Adolf Wölfli, de la psicosis al arte.

 

25/9-101,9:39

Adolf Wölfli 

La biografía de Adolf Wölfli es una de esas historias complejas y violentas que cuesta considerar que todo eso formó parte de una sola vida. Wölfli tuvo una infancia turbulenta; fue víctima de abusos sexuales y quedó huérfano a los diez años, tras lo cual pasaría años interno en distintos orfanatos. Posteriormente trabajó como peón agrícola y llegó a alistarse fugazmente en el ejército. Acusado de intento de abuso de menores, fue condenado a una pena de cárcel. Tras su liberación fue arrestado por una ofensa similar, lo que le llevó a ser ingresado en el hospital psiquiátrico Waldau, en Berna, donde pasaría el resto de su vida. Siendo víctima de psicosis y alucinaciones, inicialmente su comportamiento se describía como violento y agitado, razón por la que durante una etapa se le mantuvo en régimen de aislamiento. Algún tiempo después de su internamiento, Wölfli comenzó a dibujar. Por desgracia sus primeros dibujos no han sobrevivido, resultando por tanto difícil determinar el momento exacto en que emprendió su obra. Los dibujos más antiguos que se conservan (unos 50) fueron realizados entre 1904 y 1906. Walter Morgenthaler, médico de la Clínica Waldau, se interesó por la labor de Wölfli, llegando a publicar en 1921 Ein Geisteskranker als Künstler (Un paciente psiquiátrico como artista) que sería la presentación de Wölfli ante el establishment artístico. El libro de Morgenthaler era revolucionario en ciertos aspectos, al sostener que una persona con una enfermedad mental severa podía ser un artista serio y contribuir por tanto al desarrollo del arte. Wölfli produjo una impresionante cantidad de trabajos a lo largo de su vida, frecuentemente con los materiales más pobres e intercambiando obras menores por lapiceros y papel con los visitantes de la clínica.

Una breve galería de la obra de Adolf Wölfli. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

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12 comentarios el “Adolf Wölfli, de la psicosis al arte.

  1. Interesantísimo. Gracias por darme a conocer a Adolf Wolfli.
    Un saludo desde Oviedo.

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  2. Podría estar todo el día mirando estos dibujos sumida en el más inquietante caos. Pero a la vez tengo que admirar su creatividad. Es a cual más inquietante… ¿Y por qué tantos números laberínticos? Increíble. Gracias, Borgeano por mostrarnos su biografía y su arte. Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Acabo de darme cuenta de que las imágenes quedaron un poco pequeñas para poder apreciar los detalles del trabajo de Wölfli. Te recomiendo que uses Google images para que accedas a algunas de mayor tamaño. La enorme cantidad de detalles, al igual que las infinitas columnas de números puede deberse a su psicosis. Cuando encontré el artículo sobre Wölfli recordé un caso similar (del cual no recuerdo el nombre ya que lo leí hace muchos años) en el que un paciente de un neuropsiquiátrico llenaba todo con innumerables detalles, filigranas, etc. Su psicosis lo empujaba a ello porque pensaba que si se detenía iba a pasarle algo malo (o incluso podía morir), sus trabajos eran, y perdón por el mal chiste, insanos.

      Un abrazo.

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  3. danioska dice:

    Esas hojas llenas de números son taaan perturbadoras. El tema es hondo: locura y arte no se contraponen, en muchos casos se hermanan, pero me surge la pregunta: ¿qué leemos de una obra con los instrumentos de interpretación “de la cordura” (¡qué mal suena!) , en contraposición a lo que se lee desde los ojos “de la locura”? Es decir, me encantaría poder acercarme a una obra de Wölfli con sus ojos y ver qué me dicen. Quizá no estoy tan lejos…
    Un abrazo desde el frenopático (diría mi querido E. J. Castroviejo

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    • Borgeano dice:

      Sería muy interesante poder ver la obra de este hombre con sus propios ojos, ésa es una idea estupenda. Los límites de la cordura también es un concepto interesante (pero no voy a ponerme a filosofar aquí, sé que te aburre y no quiero eso) pero aceptemos que siempre será preferible la nuestra a la del pobre Wölfli (claro, estamos tan satisfechos de nosotros mismos que hasta nuestra locura es de la mejor calidad). Vuelvo al punto primero y que me parece más que interesante: cuando hablamos de interpretaciones (cuando yo leo tu texto, cuando hablamos de lecturas compartidas) ¿no será que allí radican las diferencias de conceptos, en que mi “locura/cordura” es diferente de tu “locura/cordura”? Como para ponernos de acuerdo… Por suerte en otros aspectos sí podemos hacerlo. Demos gracias al querido lenguaje por ello.
      Abrazos desde la habitación de al lado.

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      • danioska dice:

        No, querido, la filosofía no me aburre, para nada. Soy tramposa porque como conozco muy poco sobre el tema no lo abordo, pero en general me maravilla e ilumina en mi locura/cordura. De ahora en adelante voy a ir por la vida asumiéndome así, bifronte. Faltaba más.

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      • Borgeano dice:

        Nunca se ha visto émulo de Jano más atractivo. Cuídate de Juturna, nada más. Asumir la dualidad que nos conforma es indispensable para sanar de muchas de nuestras neurosis (con perdón del término psicoanalítico). Somos dos en uno que buscamos ser uno en dos ¿Cómo no vamos a estar confundidos?

        Abrazo.

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  4. María dice:

    No conocía a Wölfli, pero su obra resulta bastante inquietante.
    Es siempre un placer comprobar que sigues regalándonos interesantes descubrimientos.
    Besetes desde aquí, amigo mío.

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    • Borgeano dice:

      No cabe duda de que es inquietante (la foto que subí no es gratuita, hay otra de él un poco más amables, pero me parece que la que elegí está más relacionada con las características de su obra). Como le dije a Julie, me atrevería a pedirte que busques algunas de sus obras en mayor tamaño, son realmente extrañas y muy sugerentes.
      En unos días traeré un par de cosas muy curiosas; me encanta toparme con ellas (o buscarlas o dejarme llevar por lo enlaces o por cosas que leo aquí o allí) y traerlas aquí. ¡Los placeres de la curiosidad!

      Besos mil.

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  5. Shira Shaman dice:

    Muy interesante; algunas de sus obras son inquietantes; creo que sus cuadros ofrecen una vuelta de tuerca; la creatividad y el manejo de un lenguaje en este caso gráfico es todo un codigo a descubrir; por desgracia la mayoria de los problemas psiquiatricos se deben a situaciones traumáticas a muy tierna edad; lo interesante sería que todos los que se encuentran en esa situación, pudieran encontrar en el arte alguna puerta para dar salida a tantas cosas que imagino tienen por decir desde su mundo, Besos enloquecidos 🙂

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    • Borgeano dice:

      A mí lo que me resultó inquietante fue su mirada. Sus cuadros son curiosos y, sin duda, sería muy interesante poder entender al hombre detrás de ellos, entender cuál es el mensaje que nos está dando o que nos quiso dar y no podemos entender. Todo un mundo ahí ¿No?

      Besos mil.

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