La acompañante (casualidad)

04

Manuel Ocaranza. La cuna vacía, 1871.

Hace un par de meses tuve la oportunidad de visitar el Museo Nacional de Arte de México, también conocido como Munal. La visita fue más que interesante, no solo por las obras que allí pude ver, sino por el placer de recorrer el edificio en sí, otra de las muchísimas maravillas que nos ofrece en ese aspecto la Ciudad de México. En una de las salas donde se exponen las obras de la colección permanente del museo encontré la pintura con la que ilustro esta entrada. No conocía a Manuel Ocaranza (distinguido pintor y poeta nacido en 1841 en Uruapan, Michoacán) y encontrarme por primera vez con él a través de esta pintura fue una pequeña sorpresa. La razón de este (para mi) llamativo encuentro fue que unos pocos días antes yo había escrito un poema que terminaba con una imagen similar a la que el cuadro presentaba ante mis ojos. No es que el patetismo romántico del cuadro me guste demasiado; pero de un modo u otro la relación ahí está, existe y no puedo negarla. Como siempre, entre que escribo una cosa y la corrijo pueden pasar años, así que aquí les dejo el poema/borrador/boceto para que comparen.

La acompañante

«Desde que se inventaron las cámaras en 1839,
la fotografía ha acompañado a la muerte».
Susan Sontag

 

La cámara acompaña a la muerte.
A la muerte ahora vedette o estrella de cine o de TV.
La cámara magnifica su presencia
y su astucia posmoderna
luce las variantes infinitas
de esas creativas formas de higiene.
Para la muerte su trabajo
no es un caos ni un drama,
no es tragedia griega,
ni travelling preciso de Hollywood
o tristeza en cuadro simétrico
adornada con música de cellos.
No. Para la muerte su trabajo
es precisa rutina en experta precisión
un cruce de calles o rutas
a la velocidad justa y adecuada
revolver, bomba, cristal roto
el avión que pierde sustentación
o el barco (perfecto símil)
que pierde su línea de flotación
el policía borracho, el idiota celoso
el cirujano impotente o incapaz.

Con la misma naturalidad
de quien despacha un pan
detrás de un educado mostrador
o de quien prepara un sándwich
o maneja un taxi
la muerte canta
una canción de cuna.

11 comentarios el “La acompañante (casualidad)

  1. Lo natural es vivir ¿y morir? , como dices, con la misma naturalidad conque se hacen las cosas comunes…, se apaga la vida…mIn abrazo.

    Le gusta a 1 persona

  2. Tessie Messi dice:

    Muy buen post!! Gracias por compartir 🙂

    Le gusta a 1 persona

  3. Qué hermoso y triste cuadro el de Ocaranza, La cuna vacía, con sus tonos oscuros ante el duelo del hijo perdido, los elementos simbólicos que utiliza el artista, ese decir sin decir en el arte, ese costumbrismo tan bien elaborado en el cuadro, esos detalles que lloran en el vacío… el gorro del niño, el juguete tirado en el suelo… Qué gran pintor y poeta michoacano el que hoy nos muestras. Me hiciste recordar, no sólo Uruapan, también ese magnífico Museo Nacional de Arte de México. El poema, hondo, muy adecuado al duelo. Me gustó mucho. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      Lo es, sin duda alguna; creo que es un excelente ejemplo de lo que era el romanticismo de fines del sigo XIX. En mi caso particular no puedo decir que me atraiga demasiado, pero eso es porque lo miro con los ojos del siglo XXI, si lo hago ubicándome en su época reconozco en él una gran obra.

      Un fuerte abrazo.

      Le gusta a 1 persona

  4. Gran entrada la de hoy, Borgeano, o al menos así la interpreto yo. EL cuadro que te llamó la atención de Manuel Ocaranza es para detenerse ante él y sentir con el. La muerte es inherente a la vida, pero nos conmociona siempre, y mucho más, si se trata de la de un niño.
    Me parece una premonición lo de nos cuentas de tu poema, que por cierto me parece extraordinario.
    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      Muchas gracias, Isabel; sabes que tengo en muy alta estima a tus palabras (uno aprende a ver en cada amigo de la blogósfera esas características que lo hacen que se diferencie del resto; en tu caso te sé una excelente escritora y lectora, de allí que tome especial interés en tus comentarios) y me hace sentir muy bien que te haya gustado (claro está, dejando establecido que cuando algo no sea de tu agrado también me lo dirás ¿no?). No estoy muy seguro de algunos versos, pero como borrador sirve, algo de potencial creo que tiene.

      Un abrazo.

      Me gusta

  5. Gracias por las palabras que me dedicas… la excelencia en la escritura es algo, que como bien sabes, nunca se alcanza, soy una aprendiz de escritora.
    He vuelto a leer el poema porque me repites que es un «borrador», pero a mi me gusta desde el primer hasta el último verso.
    Si algo no es de mi agrado no lo leeré o no opinaré, pero nunca te diré nada en contra, pues la libertad de quien escribe y el gusto de quien lee está por encima de personalismos.
    Muy buenos días y un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      Todos somos eternos aprendices, no cabe duda de ello Isabel. Al menos quienes no tenemos pretensiones de genio ni anda parecido, sino que nos reconocemos en nuestra imperfecta (pero querida) humanidad.

      Un fuerte abrazo.

      Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s