Sincretismos a la mexicana

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Si hay algo de este país que no deja de asombrarme por su amplitud y ubicuidad es esa capacidad para mezclar cosas disímiles con la mayor naturalidad. Hace poco, en noviembre, en las celebraciones del día de muertos, vi dentro de una iglesia católica unas ofrendas de maíz y otros alimentos, lo cual es una tradición maya, no católica. Ahora me ha tocado ver algunas mezclas o cruzas más triviales —al menos hasta cierto punto— pero no por ello menos curiosas o interesantes. El día 12 de diciembre se celebra en todo México el día de la Virgen de Guadalupe y en Morelia algunos penitentes van de rodillas a lo largo de los 500 metros de la calzada Fray Antonio de San Miguel hasta el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. La imagen que tengo grabada, en particular, ocurrió en un momento en que caminando por la calzada paso al lado de un muchacho que iba de rodillas hacia el templo con su pequeño hijo en brazos; lo rodeaban personas que comían algodón de azúcar, que arrojaban vasos vacíos a un lado del camino y, como fondo de la imagen, a tan solo un par de metros, un disfrazado de Grinch esperaba a alguien que quisiera tomarse una foto con él.

Ayer pasé por la plaza central de Morelia y veo que ha sido decorada con motivos religiosos referentes a la navidad. En uno de los canteros veo un infierno hecho con luces rojas y maniquíes representando al diablo, a Cerbero y algunos penitentes. Todo muy bien, salvo que detrás de ese infierno tres payasos hacían sus gracias para ganarse unas monedas de los paseantes. Observé que desde mi punto de vista (el orden sería yo-infierno-payasos) esos payasos dejaban sin efecto a toda metáfora de castigo o de realidad infernal. Todo era una especie de burla sin demasiado sentido; pero pensé que si me hubiese ubicado en el otro extremo (es decir: yo-payasos-infierno) el sentido hubiese sido otro muy diferente. Ese infierno ya hubiese tomado la forma de una amenaza o tal vez de una metáfora de lo ridículo de la vida humana.

Sea como fuere; es decir, más allá de la lectura que yo haga en particular de cada hecho, no cabe duda de que México es un país que no dejará de sorprenderme jamás; y que debo estar más que agradecido por ello.

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8 comentarios el “Sincretismos a la mexicana

  1. Shira Shaman dice:

    En efecto algunas costumbres resultan inusitadas, cómo un acto de tortura se vuelve un elemento festivo o la muerte un encuentro con el lado cómico. Parece algo tan parecido a una ópera bufa que hay que vivirlo para creerlo. Me alegra que estés de nuevo por aquí, regalándonos tus reflexiones y datos interesantes. Espero también algunos poemas.
    Bienvenido de vuelta Borgeano 😃.

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  2. Saben vivir, no se lo toman tan “en serio” como otros. Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Es difícil de explicar; tal vez sea que se lo tomen más en serio (después de todo en el Día de Muertos pasan toda la noche en el cementerio dialogando con sus muertos) pero de un modo menos trágico, más natural. No lo sé explicar porque tal aún no lo entienda del todo. Lo que sí puedo asegurar es que no te deja indiferente, eso es seguro.

      Un abrazo.

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  3. Así es amigo, recuerdo una noche, escuchando las canciones más bellas, un señor tocaba la guitarra a su esposa muerta, en el cementerio y me decía… “a ella le gustaba… ” y así una y otra canción toda la noche rasgando su guitarra en la noche de muertos… México es un mundo aparte, un mundo mágico… y es el mismo caos quien se encarga de ordenar después las imágenes vividas. Es un gusto leerte de nuevo, Borgeano. Deseo que estés bien. Un fuerte abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Sé que al hablar de estos temas tendré en ti a alguien que me comprenderá de manera cabal. Sé de tu fascinación por este país –cosa que compartimos– y también que tu mirada, al igual que la mía, oscila entre el encanto y la curiosidad. Como bien dices, México es un mundo aparte. Estoy seguro de que nunca podré comprenderlo del todo (si es que alguien puede hacer tal cosa) y tal vez eso sea otra faceta del encanto mexicano: su eterno estado de sorpresa.

      Un fuerte y afectuoso abrazo.

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  4. danioska dice:

    En efecto, estas cosas pasan a diario en México, pero no dejan de asombrarme. Las mezclas y revolturas son lo nuestro, para bien y para mal, nos definen en la esquizofrenia que es parte de nuestra piel, misma que nos hace estar llenos de pliegues. Y en esos pliegues se esconde tanto la mugre como algunas chispas de luz.
    Me gusta que me hagas pensar sobre lo que veo de cotidiano.
    Cariños (dirías tú)

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