Siempre voy allí a comprar libros cuando visito Morelia. Tengo muy buenos amigos allí. Entre ellos Editorial Jitanjáfora, de José Mendoza, un profesor de la Universidad San Nicolás Hidalgo… Bueno, Morelia es como mi segundo hogar.Y sí, son coincidencias. Claro que si, ya eres un escritor mexicano :))) No sabes cuánto me alegra que estés allí. Date un paseo por Las Rosas y por la noche, visita El colibrí… Un abrazo.

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      • Borgeano dice:

        Vaya… es increíble (o no ¿por qué debería serlo?). Tomo nota de la librería que me indicas y la visitaré pronto. Si vienes en marzo mi modesto volumen estará recién editado y será un enorme placer compartirlo contigo. Brindemos por estas maravillosas coincidencias.

        Un abrazo.

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      • Sí. Es increíble, o no? Al darte la dirección de la Librería me confundí con el nombre del dueño, como te habrás dado cuenta :))) Su dueño se llama Rafael Romero Martínez, tiene más librerías, esta de la calle Eduardo Ruíz y otra detrás de la Catedral. Creo que son tres, La Raza Cósmica, Librería Luz y Librería Morelia, las encontrarás fácilmente. Claro que si, brindo por las coincidencias y por tu libro. Un abrazo.

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  2. Rosa Ave Fénix dice:

    No se si aquí en España lo encontraré, por lo tanto… si vienes a mi país no lo dejes atrás, me lo dejas. El libro lo describes muy bien -como todo lo que tu escribes- debe ser como la vida misma, ésta no está precisamente llena de alegría y finales felices.
    Soy optimista, pero hay muchas veces que no puedo serlo por los malos ratos y amargas sorpresas de quienes nos quieren amargar y dominar…
    Un abrazo muy grande y trasatlántico …..

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    • Borgeano dice:

      La edición que me regalaron es del Fondo de Cultura Económica; así que desconozco si se encontrará por allí. Sé que hay muchas otras ediciones también, así que tal vez, con un poco de suerte… De todos modos siempre hay mucho para leer; me alegra haber dejado este deseo en ti, pero tal vez debas tenerlo en cuenta “por si acaso”. Como digo siempre: el azar es tan extraño…
      El tema del optimismo / pesimismo es muy particular para mí, tengo pendiente una entrada al respecto, pero no es sencilla de llevar adelante. En este caso, el pesimismo se tolera porque es una obra de arte, en la vida real el asunto no es tan agradable.

      Un enorme, enorme abrazo.

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  3. Bueno, lo anoté en la lista de regalos para estas Navidades…, espero que los Reyes Magos, que para eso son magos, lo encuentren y poder disfrutarlo. Saludos.

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