El centro del poder en el siglo XXI.

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Palabras. El problema mayor del siglo XXI son las palabras. Nunca como en estos tiempos que nos tocan vivir la palabra ha tenido tanto poder y, por eso mismo, ha sido más manipulada y utilizada. Sé, por supuesto, que existen problemas graves como la guerra, calentamiento global, migraciones forzadas, extremismo religioso y otros más; pero todos ellos están supeditados al poder de la palabra. Todos y cada uno de estos problemas de la actualidad ―algunos de los cuales no es nuevo en la historia de la humanidad― es impulsado por el valor de la palabra.

Arturo F. Silva

Desde hace tiempo se sabe que las palabras son las que crean los límites de la verdad (lo que significa, en definitiva, que directamente crean la verdad); pero el mayor énfasis en el estudio del valor de la palabra como medio de manipulación se ha dado desde mediados del siglo XX, posiblemente con Chomsky al frente de la lista. Hoy es más que evidente que lo que se busca es vaciar a las palabras de significado. Desde el poder hoy se tergiversan todos los términos y sus valores; de este modo, todo se torna confuso, lo cual es, en definitiva, lo que se busca. Decir terrorista, demócrata, feminismo, religiosidad, mentira, progreso, belleza, etc. es no decir nada claro. Como bien dice el viejo refrán, “A río revuelto, ganancia de pescadores”. Como sucede siempre, si miramos bien alrededor las redes y las botes nunca están en nuestras manos.

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16 comentarios el “El centro del poder en el siglo XXI.

  1. Veronica dice:

    Es que ellas son tan potentes como fácilmente trasladables. Se distribuyen con facilidad y pueden manipularse. Es cuestión de saber usarlas. Su efecto destructor supera la bomba atómica, me atrevo a decir con el único fundamento de mi impresión. Así estamos. mundo.
    Te dejo abrazos sin vencimiento.

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    • Borgeano dice:

      Tiene toda la razón: son poderosísimas y, al mismo tiempo, se distribuyen y manipulan con demasiada facilidad. Claro, quienes mejor las usan son los dueños del poder, son especialistas en esos temas y la humanidad toda, su víctima (aunque esto suene apocalíptico creo fervientemente en ello).

      Abrazos.

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  2. danioska dice:

    Justo por la banalización (y vandalización) de las palabras, quienes escribimos somos como cruzados en tierra de infieles, en defensa de ellas contra viento y marea. Ahora que estoy releyendo de nuevo El Quijote se me ocurre la imagen chusca de nosotros como caballeros andantes, ilusos, valientes y más que nunca despistados pero, eso sí, convencidos hasta la médula de lo necesario de nuestra labor de desfacer tuertos.

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    • Borgeano dice:

      Lo somos, sin duda y muy orgullosos de ello. No creo que la imagen que destacas sea “chusca” en lo más mínimo. La clásica imagen del Quijote que se usa en estos casos –la de la lucha contra los molinos de viento– es más que adecuada y no por nada se ha ganado su lugar para ejemplificar estos casos. Ser quijotescos también implica cierto romanticismo en esa lucha desigual y eso me parece estupendo. Ser romántico, hoy, también es ser revolucionario.

      Abrazos.

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  3. Rosa Ave Fénix dice:

    Nuevamente cuanta razón tienes, la palabra es un don que tenemos, pero la mayoría de ellas suelen tener dos sentidos, depende de la frase y por supuesto depende del orador, muchos de ellos las saben emplearlas bastante bien y hay muchos -especialmente políticos- que hablan y hablan (más bien nos ensordecen) y luego recapacitas sobre lo que ha dicho… nada todo agua sucia, sólo los cortos de coco o los fanáticos, quedan convencidos. Hay un refrán que dice “La palabra es de plata pero el silencio suele ser de oro”.
    Un abrazo silencioso pero con cariño,

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    • Borgeano dice:

      Los políticos suelen ser de los mejores a la hora de hablar sin decir nada; verdaderos maestros en el arte de la retórica hueca. Como bien dices, sólo los cortos de coco quedan convencidos. Ahora, la pregunta que me hago es ¿Cómo es posible que haya tantos y tantos y tantos? La respuesta, mal que me pese, la dije yo mismo en la entrada: esa misma manipulación hace que la gente no pueda (o se le torne muy difícil) salir de ese círculo negativo.

      Abrazo ruidoso (nuestras palabras nunca son vanas, Rosa) y también con mucho cariño.

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  4. María dice:

    Es que las palabras tienen esas dos cualidades. Son fuertes pero en su faceta más débil, son fácilmente manipulables. Y nosotros, como nuevos profetas, intentamos usarlas de la mejor manera posible.
    Mi abrazo viajero, Borgeano.

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    • Borgeano dice:

      Uno hace lo posible, claro; pero nada podemos hacer contra el enorme poder que tienen los medios de comunicación y con la manipulación a la que someten al lenguaje. Claro, no por eso vamos a bajar la guardia, pero a veces uno siente que está peleando en vano. Por mi parte cada vez discuto menos y menos ante la evidencia de que la gente ni siquiera entiende lo que uno está diciendo.

      Abrazo viajero, querida.

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  5. El neolenguaje es hoy lo que más abunda, ciertamente, Orwell predijo muchas cosas. Chomsky las ha ido desgranando, década a década, sin duda alguna, él es un gran referente.
    Y el poder de la palabra, está todo dicho. Y todos lo hemos experimentado en carne propia.
    Un buen estado mental puede derribar las palabras más hirientes…
    Y a la inversa, una palabra de apoyo, en el momento justo, puede salvarnos de un naufragio.

    Un abrazo

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    • Borgeano dice:

      Muy acertada la relación orwelliana, sin duda alguna. Los ejemplos que das sobre el poder de las palabras es magnífico (y el más original de todos los ejemplos dejados en los comentarios) y nos lleva a pensar en algo que dejamos afuera: el poder de las palabras muchas veces tiene una relación directa con el estado mental del receptor. Es en éste punto donde soy más pesimista, ya que creo que en líneas generales los receptores actuales, atosigados por las tonterías mediáticas, cada día están menos preparados para poder separar la paja del trigo; de allí que sean convencidos de cualquier tontería, incluso inclinándose por las más ridículas.

      Un abrazo.

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  6. […] de Cristina Fernández de Kirchner, aunque en el manual nunca se habla de partidismos). Como bien señalé ayer, los medios (sobre todo los medios hegemónicos como Clarín) se dedican a manipular el sentido de […]

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  7. elssamolina dice:

    Las palabras pueden crear o destruir.Por eso me quedo con la frase de . ..Por sus obras los conoceréis. Muchos besos y abrazos Borgeano. Elssa Ana

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  8. Borgeano dice:

    Debemos quedarnos con el aspecto creativo y positivo de las palabras, ya hay bastantes dedicados a los aspectos negativos.

    Besos mil.

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