Después de Babel

16229113_581998812004688_8687991792039100416_n

Acabo de regresar de una semana pasada en la Riviera Maya; sitio de ensueño si los hay. Por allí pasan, hoy, decenas de etnias y de idiomas, así que caminar por cualquiera de sus calles o descansar en una de sus playas puede ser un entretenido juego de descubrimiento y de curiosidad sobre el grupo de personas que tenemos alrededor nuestro. Aunque el idioma que predomina es el inglés, es obvio que pueden escucharse muchos otros, algunos que suenan muy bonitos y otros que parecen sólo comunicarse por medio de órdenes (es la sensación que tengo al escuchar a los idiomas orientales, por ejemplo). El último día, como solemos hacer, nos “despedimos” comiendo unas clásicas quesadillas. Las muchachas que nos atienden hablan ente ellas en una lengua que sonaba delicadamente musical. No había en ese diálogo sílabas fuertes ni inflexiones que cortaran el diálogo en fragmentos menores, lo cual siempre brinda una sensación seca, cortante. Les preguntamos qué idioma es el que hablan y muy amables nos dicen que se trata del Q’anjob’al; una lengua derivada del maya antiguo y que sólo es hablado por menos de ochenta mil personas, la mayor parte de ellas habitantes de Guatemala y el sur de México. Ellas son de Chiapas (el único lugar en México donde se habla esta lengua) y agradecen con modestia no fingida los halagos que le hacemos a ese lenguaje tan bonito y musical. Una de ellas, ante mi incapacidad para pronunciar el término, me lo escribe en un papel para que yo pueda escribirlo aquí: Q’anjob’al. El único idioma nativo hablado por dos muchachas en una ciudad que parece ser un suburbio de Babel.

Anuncios

3 comentarios el “Después de Babel

  1. cristinafra dice:

    La gran riqueza de las lenguas y su cultura. Queremos unificar en un solo idioma para entender, pero es un gran error perder los diferentes idiomas del mundo, se tendría que crear un banco para guardar estos tesoros.
    Un abrazo

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      Sí, es cierto; si hay bancos de genes o de semillas o de otras cosas¿por qué no un banco de idiomas? La riqueza de loss lenguajes, con sus sutilezas y sus diferentes formas de expresar la realidad es algo que sin duda no debería perderse.

      Un fuerte abrazo.

      Le gusta a 1 persona

      • cristinafra dice:

        Siguiendo el rastro de un me gusta aún comentario que te deje, me he dado cuenta que han puesto esta entrada en su blog sin refenciar su origen, quizá ya lo sabes, pero he preferido avisarte

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s