Phyllis y Aristóteles; o la tentación bien entendida

Aristóteles y Phyllis (1)

Aristóteles y Phyllis – Lucas Cranach, El viejo.

Dando vueltas por ahí, encontré esta imagen que me llamó la atención: una pintura de una joven montando a Aristóteles como si éste fuera un pony. Luego encontré una gran variedad de ellas y lo sorprendente es que hayamos olvidado por  completo esta imagen, la cual fue una vez uno de los motivos artísticos más comunes del renacimiento, sobre todo del norte europeo, figurando en decenas de pinturas, esculturas, relieves y grabados.

La mujer en la imagen no es otra que Phyllis, la esposa de Alejandro Magno, que era discípulo de Aristóteles. Según un manuscrito del siglo XIII, la historia es la siguiente (pueden encontrar el fragmento en latín aquí, además de un análisis de la historia, aunque en inglés):

“Cierta vez, Aristóteles le dijo a Alejandro que debía evitar acercarse frecuentemente a su esposa, la cual era muy hermosa, para que esto no impidiera a su espíritu buscar el bien general. Alejandro accedió a la enseñanza y consejo del filósofo. La reina percibió esto y se molestó, y comenzó a buscar Aristóteles para que éste la amara. Buscaba el modo de cruzarse con él a solas, descalza y  despeinada, para así atraerlo. Finalmente, Aristóteles cedió a los encantos de la reina y comenzó a solicitarla carnalmente. Phyllis le dijo: “Ciertamente esto no lo haré, a menos que vea una señal de amor de tu parte, una prueba de él. Ven a mi aposento, entonces, gateando de pies y manos para llevarme como si fueras un caballo. Entonces sabré que no me estás engañando”.

El sabio accedió a esa petición; entonces ella le contó el asunto a Alejandro, quien acechando en espera lo aprehendió llevando a la reina en su espalda. Cuando Alejandro estaba por matar a Aristóteles éste, para excusarse, dijo: “Si así me pasó a mí, un anciano sabio, que fui engañado por una mujer, puedes ver que te enseñé bien, que más te podría pasar a ti, un joven”. Al oír eso, el rey le perdonó la vida y prosiguió sus estudios con el filósofo”.

Aristóteles y Phyllis (11)

Este es un ejemplo, una especie de parábola medieval diseñada para advertir al lector de una mala práctica, en este caso, permitiendo que la pasión supere la razón. Hay algo agradable en esta lección enseñada a Aristóteles, quien una vez declaró que la capacidad de la razón práctica no estaba desarrollada en los niños, ausentes en los esclavos y “sin autoridad” en las mujeres. Tal vez hubiese sido interesante seguir por este camino y hacer notar que todos, más allá de nuestro género o de nuestra edad, somos falibles y capaces de caer en la tentación, esa eterna incomprendida.

Una hermosa serie de imágenes de Phyllis y Aristóteles (cambio el orden al final porque aquí la que vale es ella a pesar de que quien tiene más fama es él). Para verlas en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

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17 comentarios el “Phyllis y Aristóteles; o la tentación bien entendida

  1. La PASIÓN dominando a la RAZÓN. Eterna lucha. Un saludo.

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  2. Esta historia no se suele contar en clase de filosofía y, dada la enseñanza que hay en ella, sería interesante darla a conocer.
    La tentación es un tema recurrente en la historia de las religiones y en la mitología. El tiempo avanza y el hombre es el mismo, las mismas tentaciones, luchas…

    ¡Un gran trabajo divulgativo!

    Un fuerte abrazo

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    • Borgeano dice:

      Tal vez el asunto esté allí, Xabier: en esa misma unicidad humana. Tal vez deberíamos empezar a reconocerla como tal y eso podría comenzar a llevarnos a una solución al problema (si es que realmente hay problema y si es que realmente requiere una solución). Tal vez sólo debamos reconocer lo que somos y lo que nos constituye y aprender a manejarnos con esa ambigüedad.
      Somos paradojas vivientes, ése es el primer punto que deberíamos reconocer.

      Un fuerte abrazo.

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  3. Enhorabuena por el post. Desconocía esta historia y las imágenes. Gracias por compartirlo.

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  4. Es un tema fascinante que nos hace pensar por lo que puede tener de enseñanza, de fábula o de leyenda, pero… ¿cuánto hay de verdad en esta humillación de Aristóteles… o la reconciliación de Alejandro y Phyllis? No lo sabemos. Lo que sí es maravilloso es la iconografía profana que se creó al respecto, es fascinante, no sé si conoces este portal: https://www.flickr.com/photos/28433765@N07/sets/72157628717819423/
    que añado a lo que nos muestras…
    Excelente trabajo, amigo. Un fuerte abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Es muy probable que la anécdota sea falsa y que se hayan usado estas figuras legendarias para darle más sustento a la historia ¡Aristóteles derrotado en su propio terreno! Creo que allí hay una veta en la historia que no ha sido del todo explotada (insisto: justo él que consideraba a la mujer como un “hombre incompleto” se ve vencido por una de ellas y en el terreno más adecuado para ridiculizarlo…). De todos modos, como suelo decir: conviene creer que la historia fue verdadera, ya que le añade encanto y nada cambia con respecto a sus enseñanzas.
      Agradezco que me hayas dejado el enlace a esa galería de flickr que desconocía. Hay muchas imágenes allí que no había visto con anterioridad, y el tamaño es excelente para apreciar muchos detalles.

      Un fuerte abrazo y gracias nuevamente.

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  5. Javi B. dice:

    Muy buena entrada. No conocía esta fábula, aunque el tema sea muy común en tantas historias que conocemos. La eterna lucha entre la razón y la pasión; una lucha bastante desigual, por cierto. La pasión suele jugar con ventaja en la mayoría de las ocasiones.

    Un fuerte abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Yo la conocí hace un par de días; de allí mi sorpresa al encontrar que esta historia esté prácticamente olvidada (y no digo esto porque sea particularmente brillante, sino porque sintetiza lo que después dirían muchas otras historias, tal como bien señalas).
      La lucha es desigual porque siempre que se enfrentan la pasión es la que vence a la razón. De allí podríamos deducir muchas cosas y notar otras, por ejemplo, que siempre hemos estado equivocados, ya que solemos apostar por la segunda en detrimendo de la primera. Si nos reconociéramos como somos tal vez entenderíamos mejor las cosas, aunque tal vez no fuesen más sencillas por eso.

      Un fuerte abrazo.

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  6. Como siempre tu entrada es muy aleccionadora. Desconocía por completo esta historia.
    Sin duda, la sabiduría no libra a uno de caer seducido.
    “La sedución” es de las armas más potentes que tiene el ser humano al margen de la violencia.
    Me atrevería a decir que la seducción, en ciertos momentos, ha movido y mueve más el mundo que la sabiduría y la razón.
    Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Gracias, Alberto; son pequeñas cosas que uno va encontrando aquí y allá que terminan siendo un buen punto de partida para dialogar con los amigos.
      Lo que me llama la atención de esta historia es que, a pesar de sintetizar la eterna lucha de la razón contra la pasión, ya no se la utilice ni siquiera como referencia histórica. Luego, con respecto al tema en sí, también es curioso que las personas reconozcan tan poco la notable diferencia de fuerzas en favor de la pasión. Cuando se enfrentan estas dos facetas humanas casi siempre gana ella, a pesar de todo, seguimos apostando o creyendo que somos seres cien por ciento racionales. Curioso bicho el hombre…

      Un abrazo.

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  7. […] Origen: Phyllis y Aristóteles; o la tentación bien entendida […]

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  8. Arpon Files dice:

    “Hormona mata neurona”, decimos en el lenguaje médico

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  9. Maravillosa entrada, muy buena exposición y muy bien ilustradas.
    Muchas gracias y un gran abrazo.

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