Lecturas ligeras y lectores pesados

Biblioteca de playa

Hace un par de días hablaba con una amiga de allende el Atlántico sobre las “lecturas difíciles” según el grueso de la opinión pública. Ella nombró a El nombre de la rosa como una de los libros que le habían encantado pero que, en general, recibían el mote de “pesados”. Eso me llevó a pensar en una costumbre argentina (aunque supongo que lo mismo ocurre en otras latitudes de nuestro planeta; estas “costumbres” están digitadas desde la industria, así que no me extrañaría que ustedes certifiquen que lo mismo ocurre por donde viven. De todos modos, uno debe hablar de lo que sabe, así que me limito a lo que conozco); decía sobre una costumbre argentina habitual una vez al año: las “lecturas de verano”.

Y es que se supone que en el verano la gente “no quiere nada complicado”; entonces las lecturas para la playa deben ser novelas ligeras o cuentos sin muchas palabras difíciles, no vaya a ser cosa que el lector se indigeste con un pensamiento o dos.

Biblioteca de playa (2)¿Qué tiene de malo leer a Nietzsche o a Carpentier en la playa? Me pregunto y, aunque sé la respuesta, me quedo esperando que alguien, al menos una vez, intente responderla con los argumentos opuestos. Claro que no tiene nada de malo; pero el asunto va por otro lado. El asunto es que la gente a la que no le gusta pensar no va a hacerlo nunca, pero debe justificar esa nulidad de alguna manera; es entonces que se curan en salud y ya antes de ir a comprar un libro largan esa frase vacía: “No quiero nada complicado, sólo algo para relajarme… estamos en verano ¿no?”

Tengo la sensación de que quienes buscan lecturas fáciles tienen el hábito de pensar fácil; y que muchas veces el libro de playa es el sustituto de la TV. Como no pueden llevarse el aparato al mar y como no pueden mantener quieta la mente un segundo (¡Horror de horrores! ¡Estar en soledad con uno mismo!) intentan fugarse de alguna manera. De allí que una novela de Sidney Sheldon les sea más conveniente que una de William Faulkner. Alguna vez habría que escribir un ensayo titulado La incompatibilidad del Premio Nobel con el sílice y el aire salado.

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4 comentarios el “Lecturas ligeras y lectores pesados

  1. 😀 😀 😀 Bueno, no tan incompatibles. Ahora te puedes llevar a la playa el móvil, los auriculares, escuchar a Bob Dylan y decir que has estado toooooodo el verano descubriendo las «letras» de un Premio Nobel 😀 😀 😀 Si no das más datos, seguro que cuela…. 😀
    Yo a esos libros facilones los llamo «lecturas de aeropuerto», y hoy en día son los más vendidos, los más premiados y los más apreciados. Son libros para leer «a la sombra» 😉

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    • Borgeano dice:

      he tenido que sufrir, también, a esos idiotas que van a todos lados con una bocina o altavoz con esa música de cuarta categoría que suelen escuchar. No me hables de ellos…
      Tu definición de «lecturas de aeropuerto» es perfecta; ya que esos sitios fueron unos de los primeros en recibir el mote de «no lugar»; así que esos sitios son los ideales para ese tipo de lecturas.

      Un abrazo.

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  2. Quisiera quedarme con la romántica idea que una lectura de verano “ligera” podría ser en sí una historia corta como los amores de verano hollywoodenses que sólo duran un par de meses… (que esta estación del año dura igual que las otras 3) seguro estas historias de amor son tan complejas como esos libros que Nietzsche que nos encantan, pero nadie nos habla de eso por lo tanto nos compramos la idea de que los veranos deben ser cortos y ligeros.
    Saludos.

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    • Borgeano dice:

      Bien, es una idea que puedo aceptar y que, claro está, yo mismo la pongo en práctica, porque no sólo de Nietzsche vive el hombre. Claro que a veces leo literatura ligera (aunque también hay grados por allí); sobre todo cuando quiero descansar de ciertos textos complejos. No creo que eso tenga nada de malo, sólo me parece que es criticable la justificación de esa lectura por quien habitualmente no lee como si fuera la única opción.
      Lo mismo pasa con el cine, si vamos al caso. Claro que no tiene nada de malo ver una comedia; ahora si lo único que alguien mira son películas de Jim Carrey… De todos modos, creo que tu mirada es válida y compartible.

      Un abrazo.

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