Nietzsche y el eterno retorno

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«Suponiendo que un día, o una noche, un demonio te siguiera a tu soledad última, y te dijera: esta vida, tal como la has vivido y estás viviendo, la tendrás que vivir otra vez, otras infinitas veces; y no habrá en ella nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer y cada pensamiento y suspiro y todo lo indeciblemente pequeño y grande de tu vida te llegará de nuevo, y todo en el mismo orden de sucesión, también esta araña y este claro de luna entre los árboles, y este instante, y yo mismo. El eterno reloj de arena de la existencia es dado la vuelta una y otra vez, ¡y tú con él, polvillo de polvo! Suponiendo que así te hablara un demonio, ¿te arrojarías al suelo rechinado los dientes y maldiciendo al demonio que así te habló? O has experimentado alguna vez un instante tremendo en el que contestarías: “¡eres un dios y jamás he oído decir nada tan divino!”. Si esa noción llega a dominarte, te transformará y tal vez te aplastará. ¡La pregunta ante todas las cosas -¿quieres esto otra vez, infinitas veces?- pesaría como el peso más pesado sobre todos tus actos! O si no, ¿qué categóricamente tendrías que llegar a decir sí a ti mismo y a la vida para no aceptar nada más anhelosamente que esta ratificación última, eterna?».

(Friedrich Nietzsche La Gaya Ciencia; aforismo 341; p.225)

Éste es uno de los aforismos más conocidos y comentados de Nietzsche. Muchos lo toman de manera literal; basados en la errónea idea propuesta por el mismo filósofo: si la materia o la energía es limitada, y el tiempo es infinito, de esto se deduce que a los largo del tiempo la materia cobrará la misma forma que antes, al menos en algún momento de la eternidad. Y no sólo una, sino infinitas veces. El problema, aquí, es que nadie dijo que el tiempo fuera infinito; así que la cosa debe ir por otro lado. ¿Y cuál sería ese otro camino al que apunta Nietzsche con su idea del eterno retorno? Pues está bastante más claro hacia el final de la cita y podría resumirse así: Si tuvieses que vivir infinitas veces tu vida ¿Estarías satisfecho o feliz de hacerlo? Si la respuesta es “no” entonces aparece la pregunta más importante: ¿Y qué estás haciendo, entonces, para que tu vida sea digna de ser vivida infinitas veces? Aquí ya estamos hablando de otro de los temas centrales de la filosofía nietzscheana: la voluntad de poder (la voluntad de poder bien entendida, claro; no la lectura que hace el fascismo de ella). En síntesis: Vive como si fueras a repetir cada acto de tu vida infinitas veces. ¿Por qué dañar a alguien? ¿Es esto lo que quiero? ¿Debo decir Sí cuando quiero decir No o viceversa? Preguntas de este tenor son las que deberíamos hacernos cada vez que nos enfrentamos a una decisión de importancia; y responderlas bajo la perspectiva de eterno retorno nos ayudará a tomar la mejor de ellas, aún cuando no sea del agrado de la mayoría de las personas que nos rodean.

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3 comentarios el “Nietzsche y el eterno retorno

  1. fanny dice:

    últimamente cada entrada, la siento dirigida hacía mi persona!!! Me dejas con el cerebro hechando humo…. Cual gps recalculando… Se agradece… Abrazo.

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  2. Y podría cambiar cosas?? Solo un par de ellas…puedo??

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  3. […] a través de Nietzsche y el eterno retorno — El Blog de Arena […]

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