Pequeña (y original) comedia en un acto.

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— “El primer hombre que comparó una mejilla con una rosa fue, sin duda, un poeta; el primero que lo repitió fue un imbécil” Dijo alguna vez Salvador Dalí. El asunto es qué hacemos ahora; con qué podemos comparar a esa mejilla, a esos ojos, a esa boca. Siempre se corre el riesgo de decir lo que ya está dicho; de repetir incluso lo ya repetido. Es por eso que hay que leer mucho, se dice. Leyendo se aprende qué es lo que se ya se dijo.

— ¿Entonces cuál es la salida, profesor? No puede leerse todo. ¿Cómo saber si lo que para nosotros es original no fue escrito por alguien hace tiempo o tal vez el mes pasado pero una lengua totalmente ajena?

— Tal vez lo que hay que hacer es evitar toda pretensión de originalidad. Tal vez, como dije, ya todo está escrito.

— Entonces, si evitamos toda pretensión de originalidad, sólo debemos abocarnos a escribir lo que realmente no salga de las entrañas.

— Ésa es la idea.

— Aun cuando eso sea comparar una mejilla a una rosa.

— …

— Gracias profesor; es un excelente consejo.

— Emm.. sí claro. Bien, por hoy terminó la clase.

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10 comentarios el “Pequeña (y original) comedia en un acto.

  1. Creo que la idea de las entrañas es genial… No será original pero al menos tendrá fuerza lo que se escribe… 🙂

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    • Borgeano dice:

      Si no es genial por lo menos sirve como norte, como meta. Hay un excelente ensayo de Jonathan Lethem que se titula, precisamente, “Contra la originalidad”; es una excelente referencia como para pensar el tema.

      Un abrazo.

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  2. 😀 😀 😀 También puede compararse con dos rosas, una por cada mejilla 😉

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  3. Vaya, el señor Dalí sería un genio pero un poco ¿cáustico? Saludos.

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  4. danioska dice:

    Otra posibilidad: renunciar a ser originales y, a cambio, asumir que lo que decimos ya se ha dicho hasta el cansancio y probablemente mucho mejor. Por lo mismo, evitar el conformismo para entonces buscar un nuevo ángulo, un giro sorprendente. Sí, aunque suene a misión imposible: no de balde los escritores somos suicidas en potencia.
    Abrazos nadaoriginales.

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    • Borgeano dice:

      El tema de la originalidad lo hemos tocado muchas veces, D. (incluso hemos hablado de nuestro amigo común Jonathan Lethem, del cual tengo “Contra la originalidad”, libro que me regaló una amiga a quien quiero como no tienes ni idea) y creo que se trata de un mal de nuestro tiempo, donde se exige esa originalidad que es imposible por definición. Tal vez, como bien, dices, la respuesta sea renunciar a ser “originales” (permíteme las comillas) y encarar los temas por un nuevo ángulo y seamos agradecidos si lo logramos,

      Abrazos de esos.

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