La máquina de escribir de Lewis Carroll.

Lewis Carroll 01

 

Borges cuenta que después de leer “Alicia en el país de las Maravillas” Victoria Ocampo le escribió al autor una carta pidiéndole otros títulos que tuviera publicados. Charles Dogson (Lewis Carroll) le mandó, para su desconcierto, una lista de libros de lógica. Esa carta fue escrita en esta máquina de escribir Hammond Nº 1 que Carroll adquirió en mayo de 1888. Eso es, en realidad, falso; parece ser (pero sólo parece, ya que tampoco hay pruebas de ello) que la persona que pidió más libros de Carroll luego de leer las aventuras de la querida Alicia fue nada menos que la Reina Victoria. En otros sitios he leído que Carroll escribió Alicia en el país de las maravillas en esta máquina, pero eso no es así; Alicia en el país de las maravillas fue escrita en 1864 (éste año se celebró, por lo tanto, el 150° aniversario de ese maravilloso libro e incluso The Morgan Library expuso los originales de la obra). Carroll utilizó esta máquina Hammond Nº 1 para escribir un tratado de matemática y parte de su correspondencia. En 2012 la máquina llegó a una pequeña casa de subastas en Inglaterra y fue adquirida por el escritor Charlie Lovett, quien siguió investigando sobre ella y quien publicó algunos artículos sobre ella (parece ser que el mismo Carroll introdujo algunas modificaciones en el mecanismo, lo cual hace que esa Hammond Nº 1 tenga aún más valor, supongo).

Hace un par de años escribí sobre la máquina de escribir de Nietzsche, quien quiera ver esa otra maravilla técnica y cómo influyó en el filósofo alemán, puede pasar por aquí.

Lewis Carroll 03

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16 comentarios el “La máquina de escribir de Lewis Carroll.

  1. Leyla dice:

    wow… que coqueta esta esa maquina para su edad 🙂 Ya apredi algo nuevo hoy, un abrazo

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  2. Rosa Ave Fénix dice:

    Que preciosidad! cualquier coleccionista estaría satisfecho en poseerlas! gracias por aclarar ciertos detslles del escritor.
    Abrazo de maravilla!!!!!!!

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    • Borgeano dice:

      Una de las maravillas de internet es la enorme cantidad de información a la que podemos acceder. Una de las grandes contras es la cantidad de información falsa que corre por ella (lo cual a veces hace difícil separar la paja del trigo, porque si el único medio que tenemos para buscar cierta información es, precisamente, internet, nos vemos encerrados en un círculo bastante peligroso). Ahora estoy averiguando sobre cuál fue el primer escritor que usó una máquina de escribir; en cuanto tenga información buena la compartiré con ustedes (van, cabeza a cabeza, Mark Twain y León Tolstoi; mira tú qué dupla).

      ¡Maravilloso abrazo!

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  3. Siempre estoy aprendiendo contigo. Me parece tan interesante… Yo aprendí a escribir a máquina en una hispano Olivetti, que por fin, pude comprarme en mi adolescencia… y aprendí con el “método ciego” que así lo llamábamos entonces en la Academia Bilbao en Madrid, ya desaparecida. Conservo mi Olivetti, pero ya apenas se ven. Me hiciste recordar tantas cosas… Gracias, amigo. Un abrazo.

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    • Natalio Lejtman dice:

      Julie Sopetran: Si al tipear apenas se ve la escritura se puede deber a varias causas: 1) Los tipos están achatados a) por su excesivo uso b) porque está duro el rodillo. Esta causa no tiene solución. Porque la cinta está seca o dañada, solución: Cambiar de cinta o hidratar la existente (engorroso) Se le saca la cinta y se la cuelga y se la rocía con un aceite liviano en aerosol., se la deja secar y se la vuelve a enrollar y colocar en la máquina. Está duro el rodillo: hay que mandarlo a engomar. Están sucios lo tipos: hay que poner un trapo debajo de estos y limpiarlos con un cepillo de dientes embebido en una mezcla de solvente y un poquito de aceite liviano, dp se limpia cuidadosamente barra por barra y tipo por tipo hasta dejarlo todo bien seco y limpio, sin rastros de aceite.

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    • Borgeano dice:

      Yo nunca pude comprarme ni una máquina portátil, lo hice de grande pero sólo para tener una “de vista”, digamos. Cuando tenía que presentar algún trabajo siempre había un amigo que me prestaba la suya. Recuerdo, claro está, las casas que las arreglaban y toda la parafernalia necesaria para escribir en ellas (no vamos a negar que tenía su encanto) ¿Y si había que hacer copias? Papel carbón… Sí, eran muy bonitas, pero me quedo con estas nuevas tecnologías.

      Un fuerte abrazo, querida.

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  4. ¡Hola, Borgeano!
    Buena anécdota. Deberíamos averiguarle las plumas, las máquinas de escribir y ahora las computadoras a los escritores. A ver si comprando algún artefacto de éstos se me pega algo que aquellos.
    ¡Muchos saludos!

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    • Borgeano dice:

      Sin duda que eso estaría bueno ¿no? Recibir por ósmosis las capacidades artísticas de un artista como Faulkner o García Márquez o quienquiera que fuese el que cada uno elija sería algo fantástico. Ahora estoy recabando información acerca de quién fue el primer escritor que usó una máquina de escribir; en cuanto tenga algunos datos fehacientes, los subiré aquí (hasta ahora los candidatos son dos grandes: Mark Twain o León Tolstoi, nada menos).

      Un fuerte abrazo y un enorme placer tenerte por aquí.

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