Conducir de noche.

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Ayer Danioska preguntó, para sus habituales Playlist colectivas, qué canción elegiríamos para viajar. Si quieren ver la playlist de hoy, pueden ir aquí. Pero el asunto, para mí, fue un poco más allá; luego de elegir mi canción sentí una enorme necesidad de largarme a la ruta y dejarme ir por horas y horas y horas. Me encanta conducir, sobre todo si es de noche o bajo la lluvia y eso es lo que me provocó la pregunta de Danioska: unas intensas y casi incontrolables ganas de conducir de noche escuchando todo Mezzanine de Massive Attack o algún que otro disco similar. Conducir solo o, si lo hiciera acompañado, preferiría que mi compañía durmiera plácidamente a mi lado o en el asiento trasero. Quiero estar solo con el volante, la ruta y la música. Para mí esos momentos son casi místicos. Conducir de noche, sólo eso; hasta que el horizonte o el amanecer me obliguen a detenerme.

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12 comentarios el “Conducir de noche.

  1. Me encanta conducir!! De noche y con lluvia no, pero sola y con la música a tope, cantando a voz en grito me pone la piel de gallina!!!

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    • Borgeano dice:

      Conducir, al contrario que a la mayoría de las personas, es algo que me relaja (fíjate el nivel de locura que me posee). Conducir de noche es algo que aúna sensaciones difíciles de exponer en palabras; aunque veo que te acercas, si ya te gusta conducir seguramente entiendes bien de qué hablo.

      Besos cantores.

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  2. Jajaja… por una vez no comparto tus gustos. Soy persona de a pie. Es mi distintivo hippytroglodita, no tengo carnet de conducir, ni idea de cómo manejar auto.
    Mi evasión, cuando puedo, es nadar horas y horas, escuchando mi respiración y el agua de la mar. Te aseguro que después de tres horas el silencio místico es …

    Fuerte abrazo

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    • Borgeano dice:

      ¡Bueno, por fin encontramos una diferencia! Si vamos al caso prefiero ambas cosas, según el estado de ánimo y el clima, por ejemplo. Creo ser un gran caminador y el disfrute que tiene esa costumbre es también algo difícil de explicar (también, gracias a los MP3, con algo de música, aunque no siempre). Ahora sí, muchas veces es el silencio quien se torna el componente principal. Estar a orillas del mar o caminando en un bosque implica el silencio como acompañante. El silencio es tan conversador a veces…

      Un fuerte abrazo.

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  3. Si, me encanta conducir, incluso perderme conduciendo… No saber donde estoy y seguir descubriendo lugares que nada tienen que ver conmigo… Escuchar música, por ejemplo a Mireille Mathieu en Une Femme amoureuse, me encanta esta canción. Pero en la noche ya procuro no hacerlo y más con la lluvia que cae ahora. Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      La noche es para mí, Julie; la compañera ideal, ya sea conduciendo, caminando o en la soledad de una habitación leyendo un libro o escribiendo. Si por mí fuera viviría de noche (algo así hago, aunque no tanto como quisiera); es una pena que eso implique demasiada soledad social y, aunque eso no es algo que me vuelva loco, tampoco es que uno viva en una isla ¿no?

      Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Por cierto, busqué la canción (la estoy escuchando ahora mismo) y claro, con esa voz tan dulce y un clásico como ese también uno se sentiría bien acompañado. Gracias por la presentación.

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  4. Shira Shaman dice:

    Casi pude imaginarme recorriendo contigo un camino nocturno sobre algún puente en una noche estrellada abril con rumbo desconocido rumbo al azar entonces en efecto, subías el volumen de Massive Attack… vaya bromas que nos juega la imaginación. Cómo siempre tu entrada está impregnada de tus ansias por viajar, continúa ayudándonos a viajar a través de tus palabras. Abrazos querido Borgeano que aún quedan muchos caminos por recorrer. El viaje interior siempre el más importante.

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    • Borgeano dice:

      Como bien lo dices, Shira; el más importante siempre es el viaje interior y tal vez ése sea el viaje que impregna de manera constante mis palabras o mis deseos (bueno, no puedo ser tan inocente y menos mentirme a mí mismo: también deseo el otro, el viaje físico, no puedo negarlo). Con respecto a la música para conducir todo depende del estado de ánimo (por ejemplo: fado, nunca; salvo que quisiera deprimirme demasiado corriendo el riesgo de querer chocar contra un poste en cualquier esquina 🙂 ); pero Massive Attack sigue siendo el favorito para esos momentos. Por suerte, como bien dices, quedan muchos caminos por recorrer.

      Un abrazo.

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  5. danioska dice:

    Mi elevada miopía hace que conducir de noche no se cuente entre mis placeres, lo siento, pero si por un momento pudiera estrenar ojos creo que podría compartir tu gusto, es decir, lo compartiría a la distancia, tú en tu auto y yo en el mío, porque justo el tema es la sensación de avanzar a solas. Ay, raros de nosotros, no tenemos remedio…
    Abrazos.

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    • Borgeano dice:

      Ya sabía yo que a algo se debía esa capacidad para conducir. Me gustó eso de acompañarnos estando solos ¡Eso es comprensión, caracho! Empatía pura… una maravillosa descripción gráfica del término. Sí, raros, por fortuna. No recuerdo si era a ti o a mi a quien le decían “Iglesia abandonada (porque no tiene cura)”. Creo que era a ti…

      Abrazos.

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