¿Qué puede un hombre hacer?

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“Con una falta tal de gente con la que coexistir, como hay hoy; ¿qué puede un hombre de sensibilidad hacer, sino inventar sus amigos, o cuando menos, sus compañeros de espíritu?” Dijo, alguna vez, ese solitario recurrente que fue Fernando Pessoa y con quien no puedo menos que estar en un cien por ciento de acuerdo. No voy a caer en la demagogia de decir que es aquí, en este sitio, donde he encontrado lo que no siempre encuentro a mi alrededor de manera palpable. No voy a caer en la demagogia de decirlo de manera en extremo rosa, pero no quiero obviar esa verdad grande como un mundo. Es verdad que es aquí donde me siento más cómodo y acompañado. Claro, también hay algunos casos personales donde esto ocurre; pero si lo coloco en perspectiva con el resto de la gente con la que me encuentro día a día, éstos son un grano de arena en el desierto.
De allí, entonces, que uno le dé la razón a Pessoa y, ante la falta total de sensibilidad que se encuentra en el mundo diario que nos toca vivir, terminemos refugiándonos en esa charla interminable que es la lectura. Allí, tal como lo señala aquella cuarteta de Quevedo: “Retirado en la paz de estos desiertos, / Con pocos, pero doctos libros juntos, / Vivo en conversación con los difuntos, / Y escucho con mis ojos a los muertos”; volvemos siempre a estar con nuestros amigos.

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15 comentarios el “¿Qué puede un hombre hacer?

  1. Javi B. dice:

    Al final la lectura es el mejor refugio. Por cierto, acabé el segundo volumen de Mi lucha de Knausgård, una maravilla de libro. Me han encantado las reflexiones en torno a su vida cotidiana, aunque el tema de la paternidad aún me quede un poco lejos. Tengo en cola La Isla de la Infancia, aprovechando estos días que tengo que estar tumbado por culpa de una operación menor.

    Un abrazo y feliz semana.

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    • Borgeano dice:

      Siempre. La lectura es y será siempre el mejor refugio. No hay contraindicaciones contra ella.
      No sabía lo de tu operación, pero al tenerte por aquí veo que todo para ir en el buen camino.
      Un fuerte abrazo, entonces, y una pronta recuperación.

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  2. Pessoa y Quevedo, qué maravilla recordar lo que decían.En consonancia con lo que decimos, con lo que leemos y con lo que nos inventamos… como puede ser el amor, la amistad… Y si,
    leer, hablar, comentar, es muy importante, Borgeano, es como tomarte un café con alguien que piensa como tú y simpatizas con ese otro mundo, que existe, por eso, porque nos lo inventamos. Gracias y un fuerte abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Para mí es realmente necesario olvidarme del mundo y adentrarme en ese otro mundo privado que es la lectura (o cualquier otra manifestación del arte, claro está). El mundo es tan mediocre y ese otro mundo del que hablo es tan maravilloso que no encuentro problema alguno en hablar incluso en estos términos de “mundos separados” con plena consciencia.
      Claro, lo que dice Quevedo también puede aplicarse a los vivos que están del otro lado del mundo y que por este medio o por cualquier otro se acerquen a nosotros. Todo camino es bueno si sirve para unir a dos personas que tienen algo en común y que necesitan compartirlo con un par. Es entonces que vuelvo a estar agradecido con este medio y con la oportunidad que nos brinda de ponernos en contacto más allá de las distancias.

      Un abrazo.

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  3. Ante Pessoa y todos sus heterónimos (tal vez sus compañeros de espíritu), me descubro. Y a Quevedo no puedo darle más que la razón.
    Si no lo has leído aún, quizá te gustaría À rebours (en castellano A contrapelo o Contra Natura), de Joris-Karl Huysmans. Explica la historia de un individuo algo excéntrico que huye del mundo y se refugia en una mansión, rodeado del arte que a el le gusta.

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  4. […] Origen: ¿Qué puede un hombre hacer? […]

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  5. artenguerraypaz dice:

    Hola!
    Los libros, la lectura. Es lo mejor que hay en la vida. Tantos libros por leer y tan poco tiempo.
    Y no es que uno quiera ser más intelectual o más interesante; es que solo tengo una vida y con esta no me basta que quiero vivir tanta y solo de esta manera es posible.
    Ningún invento le puede llegar a lo que es la magia de un libro. Nos lleva al pasado, futuro, a mundos que no existen, a la realidad. A lo posible y a lo imposible. Seguramente yo sin un libro en mis manos moriría.
    Saludos.

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    • Borgeano dice:

      Desde hace un tiempo vengo trabajando en una entrada sobre ese tema tan particular: en la moderna actitud ante el intelectual o ante el que sabe algo, pero como es un tema delicado (los ignorantes suelen enfadarse con excesiva facilidad) lo vengo postergando. Es inevitable que las personas que leen (y más los que leen mucho, claro está) tengan características intelectuales diferentes que quienes no lo hacen; y no deberíamos sentirnos mal por ello.
      En mi caso, sin libros y sin arte no creo que pudiera darle valor alguno a mi vida. Es decir, para poder hablar de “vida”, debo hablar de valor; y el valor está dado principalmente por esas dos cosas (dejando de lado los aspectos emocionales, por supuesto).

      Un abrazo.

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