Un acto de amor

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Desde siempre, la escuela ha recibido críticas más o menos certeras; pero esa institución que parece sagrada para muchos, es una fábrica de adoctrinamiento en el mejor de los casos y un depósito de niños en el peor de ellos. En momentos como los que se viven actualmente alrededor del mundo todo, donde las pocas materias que podían ejercer un efecto beneficioso para los estudiantes, es decir, las materias humanísticas, están siendo abolidas en beneficio de aquellas materias que sólo prepararán empleados medianamente dotados, criticar al sistema educativo no es un acto vacío o dañino; por el contrario, es un acto de amor por el conocimiento en sí y por sí. No se está en contra de la escuela por capricho; se está en contra de la mala escuela, de la mala educación y del vaciamiento intelectual de nuestros niños.

“No hay, en general, nada en la tierra destinado a personas inocentes tan horrible como una escuela”. George Bernard Shaw.

“Es un error muy grave pensar que el goce de ver y buscar puede ser promovido por medio de la coerción y un sentido del deber”. Albert Einstein.

“No tengo la menor duda de que la escuela desarrolló en mí nada más que lo malo y dejó el bien intacto”. Edvard Grieg.

“Espero que todavía tengamos algunos brillantes niños de doce años que estén interesados en la ciencia. Debemos tener cuidado de no desanimar a nuestros niños de doce años, haciéndoles perder los mejores años de sus vidas preparándose sólo para los exámenes”. Freeman Dyson.

“La educación se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la inteligencia y la libertad de pensamiento” y “Mi educación fue excelente hasta que me la interrumpió la escuela”. Bertrand Russell.

“La alimentación de cuchara a largo plazo nos enseña nada más que la forma de la cuchara”. E.M. Forster

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7 comentarios el “Un acto de amor

  1. danioska dice:

    Doy fe: si estudié Letras y me dediqué a escribir no fue gracias a la escuela primara, secundaria y preparatoria, sino a pesar de ella. Mis maestros parecían empecinados en que dejara de amar la lectura, pero para necia me pinto sola. Y me acuerdo de una cita, creo que de Mark Twain (al menos, me cuadra con el personaje): “Fui muchos años a la escuela. Pero nunca entré”.
    Siin embargo, y en contrasentido, no reniego de las aulas ni de la educación formal (sobre todo me refiero a la universitaria). Le debo mucho de estructura racional, de goce, de sistematización del conocimiento, incluso de disciplina.
    En fin, ya ves, yo siempre metiendo ruido.
    Muacssssss

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    • Exselente me conmobio mucho

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    • Borgeano dice:

      Ése es el punto, querida; la escuela está diseñada para producir elementos útiles a los fines prácticos de la sociedad; de ninguna manera van a crear seres libres y con pensamiento original; Les alcanza con que los alumnos aprendan a leer, escribir y hacer los cálculos necesarios para que desempeñen un buen trabajo y nada más.
      Bien sabes que mi caso ni siquiera se acerca al tuyo, pero sí, creo que el único modo de educarse es por fuera del sistema educativo (aunque se asista a él, de todos modos).
      Me encantan las necias como tú; necesitamos muchas más, pero precisamente, ni la educación familiar ni la estatal apuntan a ello.

      Besos mil.

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  2. Chus dice:

    A esas citas podría añadírsele esta que relata Stefan Sweig en su libro de memorias, El Mundo de ayer:
    “Recuerdo vagamente que a los siete años nos obligaban a aprender de memoria y a cantar coro una canción que hablaba de la “alegre y feliz infancia”. Aún me suena en los oídos la melodía de aquella cancioncita simple e ingenua, pero en aquel entonces me costaba pronunciar su letra y, aún más, vocearla a coro o convicción. Porque, si he de ser sincero, toda mi época escolar no fue sino un aburrimiento constante y agotador que aumentaba de año en año debido a mi impaciencia por librarme de aquel fastidio rutinario. No recuerdo haberme sentido “alegre y feliz” en ningún momento de mis años escolares -monótonos, despiadados e insípidos- que nos amargaron a conciencia la época más libre y hermosa de la vida”.
    Y sí, la escuela actual necesita un giro, un volantazo casi, que no muchos están dispuestos a dar. Un saludo.

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    • Borgeano dice:

      La cita de Sweig es estupenda y se acopla a la perfección a las de la entrada. No cabe duda de que el sistema escolar y educativo necesitan con urgencia reformas de base, las cuales, tal como bien señalas, muy pocos están dispuestos a dar. Es una pena que esto suceda teniendo, como tenemos en la actualidad, todos los medios para poder hacerlo bien.

      Un abrazo.

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