En los ojos de mi enemigo.

During the Battle of Gallipoli, from 1915 to 1916, two bullets collided, melding them together.

Durante la batalla de Gallipoli, en 1915, dos balas se encontraron el mismo punto del espacio en el mismo momento temporal, fundiéndose en una sola. Sin duda, este hecho extraordinario nos mueve a pensar en esa posibilidad única de las infinitas que se abren al considerar las enormes variantes probabilísticas. Cuando hechos como éste ocurren tendemos a pensar en milagros o en que tales cosas “no suceden por azar”. Da la sensación de que nuestras mentes no pueden manejar esos números o esas circunstancias y es entonces cuando nos dejamos arrastrar por cualquier idea irracional, supersticiosa o, lisa y llanamente, ridícula.
Por mi parte, esas dos balas fundidas me llevan a pensar en otra cosa; en otra cosa como dos personas, por ejemplo. En dos personas cuyos caminos azarosos por este mundo y por el tiempo que les haya tocado vivir y que en un determinado momento se encuentran en el mismo espacio físico en el mismo momento temporal. ¿Cuáles son las probabilidades de que esto ocurra? ¿Esas probabilidades serán más o menos altas que la de esas balas que se fundieron en una batalla centenariamente lejana? Me gusta imaginar la línea que han dejado mis pasos detrás de mí, como si estuviese trazada con un lápiz indeleble, cruzándose una y otra vez, yendo recta por momentos, no retrocediendo por kilómetros y de repente girando locamente en un mismo sitio. Repentinamente, entonces, apareces tú y tu línea se empareja con la mía y ambas recorren un trecho del camino más o menos largo, más o menos placentero, más o menos feliz, hasta que cada uno de ellos vuelve a girar hacia un lado diferente (o tal vez no, quién sabe).
Y otra vez la pregunta sin respuesta: ¿Cuáles son las posibilidades? No tiene ninguna importancia, claro. Me conformo con disfrutar de esta pequeña batalla, sobre todo cuando el enemigo tiene tus ojos y estos se funden conmigo, como esas balas en Gallipoli.

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15 comentarios el “En los ojos de mi enemigo.

  1. Parece increíble. La realidad siempre supera la ficción.Y cierto es que poco importan los números que nos conducen a esa posibilidad, lo importante es que todo es posible.

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  2. Me recordaste una película que vi hace años… “Heaven Can Wait” la dirigía Warren Beatty y Buck Henry, el guión lo escribió Elaine May, Warren Beatty y Robert Towne, la obra original homónima es de Harry Segall. Seguro que la has visto. A veces luchamos por lo que no sabemos, es un reto del misterio que cada uno vivimos.

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    • Borgeano dice:

      No recuerdo la película en sí, Julie, pero sí recuerdo el afiche publicitario, con ese Warren Beatty de frente y esa luz paradisíaca detrás de él (curioso instrumento la memoria). Claro, la idea que propones vale, luchamos por lo que no sabemos. Tal vez la verdad (si es que hay algo aquí que pueda llamarse verdad) sea una combinación de ambas cosas: de nuestra lucha por un lado y de un importante factor de azar por otro. Sea como fuere, festejemos estos encuentros y hagamos algo por aquellos que queremos lograr.

      Un fuerte abrazo.

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  3. Rosa Ave Fénix dice:

    Ni idea de lo las balas… asombroso!!!!!!!… Y tu escrito,como otros, me hace pensar si lo que nos sucede son por el azar y quizás es nuestro destino… no se, pero el mio bien podría cambiarse pues me ha dado más disgustos que beneplácitos…Quizás ese destino, azar o lo que sea, cruce nuestros caminos y podamos hablarlo en persona…
    Un abrazo a través del aire…

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    • Borgeano dice:

      La idea de que estamos en manos absolutas del azar me gusta sólo en la medida del juego literario, Rosa; creo firmemente que somos responsables de muchos aspectos de nuestra vida y esos cambios que pretendemos muchas veces no los llevamos a cabo nosotros y nadie más que nosotros. No podemos responsabilizar siempre a los demás (el vecino, el gobierno, la “vida”, etc.). Quizá el destino… sí, tengo muchas ganas de darle una mano en eso. Quién sabe ¿No? Todo es posible.

      Un fuerte abrazo.

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  4. Veronica dice:

    ¡Caramba! No hubiese pensado así nuestros pasos, nuestra vida y el encuentro con alguien hasta esa imagen de las balas y el milagro de la probabilidad.
    Besos sonoros.

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    • Borgeano dice:

      Hay mucho de azar en nuestras vidas, sin duda; pero también hay mucho que podemos hacer nosotros mismos. Tal vez todo sea una combinación de ambas cosas: la vida nos lleva por un determinado derrotero, pero a veces tenemos la posibilidad de girar el timón nosotros mismos. No siempre es fácil, claro, pero a nadie podemos culpar si no lo hacemos.

      Besos ensordecedores.

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  5. Ese encuentro balístico, aparte del tema de las probabilidades, es genial.Esa unión, seguramente, libró a algún soldado de una herida, o quizás de la muerte. Como bien dices, a veces, topamos con el camino de otra personas, y de ese cruce nace algo nuevo (no necesariamente).Siguiendo tu símil, es como dos personas que se encuentran en wordpress. Cuántas probabilidades… incontables… y de esa sincronía, cuántas cosas nuevas, cuantos conocimientos compartidos… así es la vida, ese devenir de pasos, huellas, que convergen y divergen, como los vientos…

    Un abrazo de (re)encuentro.

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    • Borgeano dice:

      Así es Xabier, la cantidad de lecturas que pueden hacerse es altísima. El símil es sólo uno de ellos y claro está, WordPress e internet en general no son más que dos líneas de ese lápiz indeleble sumamente transitadas y que nos permiten encuentros como éste y otros muchos que también, de algún modo, nos salvan la vida.

      Un fuerte abrazo y feliz de estar aquí nuevamente. Ya pasaré por tu casa en cuanto regrese a ver qué es lo que nos han dejado los reyes.

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  6. danioska dice:

    Las balas que bailan una danza de azares son metáfora de lo que puede pasar entre dos si se dan las miles de coincidencias borgeanas de tiempo y espacio, sin duda, pero también leo en ellas la fuerza del instante, donde en un segundo se impactan y no vuelven a ser las de antes. Pero, ¿hubo un antes?
    AyDios, ya me puse filosófica…
    =)
    Abrazos.

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    • Borgeano dice:

      Y sabes bien cuánto me gusta eso. Tus comentarios filosóficos son tan ricos como tus comentarios íntimos (me refiero con este término a los comentarios personales, donde tocamos esos temas tan compartidos en un sentido estricto). Éste es uno que en cada línea abre nuevas posibilidades. “donde en un segundo se impactan y no vuelven a ser las de antes”. Nunca volvemos a ser los mismos luego de un impacto así y, aunque a veces eso puede ser negativo, en general no lo es.

      Abrazos y perdón por la demora en responder.

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