Vale la pena

Si bien hablar en estos días de hacer la revolución es algo que sabe más a anacronismo que a posible realidad, hay pequeñas rebeldías que bien pueden ocupar su lugar y ser, también, muy efectivas.

Por definición, revolución significa «Cambio violento y radical en las instituciones políticas de una sociedad» o también «Cambio brusco en el ámbito social, económico o moral de una sociedad». Es entonces que no es necesario convertirse en un Robespierre para ser revolucionario; ya que todo aquello que implique un cambio en el estado de las cosas, lo es de algún modo.

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Por ejemplo, en un mundo donde lo vulgar se a enseñoreado de todos los ámbitos y donde lo primero que se prostituye es el lenguaje (prostituir el lenguaje es esencial para poder dar los pasos siguientes) hablar bien ya es un acto de rebeldía. Lo mismo puede aplicarse al arte o, por sobre todas las disciplinas, al pensamiento. Alguien podrá decir que estos son cambios mínimos; pero si prestan atención a su entorno van a ver cómo estos aspectos de la vida diaria marcan una gran diferencia.

Todo esto que trato de decir de una manera por demás torpe (hay veces en que no se puede ser breve si uno quiere argumentar como corresponde) viene a colación porque, desde hace un tiempo vengo preguntándome: ¿Vale la pena hacer la revolución cuando muchos que nunca van a luchar van a ser partícipes de los beneficios? Y esta pregunta surgió porque alguien a quien debo ver todos los días vive en un mundo pequeñito de egoísmos y mediocridades. Es un hombre (si es que a eso puede llamárselo hombre) de unos treinta y tantos años que le tiene miedo a todo y que, como dije, vive en su pequeño mundo de mezquindades varias. Él es sólo un ejemplo de otros muchos hijos dilectos de este mercantilismo absurdo que nos rodea; el cual tiene por objetivo marcar la individualidad antes que lo colectivo; el egoísmo del yo antes que la colectividad del nosotros.

Entonces a la pregunta ¿Vale la pena hacer la revolución cuando muchos que nunca van a luchar van a ser partícipes de los beneficios? Respondo que sí. Sí vale la pena y por varios motivos: porque es una obligación moral; porque aunque esta y otras personas se beneficien de logros por los que nunca lucharon hay otros que sí se los merecen y que nunca tuvieron la oportunidad, siquiera, de haber podido comenzar a luchar; y por último, porque sí; porque lo que está mal está mal y punto, y ante eso no tenemos otra opción que actuar.

Vuelvo al punto primero: tal vez un principio pueda ser el hablar bien, el actuar bien, el pensar bien. No hace falta volverse el Che Guevara y salir a pelear con una bandera roja; aunque pensándolo bien, eso tampoco nos vendría nada mal ¿No?

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12 comentarios el “Vale la pena

  1. […] Origen: Vale la pena […]

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  2. phaetho dice:

    Concuerdo con tu pensamiento, en estos tiempos, más en mi país, sé vive un estado de agitación social. Lamentablemente son tantos los movimientos que se contraponen en ellos y por supuesto la falta de liderzgo y la tibieza adormecen la acción de un movimiento unificado.
    Gracias por compartir.

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    • Borgeano dice:

      Si llevamos este tema, el cual yo trato en un nivel meramente personal, al ámbito social, el problema se hace más complejo, porque allí la lucha no puede ser discutida, sino que debe ser llevada a cabo sin pensar en aquellos que no se atreven a luchar.
      Toda latinoamérica debería estar unida en una lucha más sólida y coherente; lamentablemente esto no ocurre en la realidad.

      Un abrazo.

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  3. Claro que vale la pena. No rebelarse es morir en vida. Cada pequeño cambio-revolución es una piedrita más que derribamos al muro…
    Me encanta el enfoque de hoy. Si alguien estos últimos años me ha ayudado a tener los ojos bien abiertos y el corazón latiendo, es sin duda alguna José Luis Sampedro, el eterno rebelde…

    “El sistema reclama un cambio profundo que los jovenes entienden y deberán acometer mejor que los mayores atrapados aún en el pasado”
    José Luis Sampedro, Reacciona 2011 (10 razones por las que debes actuar frente a la crisis económica, politica y social)

    “Frente a los peligros que afrontan nuestras sociedades interdependientes es tiempo de acción, de participación, de no resignarse, de dejar de ser espectadores impasibles. Corresponde a la comunidad intelectual, artística, científica y académica, pero más a los ciudadanos, asumir este nuevo compromiso. es hora de actuar”
    Stéphane Hessel, prólogo del libro Reacciona.

    Un fuerte abrazo

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    • Borgeano dice:

      ¡Y qué lindo es verlo en esos vídeos de YouTube! (algo bueno tiene la red, después de todo). Tan lúcido a una edad tan avanzada… Espero poder llegar con esa lucidez a esa edad (no digo con esa inteligencia ni con esa esperanza; no creo tener la suficiente de las dos como para parecerme; pero me conformo con la lucidez).
      Ahora voy al primer punto: sí, claro que la pena; pero cómo luchan para hacerte bajar la guardia… Y no me refiero a los que están en la vereda de enfrente; sino a esos como a los que señalo en la entrada: a los indiferentes, a los cobardes, a los “tibios”, como los denominó Gramsci (y sobre los cuales he hablado aquí hace ya bastante tiempo). Esos son los peores; porque no trabajan para nadie ni dejan trabajar en paz.
      Como siempre, como en todo momento, es hora de actuar.

      Un fuerte abrazo.

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  4. Alguien dijo una vez que «sin sangre no hay Revolución». Del adormecimiento intelectual general no se despierta con pequeños actos aislados. Esos pequeños actos aislados atraen a los que, por su parte, ya están despiertos.

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    • Borgeano dice:

      Sí, es cierto que esos pequeños actos aislados atraen a quienes están despiertos; pero en llega un momento en que uno se cansa, literalmente, de golpear muros con la cabeza; es entonces que esos pequeños actos aislados al menos nos acercan a personas que son como nosotros, y eso también es necesario. No se puede luchar ningún tipo de batallas si uno está solo; es entonces que se hace necesario –al menos por una cuestión de salud mental personal– rodearse de personas afines (no es otra cosa lo que hacemos aquí mismo); de ese modo puede empezarse luego a planificar otras batallas…

      Un fuerte abrazo.

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  5. […] a través de Vale la pena — El Blog de Arena […]

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