La caridad bien entendida…

Caritas - Rubens 01

Dicen que Publio Valerio Máximo fue un pésimo escritor, que era poco inteligente y que no prestaba mucha atención a las fuentes que citaba. Sin embargo, su libro Facta et dicta memorabilia —Hechos y dichos memorables—, donde reúne cualquier cantidad de breves historias romanas que describen la vida virtuosa de los habitantes del imperio, se convirtió en un libro de referencia para historiadores y artistas que buscaban documentos sobre la manera correcta de actuar en cuanto a sus virtudes según los romanos.
Traigo esto a colación porque el libro de Publio Valerio Máximo sobre hechos y dichos memorables incluye una historia por la que me parece por demás curiosa. Es la historia de Pero, una muchacha que acude a la cárcel para darle de comer al hambriento Cimón, su anciano padre, quien lleva días sin recibir alimento. Esto ocurría porque los romanos acostumbraban a no alimentar a los condenados a muerte cuando el día de su ejecución se hallaba cerca. Sin embargo, lo memorable no es este hecho común: una hija piadosa que lleva alimento a la celda de su padre. Lo memorable es que Pero, día tras día, le daba de comer de su pecho, lo amamantaba. Y lo hizo hasta que finalmente un día la descubrió uno de los celadores. Entonces la noticia voló y fue tal la admiración que provocó el piadoso acto de alimentar del joven pecho al viejo padre, que los jueces exculparon a Cimón y lo dejaron en libertad.
Estos hechos son conocidos como Caritas Romana y fueron retratados por una innumerable cantidad de escultores, escritores y pintores. Entre ellos, podemos citar a Rubens, que tiene al menos dos cuadros donde aparece Pero dándole el pecho a Cimón (uno de ellos es el que ilustra la entrada, el segundo lo dejo en la galería que sigue a este texto). También podemos nombrar a Caravaggio, que recoge esta historia, entre otras, en su Siete acciones de misericordia. Incluso podemos recordar al escritor John Steinbeck y su obra Las uvas de la ira, donde, al final de la novela, Rose of Sharon, que acaba de parir a un hijo muerto, alimenta de su pecho a un hombre muy enfermo que no puede siquiera comer sólidos. Enlazo esta entrada con el tema del que hablé en el post De elefantes, Kafka y miradas al pasado: ¿Cómo leemos hoy esta historia? ¿Qué sensación nos produce ver las obras? (En mi caso particular no es lo mismo leer el relato que ver uno de los cuadros) Y por último la pregunta clásica, la madre de todas las preguntas: ¿Y por qué lo vemos así?

Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

17 comentarios el “La caridad bien entendida…

  1. A mi que me destetaron a la fuerza, porque ya tenía dientes, me parece fenomenal. ;-))
    Broma aparte, creo que el posible rechazo viene por la educación represiva a la que hemos estado sometidos. Tuve la suerte de recibir una educación secundaria bastante progresista para la época.
    Somos mamíferos, no? ¿En qué momento dejamos de serlo? ¿Nos produce rechazo esta historia y las representaciones artísticas? Sin embargo, mantenemos un sistema de producción de leche animal para «alimentar» humanos que ya no son lactantes. Eso es esclavitud animal. Lo otro, caridad. En mi opinión, bien entendida.
    Cuando el Budha Sakyamuni rompió su ayuno lo hizo tomando leche, eso le evitó una muerte prematura. Y le ayudó en su proceso de iluminación.
    Creo que es interesante profundizar en el binomio caridad-necesidad, para arrojar un poco de luz en el tema. Entiéndase que es mi humilde aportación, totalmente subjetiva.

    Un abrazo

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    • Borgeano dice:

      Como siempre, Xabier, tus comentarios son un lujo. Lo dicotomía que presentas con respecto a la representación artística y el sistema de producción animal es sintomático de nuestra época. Si bien a través del arte podemos acceder a cualquier tipo de imagen, aquellas imágenes que podrían llegar a modificar al propio sistema capitalista y que tienen un componente moral tan profundo, se nos ocultan. Es como ver una película de acción, por un lado no se tolera (y muchas veces se niega a ver) al acto violento real y, tal vez como una secuela de esto, también se insensibiliza con respecto a esa misma violencia.
      La última de tus ideas me parece que sería fundamental para tratar en estos tiempos (otra vez volvemos al capitalismo). El binomio caridad-necesidad es la base de casi todos nuestros problemas sociales actuales. Aquí pueden enlazarse, también, el anterior tema de la educación represiva. Se podría partir de esta historia narrada por Valerio para desarrollarla hasta la época actual. Sí, sin duda, es una idea por demás interesante.
      Gracias por tus impecables comentarios.

      Un fuerte abrazo.

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      • El binomio que subyace en nuestra psique, y que evidentemente, alimenta el capitalismo es; necesidad-codicia. Discernir, separar, comprender, los mecanismos o resortes de la codicia y la naturalidad de la necesidad, no es tarea fácil. Embelesados, esclavos, estúpidos hasta el ridículo, así vivimos. Todo bien aderezado, como bien aportas, por una «educación» competitiva, represora…
        Y, sí. Me vino a la mente la imagen de un ser humano bebiendo directamente de la vaca… y otras, no menos impactantes…
        Gracias por tus halagos, solo escribo lo que siempre he pensado. En la libertad que dejas en tu espacio.

        Otro fuerte abrazo

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  2. Heroína Escarlata dice:

    Interesante planteamiento. Creo que en esta época, en la que la lactancia es el tema por antonomasia de la maternidad, con mujeres y favor y mujeres en contra, y en la que se debate si es lícito que una mujer dé el pecho a su hijo en público, contemplar este acto de caridad se antoje, de entrada, repulsivo, grotesco y antinatura.
    No obstante, también es cierto que en situaciones extremas, la moral se transforma y deforma para adaptarse a la supervivencia, y en este caso, la piedad rompe los tabúes del pudor y las convenciones sociales con el único objetivo de saciar el hambre de un hombre, sea un desconocido o un familiar.
    Con el caso de Pero, no sólo cabe plantearse si una mujer a día de hoy haría algo así por su padre en tal extremo, sino también si un padre querría que su hija tuviese ese gesto de caridad.

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    • Borgeano dice:

      A veces tengo la sensación de que las sociedades involucionan. Vengo de un sitio donde nadie se horroriza cuando una madre le da el pecho a su hijo en público, de hecho, en general pasa desapercibido, tal como debe ser un acto natural y puro como ese. Hace poco vi un comentario sobre eso mismo y me llamó mucho la atención porque, precisamente, nunca lo consideré como algo malo (sea cual fuere el grado que queramos darle a este término). Pensar que hay mujeres que se opongan a ello me parece ridículo.
      Tu segundo punto es importantísimo y casi todos lo hemos pasado por alto: ante situaciones extremas, la moral tal como la conocemos se ve modificada. No es lo mismo pensar en este tema sentado tranquilamente frente a una computadora que ante el caso extremo de tener que tomar una decisión de esa naturaleza (Si bien podemos pensar que es muy probable que nunca nos vayamos a encontrar en una situación como esa, el pensar en el tema no es gratuito. Recordemos aquella tragedia del avión que cayó en los Andes y que empujó a muchos de los sobrevivientes a tener que comer carne humana para poder sobrevivir; así que podemos decir que nadie está exento de encontrarse frente a una situación de esas características).
      Tu última cuestión también es compleja: ¿Se aceptaría esta muestra de caridad hoy en día? ¿Cuál de las dos partes se negaría primero? ¿Por qué? Etc.
      Gracias, querida Heroína por un comentario brillante.

      Un fuerte abrazo.

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  3. Mariel dice:

    Voy a pasar por alto tus interpelaciones, sólo te diré que como siempre, un placer leerte

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    • Borgeano dice:

      Y yo no voy a pasar por alto la brevedad de tu mensaje; el tenerte otra vez aquí me alegra la tarde y el día todo. No dejes pasar tanto tiempo hasta la próxima visita ¿OK? aunque pases por alto todas las interpelaciones habidas y por haber.

      Abrazos.

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  4. Creo, que como muy bien dices resulta muy distinto leer que ver, en este caso la imagen nos sorprende más que el relato. Pero estoy muy de acuerdo con la opinión de Xabier Novella. Somos mamíferos y el escándalo lo creamos nosotros. Me ha gustado mucho y he aprendido, como siempre, contigo. Un fuerte abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Es todo un tema, sin duda. Las épocas cambian (nosotros cambiamos, como bien destacas tú) y lo que antaño era una perfecta norma moral, hoy no lo es o lo seria en un caso extremo (como bien señala Heroína Escarlata). Lo bello de todo esto –al menos para mí– es la posibilidad que nos brinda esta historia para pensar («pensar», en cursiva) es temas complejos y actuales como éste. Yo, tal como lo dije hace unos días, aprendo de todos ustedes.

      Un fuerte abrazo.

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  5. danioska dice:

    AyDios, a mí no me provoca rechazo la imagen, sino me interesa/seduce la tensión erótica de la escena. Mamíferos somos, orales también. Vaya, una ricura de entrada…

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    • Borgeano dice:

      La estoy disfrutando muchísimo. Tal como dije hace un par de días, yo aprendo tanto de ustedes que no tienen ni idea de cómo me están pagando cada momento que paso en este sitio. Con respecto al tu comentario en sí, estaba esperándolo porque pensé (y no me equivoqué) que ibas a ser la primera (y probablemente la única) con la valentía suficiente como para exponer el aspecto erótico de la imagen (no por nada es controversial la mirada que arrojamos sobre ella). De hecho, he leído un artículo sobre la segunda obra de Rubens, donde se destaca más la sensación erótica que la primaria del acto caritativo. Esto, claro está, no tiene nada de malo al tratarse de una obra de arte, cosa que suele olvidarse en estos casos donde el arte arroja su sombra sobre nuestra realidad y sobre nuestra (perdón por la palabra) moral.

      Cariños.

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      • danioska dice:

        Es lo malo de conocernos tanto, querido. Ya no te puedo sorprender, ay, pero al mismo tiempo no veo cómo no destacar el erotismo delicioso de la escena. Claro, ya sé que alguien se me va a tirar a la yugular por incestuosa. Lo siento, es una delicia.
        Cariños de aquí para allá.

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      • Borgeano dice:

        Nada de eso, que acá nadie se tire a tu yugular porque pierde la vida en el camino.
        Y ya que estamos hablando de todo un poco, te cuento que precisamente estoy escribiendo una entrada en la que se te nombra. ¿Que tienen en común el color celeste, Borges, Hilario Ascasubi, la verdad, Danioska, la poesía y Alfonso Reyes? No deje de leer la próxima entrada en El blog de arena…

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      • danioska dice:

        #OhPorDios La espero con ojos brillantes y pulso batiente.

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  6. Rosa Ave Fénix dice:

    Gracias por esta preciosa entrada, ni conocia la historia de Pero ni el retrato principal que incluyes… magnífico, estoy casi convencida que hoy en día ninguna mujer llegaría a eso. Si he visto alguna foto como la escultura, más bien lo he relacionado con la pornografía y, subrayo que no soy de esas personas, es más que hermoso y maravilloso amamantar… es de una sutileza máxima y creo que serían muchas las mujeres que me darian la razón. Que te acaricien el pecho, es una sensación que no hay palabras justas para describirlo.
    Abrazos…

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    • Borgeano dice:

      Estamos de acuerdo en que hoy ninguna mujer llegaría a eso y también es interesante pensar, tal como Julie lo hizo más arriba, que posiblemente tampoco un padre lo aceptaría, lo cual no deja de ser notable, ya que ello conllevaría su propia muerte. Un tema rico y complejo, sin duda.
      Con respecto al acto de amamantar, he visto con asombro que en algunos sitios (incluso que algunas mujeres) consideran que hacerlo en público es un acto inmoral o poco menos. En Argentina eso no ocurre, ver a una mujer amamantando no produce ningún tipo de conflicto y no vemos cómo podría producirlo, es un acto natural, sano y puro. Es así, entonces, que me siento sorprendido al haberme enterado que esto puede ser considerado como un acto «impuro» o «incorrecto» (ni siquiera sé cómo adjetivarlo).
      Supongo, por último, que la sensibilidad de las mujeres en sus pechos está estrechamente relacionada con la lactancia (aunque nunca hayan amamantado o cuando lo hayan hecho tiempo atrás). Éste tema en particular que trato en la entrada también puede ser relacionado con otro muy delicado (más en estos tiempos, donde todo lo sensual está mal visto): la relación erótica entre una madre y un hijo. Esta relación no es en absoluto enfermiza, sino natural, dentro de los límites lógicos y naturales.

      Abrazos.

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