Aprender a leer

Escalera al cielo

Todos los que estamos aquí coincidimos en la importancia de la lectura y del valor de los libros; pero pocas veces nos hemos detenido a pensar qué significa, realmente, leer. Recuerdo que en los noventa leí un manual de escritura que aconsejaba paradójicamente, no leer tanto; cosa que en aquel momento me sorprendió un poco, ya que yo leía todo lo que estaba a mi alcance casi de manera indiscriminada (fue tanto lo que me llamó la atención que aún tengo grabadas esas palabras: “Leer mucho, paraliza”).

A este respecto comparto una reflexión de Arthur Schopenhauer sobre la lectura, su utilidad y, más específicamente, una forma muy singular de incorporarla a nuestra vida. El fragmento proviene del tomo Pensamiento, palabras y música publicado por la editorial Edaf:

“Cuando leemos, otro piensa por nosotros; repetimos simplemente su proceso mental. Algo así como el alumno que está aprendiendo a escribir y con la pluma copia los caracteres que el maestro ha diseñado antes con lápiz. La lectura nos libera, sentimos un gran alivio cuando dejamos la ocupación con nuestros propios pensamientos para entregarnos a la lectura. Mientras estamos leyendo, nuestra cabeza es, en realidad, un Shopenahuer - Pensamiento, palabras y músicacampo de juego de pensamientos ajenos. Y cuando éstos se retiran, ¿qué es lo que queda? Por esta razón, sucede que quien lee mucho y durante casi todo el día, y en los intervalos se ocupa de actividades que no requieren reflexión, gradualmente pierde la capacidad de pensar por sí mismo. Tal es el caso de muchas personas muy cultas. Acaban siendo incultas de tanto leer. […] Así no se llega a rumiar, y tan sólo rumiando se asimila lo que se ha leído; del mismo modo que los alimentos nos nutren, no porque los comemos, sino porque los digerimos. Si se lee de continuo, sin pensar después en ello, las cosas leídas no echan raíces y se pierden en gran medida. El proceso de alimentación mental no es distinto del corporal: apenas se asimila la quincuagésima parte de lo que se absorbe. El resto se elimina por evaporación, respiración, etcétera”.

Para finalizar con:

“A esto hay que añadir que los pensamientos depositados en el papel no son más que las huellas de un caminante sobre la arena: podemos ver la ruta que siguió, pero, para saber lo que vio en su camino, tenemos que usar nuestros propios ojos”.

La lectura es indispensable, estamos todos de acuerdo; pero antes que eso debemos aprender a leer, lo cual no siempre hacemos del todo bien y, muy importante, en general también olvidamos de enseñarle a los que vienen detrás.

26 comentarios el “Aprender a leer

  1. MJBeristain dice:

    Efectivamente, hemos aprendido a leer pero poco nos han enseñado a reflexionar y cultivar nuestro propio criterio y, (aunque lo hubieran hecho) después a ser capaces de defenderlo ante el mundo. Me ha gustado mucho tu reflexión. Confío en tu autorización para compartir tu entrada en “Apuntes de Salitre”. Un abrazo fuerte.

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    • Borgeano dice:

      La lectura, en general, es algo que todos aprendemos “a los golpes” y cometemos, como es lógico, muchos errores a lo largo de ese trayecto. Leer del modo en que lo señala Schopenhauer es algo fundamental para evitar “la ignorancia culta”; es decir, lo que hacen esas personas que porque leen un par de datos en algún lado ya se creen dueños de la verdad. leer, rumiar, escribir, compartir, discutir… todas facetas de un solo camino: el conocimiento.
      Por supuesto que no necesitas autorización alguna para compartir lo que te agrade de este sitio, el cual es tan tuyo como mío.

      Un fuerte abrazo.

      P.S.: Me disculpo por la demora en responder; estuve una semana fuera de casa y recién ahora estoy poniéndome al día con los comentarios.

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  2. […] las palabras del Blog de Arena  para reflexionar sobre la […]

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  3. Martes de cuento dice:

    Ciertamente, mucho de algo, aunque ese algo sea bueno, también es malo. Hay que dejar espacio al criterio propio o corremos el riesgo de convertirnos en «eruditos a la violeta». Pasa algo similar con las redes en la actualidad. En su justo punto enriquecen, en exceso atontan 😉
    Como siempre, tus reflexiones nos hacen reflexionar. Algo que yo, personalmente, agradezco. Aunque no siempre pongo en alto mis reflexiones con un comentario. ¡Un abrazo!

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    • Borgeano dice:

      La modernidad está diseñada para no dejar espacio para ser uno mismo; todo está hecho para que las personas no piensen, sólo para que consuman y que sigan la corriente. Quienes tienen el hábito de la lectura tienen algunas herramientas a favor para no caer en esas redes, pero si no se lee con criterio y si, sobre todo, no se trabaja sobre lo que se leyó, esas herramientas pierden mucho de su poder.
      Gracias por estar siempre por aquí; es muy reconfortante encontrarme cada día con el selecto grupo de amigos que se ha ido formando poco a poco. Y claro que no tienes que responder cada entrada y tampoco justificarte. Aquí cada cual hace lo que quiere y todos amigos.

      Un fuerte abrazo.

      P.S.: Me disculpo por la demora en responder; estuve una semana fuera de casa y recién ahora estoy poniéndome al día con los comentarios.

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  4. cristinafra dice:

    Totalmente de acuerdo con tu reflexión y la amplió a todo, si no tienes tu tiempo interior para poder reflexionar o meditar vives el pensamiento de otro.
    Muy buena reflexión
    Un abrazo

    Le gusta a 2 personas

    • Borgeano dice:

      La modernidad está diseñada para no dejar espacio para ser uno mismo; todo está hecho para que las personas no piensen, sólo para que consuman y que sigan la corriente. Quienes tienen el hábito de la lectura tienen algunas herramientas a favor para no caer en esas redes, pero si no se lee con criterio y si, sobre todo, no se trabaja sobre lo que se leyó, esas herramientas pierden mucho de su poder.
      La meditación, por ejemplo, es algo que debería ser moneda corriente, pero esa “practicidad” obliga de lo moderno también hace que muchos crean que es una “pérdida de tiempo” (¿No haces nada? ¿Sólo estás allí sentado sin hacer nada?).
      Sin duda, no hay nada como crear un criterio propio.
      Por cierto, me da mucho gusto verte por aquí.

      Un fuerte abrazo.

      P.S.: Me disculpo por la demora en responder; estuve una semana fuera de casa y recién ahora estoy poniéndome al día con los comentarios.

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  5. Vuelves a recordarme a mi padre… cuando aprendí a leer él no me dejaba leer y me decía que primero tenía que aprender a pensar, a observar, que los libros nos atontaban y que sólo había un libro abierto siempre a nuestros ojos: la naturaleza, del que podíamos aprender todos. Primero teníamos que aprender a leer la naturaleza para después leer algún libro, no todos. Y a través del tiempo y las lecturas, hoy, sus palabras, las de Schopenhauer y las tuyas, así como las de Cristina, Nona y Beristain, me convencen que hay que leer despacio y reflexionar lo que leemos… Y me pregunto: ¿Hoy que tenemos tantos medios, por ejemplo la Televisión, por qué no nos enseñan a leer en vez de tanta noticia, publicidad, programas basura etc.? ¿Por qué en vez de contarnos tragedias no nos enseñan a hacer algo para evitarlas, etc. etc. etc.? Un magnífico artículo, como siempre. Mi abrazo fuerte.

    Le gusta a 4 personas

    • Borgeano dice:

      Me da mucho gusto eso que dices sobre el hecho de que te hago recordar a tu padre a menudo; sé cuánto ha pesado en tu formación y el enorme cariño con que lo recuerdas; así que eso me satisface enormemente. Por cierto, no hace mucho hablé de Richard Feynmann y cómo su padre fue el que formó esa curiosidad que era la marca de ese maravilloso científico que fue Feynmann. Él dice exactamente lo mismo que tú cuando habla de su padre y de sus enseñanzas. Sin duda, allí hay algo de peso digno de ser estudiado.
      Luego, la modernidad está diseñada para no dejar espacio para ser uno mismo; todo está hecho para que las personas no piensen, sólo para que consuman y que sigan la corriente. Quienes tienen el hábito de la lectura tienen algunas herramientas a favor para no caer en esas redes, pero si no se lee con criterio y si, sobre todo, no se trabaja sobre lo que se leyó, esas herramientas pierden mucho de su poder.

      Un fuerte abrazo.

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  6. LITHANY dice:

    George Carlin decía,
    “NO SÓLO ENSEÑES A TU HIJO A LEER, ENSÉÑALE A CUESTIONAR LO QUE LEE…”

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    • Borgeano dice:

      Amo a George Carlin (alguna vez escribí un par de entradas sobre él o sobre algo que él había dicho). Hacen falta más personas como ese “comediante” tan lúcido y directo. Por cierto, esas palabras que nos compartes son perfectas para cerrar la entrada.

      Un abrazo.

      P.S.: Me disculpo por la demora en responder; estuve una semana fuera de casa y recién ahora estoy poniéndome al día con los comentarios.

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  7. Es verdad y eso que dicen que el cerebro solo “absorbe” un mínimo porcentaje de lo que es capaz porque si no ni te digo. Todo en su justa medida. Feliz tarde.

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      Claro; del mismo modo que al hacer ejercicio físico hay que descansar entre una tanda y otra para que los músculos no se lastimen y para maximizar el poder del ejercicio, al leer o estudiar hay que hacer breves pausas para pensar, meditar (o rumiar, como dice Schopenhauer) y así maximizar el aprendizaje. También el olvido de lo que no sirve es útil.

      Un abrazo.

      P.S.: Me disculpo por la demora en responder; estuve una semana fuera de casa y recién ahora estoy poniéndome al día con los comentarios.

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  8. Arpon Files dice:

    Algunos libros deberían ser saboreados, otros devorados, pero solo unos pocos deberían ser mascados y digeridos.

    Francis Bacon.

    Le gusta a 2 personas

  9. palitosdeajo dice:

    Ahora entiendo porque no me llevo tan bien con los libros que describen hasta el último detalle en cada cosa que nombran.
    Esto me hace pensar en el miedo a la incertidumbre, haciendo que se espere que todo lo den listo y para llevar. Así no puede mezclarse la huella del escritor con el alma del lector, siempre hay que dejar algo para la imaginación.
    ¡Muchas gracias por compartir!

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    • Borgeano dice:

      Pues sí, es cierto lo que dices “palitodeajo”; esos libros en exceso detallados tienden al aburrimiento; tal vez porque llenan con detalles superfluos su carencia de ideas.
      Ese miedo a la incertidumbre del que hablas es muy propio, también, del siglo XX y XXI; ya que mucha gente lo que quiere es eso: que le den todo el trabajo hecho. En ese vaivén es en el que estamos sumidos, lamentablemente.

      Te pido disculpas por la demora en responder; pero no sé por qué no vi la notificación en su momento. Ahora pasé por aquí a responder otro comentario y acabo de ver el tuyo. Me disculpo por ello.

      Un abrazo.

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  10. bananaspop dice:

    ¿Alguien podría enviarnos un audio explicando lo que dice este posteo?

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      Básicamente, bananaspop, lo que dice Schopenahuer es que si lees y no piensas y analizas lo que has leído, sólo repetirás las palabras de otra persona. Un buen ejemplo son los religiosos, leen dos versículos de la Biblia, no lo analizan y sólo lo repiten como una verdad absoluta. Lo que se dice en la entrada es que hay que leer, pensar, analizar, escribir… sólo así se logra el verdadero conocimiento.

      Saludos.

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  11. Excelentes comentarios, todos inteligentes. Vale la pena leer dos o mas veces un libro, cada que lo haces encuentras detalles nuevos. Los libros que hablan acerca de medicina o de pedagogía, que son para estudiantes, se avientan dos o tres paginas cuando podrían haberlo dicho en una. Neologismo a granel. Un ejemplo maravilloso lo tiene shua, tu paisana: ¡Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta,
    desconcertados. Abrazo grnade-

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    • Borgeano dice:

      Ésa es otra virtud de los buenos libros: las de ser inagotables. Creo que si pienso en los libros que me son más importantes, de manera indefectible debería decir que todos ellos son varios libros, o que lo han sido a lo largo del tiempo. Hay libros que se agotan a la primera lectura (incluso puede haber alguno que otro que sea también bueno); pero en general los que permanecen y se reeditan de manera constante a lo largo del tiempo son los que tienen varas voces dentro de sí.

      Un fuerte abrazo.

      Le gusta a 1 persona

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