El viaje cotidiano.

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En definitiva, no hay más que libros de viajes o historias policiales. Se narra un viaje o se narra un crimen. ¿Qué otra cosa se puede narrar?” Dice Ricardo Piglia en un libro del cual olvidé anotar el nombre. No importa; veo que la idea de Piglia es más que acertada. Rememoro los libros narrativos que he leído y veo que de un modo u otro todos caben en estas dos categorías. ¿La divina comedia, El Evangelio según Jesucristo, El Quijote, El proceso, Pedro Páramo, Cien años de soledad? Todos libros de viaje. Y mejor no entro en la otra categoría por demasiado obvia. El viaje interior; claro está, es el leit motiv más común del libro de viaje, pero de un modo u otro; ya sea de manera metafórica o directa allí está, presente en la mitad de la literatura —ese viaje cotidiano— que se ha escrito o se escribirá. Sigo pensando en ello y veo que me inclino fuertemente hacia esta categoría, hacia los libros que narran un viaje, sea éste cual fuere. ¿Será por eso que no me siento atraído por la novela negra? Quizá así sea, me digo mientras miro mi ejemplar de Ulises, tal vez el viaje más memorable que pueda encontrarse entre dos rectángulos de cartón.

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8 comentarios el “El viaje cotidiano.

  1. Será por tu alma viajera que busca nuevos territorios fuera o dentro de ti. En una novela negra nos presentan un principio, trama y desenlace, nos lo dan todo hecho, solo hay que leerlo. En los libros que hablan de viajes, sobre todo de viajes interiores, o tal vez todos lo son, uno se queda dando vueltas a lo leído, indagando acerca de nuevas rutas, pensando otros destinos y eso es lo realmente atractivo. El libro sigue con nosotros. Besos de ida y vuelta.

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    • Borgeano dice:

      Pensé en eso al escribir el texto, Ana; sin duda creo que hay mucho de eso, de seguir el viaje por otros medios ya que, como alguien me dijo hace poco y como bien lo dices tú misma aquí, es “el viaje interior” el más importante. La novela negra (y otras de similares características) sirven como entretenimiento, pero al menos para mí no va mucho más allá de eso.

      Besos kilométricos.

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  2. Los viajes interiores son, quizá, los que nos llevan más lejos 😉

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  3. danioska dice:

    Me encanta la frase de Piglia, diría un amigo común: “Una verdad como un templo”. Y sí, cuanto más la pienso más cierta me parece. En esas categoría caen, por supuesto, también los libros de poesía, prácticamente todos ellos relativos a un viaje. Me gusta, me gusta… Gracias por compartir esta joya.
    Abrazos.

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