Entender al otro y otros lenguajes.

señas

En El mundo taciturno, uno de esos estupendos ensayos o artículos de Fabio Morábito incluidos en El idioma materno (libro que voy degustando lentamente, tarde a tarde, almohada a almohada), se nos cuenta del error de un traductor que en lugar de «quedó anonadado» tradujo «enmudeció»; lo cual no está mal, salvo porque el personaje en cuestión era mudo de nacimiento. De todos modos, como bien señala Morábito, es una torpeza, mas no un error. Un mudo habla mediante señas y puede enmudecer por algún motivo particular. Recordé que los cartujos (o cartujanos) quienes habían hecho voto de silencio porque consideraban que la locuacidad era contraria a la divinidad, se comunicaban por señas o por escrito, lo cual es hacer trampa, ya que no se evitaba la comunicación, sino sólo la comunicación verbal. Se puede ser muy locuaz por escrito o a los manotazos también. Pero el asunto viene por otro lado. Otro recuerdo, éste, personal: uno de mis hermanos, quien nació con problemas visuales complejos, tuvo que realizar sus estudios primarios en una escuela para invidentes, por lo cual no era extraño que en mi casa hubiese ciegos de visita por aquella época (incluso uno de ellos llegó a ser mi primer profesor de inglés). Era habitual que, al despedirse, alguno de ellos saludara a mi hermano con un común “después nos vemos”. La primera vez, claro está, eso nos movió un poco a risa, lo cual no era nada extraño; uno no era más que un niño y aún andaba tropezando con el lenguaje y la experiencia. Pero luego uno comenzaba a notar que esas frases o expresiones estaban por todos lados, incluso en nuestra sabia boca de preadolescente sabelotodo: un vaso de agua, el sol sale o se pone, etc. Y ése es el punto central, ése es o debe ser el centro de nuestra comprensión. Cito el final del ensayo de Morábito, quien lo dice mucho mejor de lo que yo nunca podría hacerlo:
“El hecho de que en ellos la voz haya sido sustituida por ademanes, no la hace menos voz, y ellos no son ni un ápice menos hablantes que los que sí «hablan», y lo demuestran justamente al decir disparates, o sea hablando en sentido figurado, sin el cual no hay lenguaje humano entendible. Pero hay algo más, y es mientras los no mudos no logremos entender que algunos mudos son más «mudos» que otros, o sea que hay mudos de pocas palabras; mientras no podamos concebir a un mudo taciturno, o a un mudo que enmudece de golpe, o a un sordo que se tapa las orejas, no podremos entender a nadie que sea diferente de nosotros”.
Empatía, humildad, comprensión (y esfuerzo en la comprensión) es lo que necesitamos para comunicarnos un poco mejor. Ya bastante tenemos con los problemas de nuestro lenguaje adulto y maduro como para sumar la soberbia del “¡Pero si lo estoy diciendo muy claro!”

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22 comentarios el “Entender al otro y otros lenguajes.

  1. Rosa Ave Fénix dice:

    Tus entradas las espero como agua de mayo, me gustan mucho y me hacen recapacitar, La vista es un don que mucha gente so sabe lo que es perderla, a mi me da un miedo espantoso, mi padre quedó casi ciego a causa de glaucoma pero a sus 65 aprendió Braile, yo no si tendría tanta voluntad. Y en lo que se refiere a las traducciones… te daría cientos de ejejmplos, ahora quizás son algo mejores, pero hace años yo alucinaba al leer un libor en español traducido del inglés y horror, había frases traducidas literalmente y especialmente los dichos no se pueden traducir, hay que buscar el equivalente. Por eso si puedo me gusta leer en su versión original, por desgracia esto no lo puedo hacr en otros idiomas, pero me figuro que deben haber desastres parecidos.

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    • Borgeano dice:

      Ése es uno de mis grandes miedos, Rosa. (Al margen, sumo otro personal: el Alzheimer. Mi abuelo materno lo sufrió y lo sufre ahora mi madre. Me da terror pensar en perder la conciencia). El tema de las traducciones viene de vieja data y se ejemplifica, desde hace décadas con la expresión italiana “Traduttore tradittore”, un juego de palabras que casi no hace falta, vaya broma del destino, traducir, pero que significa “Traductor traidor”. Siempre será imposible traducir con precisión lo que un autor quiso decir (por eso hablo al final de que bastante problemas tenemos con la comunicación diaria, a veces no nos entendemos ni siquiera en el mismo lenguaje). Por último, insisto en mi idea básica al escribir la entrada: la necesidad de tener todo esto en cuenta y tratar, en la medida de lo posible, de entender al otro.

      Un abrazo.

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  2. danioska dice:

    Curioso, he leído varias veces el libro y ese pasaje que citas no lo recordaba, querido. Memoria selectiva, que le llaman. El tema es delicado, pero voy a decir una ligereza y espero no ofender a las buenas conciencias de la corrección política: a veces he pensado cómo hace el amor un ciego, es decir, las cosas que ve con los ojos en el cuerpo amado y que yo no soy capaz de imaginar siquiera. En esos momento me da una envidia tremenda.
    Besos.

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    • Borgeano dice:

      Lo que dices al principio de tu comentario, D.; es la prueba empírica de la dificultad de la comunicación; porque tú has leído con mucha atención textos que tal vez para mí hayan pasado desapercibidos. Alguna vez hablamos de eso, de que nuestros textos (sobre todo los poemas) nunca van a ser leídos como nosotros los escribimos. El lector (de quien nada sabemos) los leerá desde la cima de otra montaña y encontrará en ellos cosas que no hemos puesto y no verá a esas rocas enormes que hemos dejado en su camino o a esas sutiles flores nocturnas que hemos plantado con la esperanza de que alguien (aunque más no sea “alguien”) la encuentre y las adore.
      La duda que tienes al respecto de los ciegos (y no veo la necesidad de que te protejas de una posible crítica. La duda es válida y la corrección política es una pendejada. La duda suma, empuja, abre; la corrección política es lo negro del pensamiento y, al menos entre nosotros, queda desterrada para siempre) es una duda muy compartida (recuerdo una historieta de esas que tú sabes, donde un periodista le preguntaba a Borges: “Borges ¿Nunca pensó cómo serían sus sueños si hubiese nacido ciego de nacimiento?” La misma duda aplicada a otro tema). En mi casa corren muchas anécdotas con respecto a los ciegos y a la ceguera en general. Lamentablemente, como tú bien destacas, son mundos separados y estancos y nada podemos saber uno del otro ¿Cómo transmitir –traducir– sensaciones? Lo único que podíamos hacer, y lo hacíamos como juego, era compartir el tema de los colores. Mi hermano sufre de cuatro problemas visuales combinados (amo a mi hermano y a su ejemplo. Haber salido adelante sin haberse quejado nunca de esos problemas ha sido un ejemplo de vida. Reírse de su condición y hacer de ella un hecho más de la vida es algo que, para mí, excede o rompe el marco de la autocompasión) y el único que podíamos entender era el del daltonismo. Jugar a señalar objetos y que él nos dijera de qué color los veía era todo lo que podíamos hacer para compartir su mundo. Tu pregunta es mucho más rica, sin duda; mucho más sugerente, aunque entra en la misma categoría.

      Besos, todos.

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      • danioska dice:

        No sabía del problema visual de tu hermano. No sé si no lo habías comentado o si mi memoria lo había pasado por alto, en fin, qué genial su actitud vital de reírse de sus problemas de vista, ya siento que me encanta. Y sí, el asunto de qué ve el otro, cómo siente, cómo saborea, qué oye, etc. me parece fascinante, sobre todo cuando se parte de un mundo muy otro, como desde una capacidad diferente. Y esto lo digo sin dejo de corrección política (ahora regreso a ese tema): ahora se supone que debemos decir que quien tiene una discapacidad física en realidad tiene “capacidades diferentes”. En general me parece una muestra más de la chabacanería que pretende que con esa enmienda en la palabra enmendamos también la discriminación, lo cual es una estupidez. En cualquier caso, ahora hablo a propósito de “capacidades diferentes” al referirme a la ceguera o a la sordera porque justo me llama la atención de qué modo los ciegos y sordos, por ejemplo, desarrollan los otros sentidos para suplir el que hace falta. Entonces un ciego, por ejemplo, tiene mucho más tacto que yo, un oído mil veces más poderoso que el mío, así que en efecto tiene una capacidad que yo no tengo.
        En cuanto a la corrección política: lo señalé porque alguien dirá que “cómo se me ocurre” afirmar que envidio a un ciego, dirán que mi comentario es ligero a morir, vano y hasta soberbio, porque lo digo desde la plataforma de dos ojos que ven. Y, sin embargo, me parece que se vale decirlo: me mata de envidia lo mucho que “me pierdo” de la experiencia erótica en este contexto.
        En fin, nos entendemos.
        Abrazos mudos.

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      • Borgeano dice:

        Magnífico comentario, Julia; se entiende a la perfección y no veo nada de malo en ello (quien lo vea tiene un serio problema de comprensión o está demasiado dominado por el discurso idiotizante de alguna secta que no me molestaré en adjetivar). Cuando uno tiene un contacto fluido y natural con estas personas advierte que para ellos la corrección política de la sociedad los tiene sin problemas. Para ellos los verdaderos problemas son otros, los que realmente les afecta en su vida diaria, peor ese es otro asunto. Si tuviese la oportunidad de hablar con mi hermano, por ejemplo, él comprendería a la perfección tu curiosidad y no dudaría en intentar (porque no puede hacerse otra cosa que el intento) establecer un canal de comunicación. ¿Por qué haría algo así? Pues porque es un hombre como nosotros y él querría saber qué es lo que sientes o ves tú. Es la misma curiosidad, porque lo que para nosotros es una falta, para él es la norma y viceversa. Yo los he visto estudiar música, jugar al ajedrez (hay un juego en particular que deberé explicarte en otro momento, pero mi hermano llegaba a memorizar cientos de fichas de colores las cuales, además, se movían por un mapa antiguo con cincuenta países) e incluso jugar al fútbol (lo hacen con una pelota con cascabeles en su interior). Podríamos aprender tanto de ellos como ellos de nosotros. Has planteado un tema por demás interesante e insisto: quien no lo comprenda así, que no joda y que se vaya a estudiar.

        Abrazos.

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      • danioska dice:

        Pues desde ya me formo en la fila para un día conocer a tu hermano y conversar con él. Y desde ya me dejar la inquietud de explorar esa vía creativa, es decir, tratar de mirar lo muy conocido desde los zapatos de quienes tienen completamente otra forma de acercarse al cuerpo, como en este caso de un ciego o un sordo.
        En cuanto a los necios, sí, que no jodan.
        Abrazos.

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  3. Qué difícil está resultando para mí esto de decir “Me gusta” en tus entradas con mi navegador Safari y no poder dejar el comentario si no utilizo Mozilla Firefox. Y ¿por qué no puedo utilizar Firefox para decir “Me gusta”? Prefiero no devanarme los sesos.
    Por cierto, en mi tierra los sesos son los cerebros animales que venden en las casquerías para cocinar. Me parecen una delicia cocinados fritos. Pues bien. Cuando llegué a Barcelona descubrí que allí en las casquerías la gente pide “cervell”, literalmente traducido al castellano: cerebro. Póngame un cerebro, por favor. Me pareció siempre entre escabroso y trajicómico.
    Pero hay que entender al otro. Y yo tengo buenas entendederas. Por eso no quiero dejar de comentar que cartujanos en Andalucía y en toda España son un tipo de caballos. Cierto que también hace relación a la Cartuja y en última acepción se puede considerar sinónimo de cartujo, aunque yo, que estuve unos días en la Cartuja de Tiana, jamás oí ese término.
    Ahora ya llevo treinta y un años en Madrid.

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    • Cartujanos son los seguidores del Orden de la Cartuja:
      https://es.wikipedia.org/wiki/Orden_de_los_Cartujos

      Saludos

      Me gusta

      • He mirado el enlace que me indicas y la Orden de la Cartuja está formado por Cartujos. He buscado, con las teclas adecuadas, la palabra cartujano y, en la mencionada página, sólo aparece dos veces para calificar al canto de los cartujos: El canto cartujano. Adjetivo. Lamento contradecirte, de verdad.

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      • No sé, podría ser. En mi época de estudiante los profesores los citaban como cartujanas y cartujanos…
        Aquí se amplia algo más:
        http://cartujas.com/orden_cartujana.htm
        Gracias por tu aportación.

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      • Borgeano dice:

        Gracias por los enlaces y las aclaraciones, Xabier. Debo reconocer que copié la cita tal como la recordaba y no me cercioré antes de esos detalles (por un lado uno da por sentado, a veces erróneamente, que el texto ya estaba chequeado y por otro, uno no siempre puede revisar cada una de las citas, aunque debería, claro está).

        Un abrazo y gracias nuevamente.

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      • ¿Para cuándo tu “Hoy cocinamos sueños”? Acabo de enterarme. Otro día, entraré para ver si tienes la receta de los calçots. A mi mujer le gustan mucho.

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      • Hola Xabier. Se me ha olvidado algo en mi respuesta y ahora la completo:
        ¿Para cuándo tu “Hoy cocinamos sueños”? Acabo de enterarme. Otro día, entraré para ver si tienes la receta de los calçots. A mi mujer le gustan mucho.
        Avui cuinem somnis lo he traducido para que lo entiendan todos los que frecuentas estas páginas y espero que ahora yo lo habré escrito bien en catalán, nunca aprendí a escribirlo, sólo lo hablo. No tengo tiempo de comprobarlo.
        Un abrazo. Eso es lo que olvidaba. El saludo. Soy un despistado, no un maleducado.
        Abrazote.

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      • Hola, Ildefonso.
        La idea original era escribir un libro con ése titulo. “Avui cuinem somnis” en catalán. Y “Hoy cocinamos sueños” en castellano. Un libro de cocina y poesía para los más pequeños de la casa.
        Después me animé a escribir un blog homónimo, con la intención de hacer talleres de cocina, cáterin… estando en el paro y con pocas perspectivas de encontrar trabajo, pensé era una buena oportunidad. (La segunda, hubo una primera con “Del cor a la taula” “Del corazón a la mesa”. Que funcionó bastante bien, pero dejé aparcada para trabajar en un restaurante) Después el blog, “Metáfora de un grito” me ha supuesto una inversión de tiempo considerable, pero muy rentable a nivel emocional. Y ahora nuevamente estoy en un proyecto de restauración, al que tengo que dedicarle bastante tiempo.
        Se me van acumulando libros y proyectos… 2015 estuvo bien. Éste 2016 también despunta con buenas sensaciones. Y por suerte estoy bastante recuperado de salud. (Tuve una operación a corazón abierto en 2015) Espero en 2016 acabar, y continuar con los proyectos que tengo empezado. Todo esto lo iré posteando en “Metáfora de un grito”
        La receta del calçots no la tengo subida :-(( a mi también me encantan. Cuando no es temporada hago puerros con romesco que están también ricos, ricos :-))

        Gracias por tu comentario, un fuerte abrazo!!

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    • Borgeano dice:

      No hay problema alguno con el “me gusta”, Ildefonso; tengo de sobra con tus comentarios siempre enriquecedores. Lo de los sesos es igual en Argentina (y hace muchísimo que no como uno, cosa que era habitual en tiempos de mi madre). Eso sí, lo de pedir “cerebro” es cierto que puede entenderse pero ya no tanto compartirse, aunque en este caso seamos conscientes de que es nuestra cerebro (no estoy jugando con los términos, lo prometo) el que nos engaña con las interpretaciones.
      Lo de “cartujos (o cartujanos)” lo copié textualmente de quien tomé la nota; sabía de la Orden de la Cartuja, pero no sabía cómo se los denominaba los seguidores de esa orden, por lo tanto, decidí copiar el texto tal cual estaba. Veo, por los comentarios y enlaces que nos dejó Xabier, que podrían aplicarse ambos términos, aunque parece ser que el primero tiene más aceptación (¿Algo así como “seso” y “cerebro” tal vez?).
      Gracias, de todos modos, por llamar la atención sobre el punto.

      Un abrazo.

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  4. Veronica dice:

    Lo bueno de no llevar al día la lectura es gozar el contenido de la entrada y luego, la prolongación en los comentarios. (Me siento un poco stalker pero admito ser chusma con todas las letras). Beso grande.

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    • Borgeano dice:

      En general yo suelo leer los comentarios de los sitios que visito, Veronica; y no hay nada de malo en ello; para eso están, creo; de lo contrario no serían públicos. Muchas veces se han creado interesantes cruces entre comentaristas varios y otras –no pocas, a decir verdad– es así como conocemos a nuevos integrantes de la blogósfera.

      Abrazos.

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  5. La orden de la Cartuja está formada, perdón, no formado.

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  6. Gran entrada en tu Blog, Borgeano. Y, para mi, enriquecedora. No me dejo llevar por la publicidad en las compras y, es más, a veces estoy disgustado con las modas. Muchas me parecen absurdas y me hacen dar mil vueltas para evitarlas. Me complican la vida…
    Y felicidades por tu tema tangencial introductorio.

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    • Borgeano dice:

      Creo que las personas como nosotros, Ildefonso, tenemos la ventaja de haber crecido en una época donde la publicidad no era tan avasalladora y omnipresente como ahora; eso nos brindó cierta libertad “sensorial” (si me permites el término) y evita que los alcances publicitarios se nos adhieran tan sólidamente como lo hacen con los jóvenes (al margen: que la publicidad fue siempre engañosa es bien sabido; en algún lado de este mismo blog debe haber una vieja publicidad de cigarrillos Camel donde se habla de las bondades del fumar). El tema de las modas es aún peor, porque las modas están hechas para que duren poco; es decir, seguir una moda es aceptar que uno debe consumir mucho por tiempo limitado y que luego deberá consumir otra cosa distinta que aún ni siquiera sabe qué es (o lo que es peor: como eso no está de moda en este momento sería considerado como “feo”; pero sólo hace falta que alguien con el poder suficiente determine que eso ha pasado a ser ser “bello” — o “cool”, ya que estamos en el tema– para que los parámetros se cambien. Es tan enfermizo que de solo escribirlo ya me siento molesto. La moda es la nada total, el no ser absoluto).
      Caramba, parece que le he encontrado algo bueno a esto de haber crecido tanto…

      Un abrazo.

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