Zona Arqueológica Zirahuato

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De regreso de nuestra visita al santuario de las mariposas Monarca, nos encontramos en el camino con las ruinas de Zirahuato, las cuales no conocíamos ninguna de las cinco personas que íbamos en ese viaje. Claro está, ya que andábamos por allí nos desviamos unos pocos kilómetros hasta ellas.

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Las ruinas de Zirahuato no son muy extensas; en realidad se reducen a dos pirámides de distinto tamaño y poco más; las cuales se localizan en la vertiente sur del Cerro Zirahuato, desde la que se domina el valle de del mismo nombre. Se supone que desempeñaba una función estratégica para la vigilancia del paso de grupos provenientes tanto del centro de México, vía Toluca, como de los que transitaban desde el centro de Michoacán vía Tuxpan.
La sensación que se tiene al adentrarse en las ruinas es por demás curiosa; por un lado esto es debido a que se ingresa por lo que parece ser la parte central de la mayor de las pirámides y que en realidad es la plaza; por debajo de ella, siguiendo la ladera de la montaña, hay una ancha y extensa escalera de piedra, lo que hace parecer a la pirámide como mucho más grande de lo que es en realidad. El efecto psicológico es efectivo, sin duda. Desde la parte inferior de esta escalera uno tiene la sensación de estar viendo una pirámide enorme, cuando en realidad lo que se está observando es la cima de la montaña coronada con una pirámide de mediano tamaño.
Por otro lado, la segunda sensación que se apodera del observador es la increíble profundidad y belleza del valle de Zirahuato, el cual se abre unos trescientos cuarenta grados por todo alrededor (tan solo una montaña oculta una pequeña parte del paisaje; de los contrario la vista abarcaría toda la zona central de lo que hoy es el estado de Michoacán).

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Como dije hace poco tiempo, al hablar de Mil Cumbres (estamos dentro de la misma zona, sólo que un poco más lejos; incluso la ruta que tomamos fue la misma), es una pena que las fotografías no logren transmitir lo que veíamos desde la cima de esa montaña y de esa pirámide. Por un momento quienes estábamos allí imaginamos todo lo que veíamos cubierto sólo por el bosque que debería haber en aquella época; lo cual sólo acrecentó la sensación de maravilla del paisaje y del entorno.

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Parte de “mi” colección de petroglifos

Dije que ninguno de los que allí estábamos conocía de estas ruinas. Al volver a Morelia buscamos más información y encontramos otros muchos sitios arqueológicos que todavía no hemos visitado. Michoacán y México no dejan de depararme sorpresas.

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13 comentarios el “Zona Arqueológica Zirahuato

  1. Mi agradecimiento por tu reportaje fruto de ese “flechazo” que cuando uno viaja a un destino determinado, a la ida o a la vuelta se encuentra con alguna indicación que invita a visitar algunas ruinas, monasterios, castillos, etc. Y qué alegría enorme, que satisfacción tan grata descubrir casualmente lo inesperado al salirse de lo “establecido”.
    Gracias también por las fotos, ellas nos ayudan a un mejor conocimiento de lo que expresa la palabra. Un gran acierto.
    Las humildes pirámides frente a la grandeza del paisaje ¡bellísimo!
    Un fuerte abrazo.

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    • Borgeano dice:

      En un solo día tuve los dos ejemplos opuestos de lo que significa poner la expectativa en algo y lo que es no tener ninguna en absoluto. Fui al santuario de las mariposas con la idea de verlas volar por miles alrededor mío y al no ocurrir esto me sentí desilusionado. No conocía estas ruinas ni siquiera de nombre y salí de allí maravillado. Creo que la enseñanza es simple: no anticiparse, no presuponer; incluso no saber mucho de antemano (ya habrá tiempo para ello después).
      Como siempre, agradezco infinitamente tus palabras.

      Un fuerte abrazo.

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  2. danioska dice:

    No te sorprenderá, querido, que yo tampoco conozca el sitio, es más, que ni siquiera lo haya oído nombrar. Y tampoco soy original si digo que de las riquezas de este país conozco una mínima parte, quizá por falta de tiempo, falta de información, no sé. Lo cierto es que me encanta ver México a través de tus ojos. Me lo haces tanto más antojable.
    Abraziños.

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    • Borgeano dice:

      Como bien sabemos, mi Señora; México es inagotable. No sólo por la variedad y extensión de sus maravillas naturales (acabo de estar en un par de ellas que me han dejado sin aliento; ya hablaré de ellas a lo largo de la próxima semana), sino también por la otra fuente inagotable: la cultura pre y pos colombina; así que no es de extrañar que un mexicano desconozca éste o aquél sitio o costumbre. Éstas ruinas en particular, insisto, no son en absoluto conocidas y si no hubiese sido porque Luisa, la conductora, prefirió una ruta secundaria a la autopista, nosotros tampoco las hubiésemos conocido (Luisa es otra incansable viajera y tampoco tenía noticias de ellas, así que fíjate que tan complejo es esto).

      Abrasueños.

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  3. ¡Qué maravilla de lugar! Las piedras nos hablan del pasado y, sin poder evitarlo, la imaginación escribe historias de gente que pisó esas tierras y tocó esas piedras, que las talló. Que amó, vivió y murió… grandes historias ya olvidadas. ¡Me gustaría tanto poder tener una máquina del tiempo para presenciar momentos anteriores!

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    • Borgeano dice:

      Ay, Martes, qué maravilla es el sentirme tan acompañado… Me explico: para mí ver estos sitios (y en particular los detalles como los petroglifos o cosas así), es una puerta para intentar acercarme a lo humano de quienes habitaron esos lugares. Creo que un petroglifo me habla más de una manera directa y particular que la misma pirámide; siento que quien talló esa roca me está diciendo algo de “persona a persona” y que allí tengo la posibilidad de comprender o intentar comprender cómo sentían, amaban o pensaban esas personas. Ese tipo de ideas aparece cada tanto en este sitio (recuerdo una entrada de hace unos años después de haber encontrado una serie de fotos de personas a lo largo y ancho del mundo; as preguntas que me hacía era exactamente ésas: “¿A quién aman, qué sienten, cuáles son sus sueños?”).
      Gracias por alegrarme este sábado.

      Un abrazo.

      (Al margen: me disculpo por la demora en responder; estuve fuera una semana y acabo de llegar, así que estoy poniéndome al día con el blog y los comentarios).

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      • 🙂 Pues me alegra un montón saber que eres también de los «raros» 😀 😀 😀 De los que a partir de un simple guijarro construyen catedrales enteras. De los que en un transporte público miran a las personas e imaginan historias (estoy segura de que también lo haces 😀 😀 😀 ) O de los que al pasear por cualquier calle, levantan la vista e intentan imaginar qué vidas se viven tras tal o cual ventana.
        En cuanto a la demora, siempre digo lo mismo, en este espacio todo está fuera del tiempo.
        Quizá Internet podríamos entenderlo como los nuevos petroglifos, dejamos nuestros comentarios grabados a la espera de que alguien, en algún momento, los lea, los entienda y los conteste. ¿O acaso no te ha pasado que has visitado espacios que hace tiempo que no tienen actividad pero que siguen siendo tan vigentes como cuando se escribieron? 😉
        ¡Un abrazo!

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      • Borgeano dice:

        Sí, sí y sí a todo. Soy de los que cuando se aburren les inventa una biografía a quienes viajan conmigo en el autobús o a quienes pasan mientras estoy sentado en un banco en un plaza (a veces e usado esas descripciones en textos, debo reconocerlo). Y también tienes mucha razón con respecto a los comentarios y a los blogs (a veces me pasa con mis propias entradas; leo cosas viejas y algunas de ellas las encuentro todavía atractivas) y me encanta esa comparación que hiciste con los petroglifos. ¡Excelente idea!

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      • Evolucionan las formas, los soportes pero el ser humano, para bien y para mal, parece que tiene pensamientos y sentimientos que permanecen.

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  4. cristinafra dice:

    Que suerte has tenido de poder tener la posibilidad de ver estas joyas que la historia de la humanidad nos deja y disfrutar de todo su paisaje y entorno. Siento una envidia sana
    Un abrazo

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    • Borgeano dice:

      Sin duda, soy un hombre afortunado al poder visitar y conocer estos sitios. Cuando digo que al tomar la decisión de salir de viaje “sin fecha de regreso y al azar” hice algo de lo que nunca me arrepentiré, siento que éstos son los casos que justifican esas ideas. El mundo es un lugar maravilloso, no cabe duda de ello; ahora, tener la oportunidad de verlos es otra cosa, y debo estar agradecido por ello.

      Un abrazo.

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