El precio a pagar.

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“Me doy cuenta de que si fuera estable, prudente y estático, viviría en la muerte. Por consiguiente, acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales, porque ése es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante”, dice Carl Rogers y aunque la mayoría asiente como se hace frente a las verdades evidentes, pocos son los que se animan a poner en práctica esas mismas verdades que acaban de aceptar al menos en las palabras. También, como dijo Michel de Montaigne con esa lógica impecable que lo caracterizó: “El valor de la vida no está en la duración de los días, sino en el uso que hacemos de ellos; un hombre puede vivir mucho y muy poco”.

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10 comentarios el “El precio a pagar.

  1. Permiso, comparto en mi página en Facebook. Abrazo grande.

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  2. danioska dice:

    O aquello atribuido a Jonathan Swift: “Que vivas todos los días de tu vida”. Allá vamos, kamikaze amigo. Gracias por esta entrada, me la apropio desde mi ego desmedidísimo.
    Abrazos compensatorios por el abuso…

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    • Borgeano dice:

      Bien por Swift; bien por ti y por tu hermoso ego desmedidísimo. Sabes que no tienes nada que agradecer ya que, navegantes del mismo barco, también eres parte integral de esa “vida fluida, perpleja y excitante”. Gracias por acompañarme todo este tiempo.

      Abrazos.

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      • danioska dice:

        Ya te digo, seguro nos hemos acompañado en varias jornadas, es decir, en varias vidas, y ésta seguramente no será la última. De modo que gracias desde y hasta esos muchos ciclos.

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  3. gerafarias dice:

    Las verdades o las grandes ideas las acepta el cerebro inmediatamente de forma lógica. El problema o el reto es aceptarlas de forma cotidiana. Porque nuestros hábitos no están marcados por esa forma de pensamiento. Las tradiciones, los valores familiares, las religiones, los dogmas son lo que casi siempre rige nuestras acciones diarias. Hay que desaprender esas conductas impuestas primero. Hay que dejar de hacer lo que se puede para hacer lo que se quiere. Ardua labor, pero no imposible.

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    • Borgeano dice:

      Totalmente de acuerdo, Gerardo; poner en práctica esas verdades de forma cotidiana no es una tarea sencilla. Primero, como bien destacas, hay que desaprender todo aquello que nos enseñaron (mal y profundamente) desde el mismo instante de nuestro nacimiento; luego, aun así, hay que tomar coraje para ser seres activos, lo cual no es fácil porque, aunque nos hayamos desanudado un poco la sociedad en general no lo ha hecho, y eso nos obliga a andar “con pies de plomo”, como dice el refrán. Pero (veo que estoy transcribiendo tu mensaje con otras palabras) puede hacerse y doy fe de que vale cada instante.

      Un abrazo.

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