Playa al azar

Playa coral (1)

Soy de los que piensan que aún en los sitios turísticos más conocidos o populares, uno debe buscar ese resquicio que no suele aparecer en los folletos o en las páginas promocionales de la red. Cancún, Playa del Carmen y Tulúm son tres de esos sitios que tienen toda una estructura armada para que el turista la pase genial. Eso está muy bien, sin duda alguna; pero prefiero ser un viajero a un turista y por lo general no me llevo bien con guías o con tours armados para no ver nada en veinte minutos. Prefiero andar, rodar al azar y seguramente perderme muchas cosas, pero ganar otras tantas que son las que hacen que mis viajes tengan, por lo general, algún punto distintivo.

Un ejemplo de ello es esta playa, la cual no aparece en ningún sitio publicitario que haya visto y que, por esa misma razón, estaba casi desierta. Mejor para nosotros, entonces. Debo sincerarme: no recuerdo su nombre. Para mí es la Playa de Coral; y la llamo así porque simplemente encontramos cientos de metros de ella cubiertos por corales de diferentes diseños, todos puestos allí y tan variados como si la naturaleza hubiese querido mostrarnos cuán creativa puede ser a veces.

Por cierto, a pocos metros de esa playa y dentro del mismo espacio, hay un cenote muy bonito. Es decir que en un mismo sitio tuvimos el mar caribe, la “playa de coral” y un cenote ¡Y todo gratis en un sitio donde te cobran hasta por respirar! Al regresar me puse a pensar en por qué esa playa no es publicitada como debiera; y una cosa se enlazó con la otra. Claro, si es gratis ¿a quién le interesa darla a conocer? Es entonces cuando uno se alegra de ser, en lugar de un turista, un simple y sencillo viajero.

Parte de mi colección de coral. Para ver las fotos en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

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14 comentarios el “Playa al azar

  1. No puedo sentirme más identificada con lo que expones en tu relato, escapar de los lugares “comerciales” y masivos para encontrar paraísos de naturaleza virgen en los que el silencio sólo lo rompen las olas y las aves.
    Qué suerte descubrir que entre las rocas erosionadas por el mar y moluscos que las oradan, hubiera tantos esqueletos coralinos.
    He gozado con la entrada de hoy, yo creo que es fácil de imaginar. Gracias por mostrarnos las fotos.
    Buen fin de semana y un abrazo.

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    • ¡Ah! me ha encantado el cangrejo ermitaño…¡qué suerte!

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    • Borgeano dice:

      Pues fíjate si detesto esas obligaciones que imponen las guías turísticas que crucé once países, más de quince mil kilómetros, y todo por medio de preguntas a los lugareños. Como lo dije en aquella entrada al cumplir un año de viaje “creo que es la mejor decisión que he tomada en mi vida”. Quien me acompaña, por fortuna, tampoco es amante de los lugares turísticos clásicos, así que nos llevamos bien escapándonos donde estemos lo más solos posible (a veces la gente molesta. Sonará mal que diga esto, pero es así. Dentro de poco hablaré de unos que estaban escuchando música en medio de unas ruinas. A eso me refiero con molestia).

      Gracias por tus palabras.

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  2. Afortunadamente, vivo en un lugar en el que algunos sitios todavía son apenas conocidos. Galicia es tan hermosa como casi salvaje en parte de su costa, En fisterra, ( cabo del fin del mundo ) se puede decir que se disfruta realmente de la naturaleza y de la unión de un mar y un océano, que más se puede pedir. 🙂 Gracias por tus letras.

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    • Borgeano dice:

      Siempre hay un reducto que no es conocido por la masa turística, y hay que aferrarse a ellos a como dé lugar. He conocido a varios gallegos (sabrás que en mi tierra, Argentina, hay muchos de ellos. Y sea dicho al margen: mi propio apellido es vasco. Todos es Argentina tenemos algo de español e italiano) y todos ellos siempre hablaron con mucho cariño de su tierra natal. Espero que en algún momento tenga la fortuna de poder visitar aquellas latitudes.

      Un abrazo.

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  3. Cuando eres viajero es cuando encuentras lo insospechado, lo maravilloso, lo que la gente no ve. Lo que no se había preparado para… Me hiciste recordar una playa en Half Moon Bay, donde yo iba a contemplar el mar, a pensar, a estudiar… a leer… y me pasaba el día entero junto a las focas sin encontrarme con nadie, tú y la naturaleza con todo su esplendor… Te comprendo perfectamente. Mi abrazo fuerte.

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    • Borgeano dice:

      Exacto, Julie; la ventaja o virtud del viajero. en este momento estoy trabajando en un texto donde toco ese tema de manera constante porque él se me impone solo, de naturalmente. La diferencia entre el viajero y el turista es tan grande que no es posible tocar el tema del viaje sin hacer a cada rato esa distinción.
      Por cierto, lo último que dices es también acertado y supongo que es fruto de lo anterior. me refiero a lo que dices de la naturaleza. Por mi parte cada día me encuentro menos a gusto en las ciudades y más cómodo en la soledad de la naturaleza.

      Un fuerte abrazo.

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  4. danioska dice:

    Qué lujo te has dado, querido. Mejor dicho: qué lujo te has provocado. Los corales que compartes son preciosos, casi quiero acariciar las texturas. Abrazísimos.

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    • Borgeano dice:

      ¡Y había tantos y tan variados! Cada vez que me ocurre esto pienso en lo cerca que uno está de ser un Robinson Crusoe (al menos por un tiempo, lo sé). El sitio, insisto, era un cúmulo de bellezas (dejé algunas afuera para no abusar. Había cangrejos ermitaños por doquier, sitios protegidos por los desoves de tortugas marinas, el cenote antedicho y el recorrido hasta él, todo en medio de manglares espesísimos…). Aww… quiero volver…

      Abrazos muchos.

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  5. aubescrit dice:

    Un articulo genial! Saludos

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  6. gafasdeviaje dice:

    Hermosos!! Si tal cual el viajero no es el turista

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  7. aubescrit dice:

    ¡Vaya belleza de artículo! y cuanta razón tienes.

    Yo crecí creyendo que viajar era caro, que viajar se trataba de ir a los sitios turísticos más conocidos y lo veía como algo muy parecido a un sueño, de esos de los que no se cumplen, o que tienen que pasar muchos años para poder llevarlo a cabo.

    Ahora que soy mayor, he comenzado a viajar poco a poco, pero he aprendido de la vida tanto en esos pequeños escapes. Una de esas cosas es que hay sitios que te invitan a conocerlos, y que solo basta poner atención en los alrededores porque cada rincón esconde un tesoro oculto.

    Un abrazo grande desde Chihuahua 🙂

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    • Borgeano dice:

      Gracias, aubescrit; me hiciste releer la entrada y saborear otra vez los recuerdos de esa playa. Yo hace tres años dije “basta” y me largué a la ruta. Aún no he vuelto a mi país y cuando lo haga es muy probable que lo haga como turista, tanto es lo que me ha ganado el corazón esta tierra mexicana –por un lado– y las ansias de seguir viajando –por otro– que mi deseo es seguir haciéndolo hasta que ya no pueda más (y que cuando esto ocurra la huesuda no tarde en llevarme, si vamos a exagerar un poco).
      Viajar no necesariamente es algo caro; aunque esto requiera algunos sacrificios; pero en general puede hacerse con poco dinero si uno se atreve.

      Un abrazo y gracias por tus palabras.

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