Como Macedonio

Vincent van Gogh - La habitación de Arles

A veces me siento como Macedonio Fernández, ese tipo que escribía libros que nunca publicaba y que vivía en pensiones de mala muerte hasta que lo echaban por no poder pagar y entonces se iba a otro lugar hasta que volvían a echarlo y así hasta que un día se mudó al cementerio y de allí ya nadie lo echó más ni se molestó, siquiera, en visitarlo o ver cómo estaba.

Digo que así me siento porque desde que dejé todo en el pasado y me dediqué a caminar con lo puesto y poco más (siempre se hace necesario un cambio de ropa, al menos) no hago otra cosa que escribir libros que nadie lee y que posiblemente nadie leerá y me importa tanto eso como le importaba a Macedonio Fernández. Las tardes se suceden, los días pasan, las arrugas se multiplican, y eso es todo. Lo que pasó, pasó, y nadie puede revivirlo o darle otro sentido que el que tuvo en su momento. Intentar fijar las cosas es absurdo; intentar guardarlas en pedazos de cartulinas, en papel o en cualquier otro medio, también. No hay más que ver algunas fotografías viejas para darnos cuenta de que ninguna de las personas que fueron  retratadas en ellas están por aquí. Ni ellas ni lo que sintieron o pensaron, ni lo que quisieron o lo que atesoraron. Mucho menos sus sueños. Hasta es posible que estos hayan desaparecido mucho antes que ellos.

Por eso, como dice mi amigo Arturo, las únicas cosas que valen la pena en esta vida son los asuntos del amor y del conocimiento. No hay otra cosa que valga la pena; Macedonio lo sabía y yo lo aprendí no hace mucho. De allí que sólo sea suficiente con un libro para leer y una piel adecuada a la hora de dormir. Digo piel y no compañía porque aunque la diferencia entre ambas es sutil, no es menos precisa ni profunda esa diferencia.

¿Y la muerte? Pues la muerte… que se vaya al carajo.

19 comentarios el “Como Macedonio

  1. Martes de cuento dice:

    ¿Y qué tal compartir aquí en el blog algunos fragmentos de esos libros que escribes y que nadie lee? Quizá están tristes por no poder contar…
    En cuanto a tu filosofía vital, seguramente es la mejor. Los grandes poetas hablan de ella. Solo cito dos fragmentos, por aquello de la pesadez 😉

    […]
    Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
    Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
    entenderás ya qué significan las Itacas.

    […]
    Y cuando llegue el día del último viaje,
    y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
    me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
    casi desnudo, como los hijos de la mar.

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    • Borgeano dice:

      ¡Sincronicidad! (cosa que me está pasando mucho en estos últimos días). Ayer mismo estaba leyendo el poema de Cavafis mientras pensaba si compartirlo en el blog… Es uno de sus mejores poemas, sin duda alguna.
      Alguna vez he compartido fragmentos aquí, pero en general suelo hacerlo bajo un seudónimo, para ver las reacciones del otro lado sin que tengan la obligación de decir “qué bueno” sólo por amistad; de todos modos agradezco tu apertura a este mero aprendiz de escritor.
      Gracias nuevamente por los fragmentos de Cavafis.

      Un abrazo.

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  2. Esa es la historia de muchos que soñamos, escribimos, pensamos y se nos pasa la vida… sabiendo que todo es verdad y mentira, pero mientras tanto nos lo pasamos bien siendo como somos, porque yo no dejaría de escribir aún sabiendo que tengo más de treinta libros inéditos que a nadie le interesan, que mi editor deja mis libros de lado porque tiene otros más importantes y son nombres más conocidos… ¿Qué importa? Lo que de veras merece la pena es hacer lo que te gusta y sabiendo que nos reímos con la muerte, porque ella también se lo pasa muy bien con nosotros. Un fortísimo abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Totalmente de acuerdo, Julie; “Lo que de veras merece la pena es hacer lo que te gusta y sabiendo que nos reímos con la muerte”. ¡Ojalá se nos educara desde más temprano en estas ideas! Cuando veo a alguien angustiado por el tema de la muerte no sé si sacudirlo por las solapas o sentirme triste por el desperdicio de su vida (lo cual implica morir antes de tiempo). hay una gran sabiduría en tus palabras; en ese saber que somos para la muerte y, sin embrago, seguir viviendo y hacerlo con ganas y creando cosas en el camino. Sí, sin duda, yo también seguiría escribiendo (y pintando y tocando algún instrumento, aunque no lo haga de manera profesional ni como uno de ellos) todo el tiempo que me fuera posible; y eso sólo porque allí es donde encontré a la verdadera vida. Gracias por compartir parte de este camino.

      Dos.

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  3. Un gran texto muy bien acompañado por la pintura que has elegido. Tus reflexiones sobre la vida son una gran verdad; los textos que hayas escrito, escribes y espero, escribirás, son todo un lujo para quienes te leemos y que, personalmente, agradezco de corazón.
    Escribir es para ti un modo de vida, como esa habitación solitaria al tiempo que compartida con tus grandes amores: la piel adecuada para dormir, el libro con el que soñar, y el papel en el que escribir. Sigue adelante como lo haces, sin más pensamientos que enturbien tu felicidad.
    Un gran abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Muchas gracias, Isabel; tus comentarios siempre llegan profundo y estrujan (sí, digo bien: estrujan) mi corazón en ese abrazo que se siente presente.
      Creo que sólo tuve la suerte de que este cambio llegara en un momento de mi vida en que pude dar ese paso; en el que las cosas a mi alrededor se habían acomodado de tal modo que pude adentrarme en ese camino con absoluta libertad. He visto y veo a mi alrededor a muchas personas que quieren darlo pero que, por un motivo u otro (generalmente válido, aunque no siempre) no pueden darse ese lujo. Claro, no basta sólo con quererlo, ya que es necesario correr ciertos riesgos y, lo que parece más difícil hoy en día, dejar todo lo material atrás (a veces veo que lo más difícil para ellos no es tanto dejar las cosas atrás, sino dejárselas a otro. El egoísmo es el padre de todas las estupideces).
      Tengo la esperanza de que lo que escribo algún día sea del agrado de alguien que quiera publicarlo; por primera vez en mi vida también tengo tiempo para dedicarme más concienzudamente a ello, así que ahí estoy, tratando de poner el punto final a algunas cosas para empezar a moverlas como corresponde; después, el tiempo y el azar dirá.
      Como bien compartimos aquí, no es mucho lo que uno realmente necesita para seguir adelante, así que seguiremos hasta le último aliento.

      Un fuerte y cálido abrazo.

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  4. Arpon Files dice:

    Estupenda e imperdible frase:

    Lo que pasó, pasó, y nadie puede revivirlo o darle otro sentido que el que tuvo en su momento

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  5. MJBeristain dice:

    Llego tarde… pero asisto muy atenta a los restos de vuestra conversación… y como acabo de leer un poema tuyo (cosa a la que no nos tienes acostumbrados), agradezco a la vida que me permita estar entre vosotros y aprender tanto de la vida y de mí misma. Un abrazo a todos por aquí.

    Le gusta a 2 personas

    • Borgeano dice:

      Esto a veces es una reunión de amigos y otra una especie de terapia grupal. Claro que tú formas parte de ello, por fortuna para todos.
      Lo del poema en sí y lo poco que los comparto es porque en realidad no tengo una fuerte disciplina y los escribo cada tanto y no tan seguido como debiera (si pensamos en término prácticos de terminar un volumen, etc.). Pero como bien digo en esta entrada “Como Macedonio”, aunque no me desagradaría publicar, mis apetitos van, en primer lugar, por otros rumbos.

      Un fuerte abrazo y gracias por estar aquí.

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  6. Yo no sé qué es la muerte porque estoy vivo…

    Que se vaya al carajo, pues.

    Entre tu entrada y los comentarios pasé un gran momento. Sea una reunión de amigos o una terapia grupal vale la pena disfrutar cada una de las reflexiones.

    Un abrazo a todos.

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    • Borgeano dice:

      Toda reunión de amigos es un grupo de terapia, y de los más sanos, además.
      Luego, es una pena que la mayoría de las personas no puedan decir eso de “al carajo con la muerte” ¡Con lo saludable que es decir algo así! La mayoría vive presa de ese miedo (casi) irracional.
      Bienaventurados los inconscientes, entonces.

      Abrazo grupal.

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  7. mymusablog dice:

    Me encantó el escrito. Hace unos minutos publiqué algo (en esta red) bien parecido.

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  8. […] a través de Como Macedonio — El Blog de Arena […]

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    • Borgeano dice:

      ¡Gracias! Lo mejor de todo esto es que es verdad hasta la última palabra; y al escribir cosas como esta es que me doy cuenta de que no sé si estoy muy errado en lo que he elegido como forma de vida ¡Pero funciona para mí!

      Abrazo.

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