Tarea mayor

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La búsqueda de la felicidad es una de las eternas razones por las cuales los humanos hacemos lo que hacemos; desde trabajar dieciséis horas al día como embarcarnos en interminables cuotas o en cuestiones que no nos agradan pero que prometen una felicidad que siempre está allá adelante, nunca en nuestras manos. Para eso ahora han inventado las pequeñas felicidades: que al aroma del café por la mañana, que la brisa proveniente del mar, que las estrellas en el cielo nocturno… Todas esas cosas están muy bien, es cierto, pero no son la felicidad. La felicidad es otra cosa bien diferente; más profunda y tal vez menos digna de ser razonada. La felicidad es un estado momentáneo (de allí el error de “querer ser feliz” de manera constante) y, como si de un juego de palabras se tratara, también hay felicidad en ese ser conscientes de la felicidad que nos ha tocado en suerte. Una matrioshka de la alegría, si quieren.

La felicidad se crea, se alimenta, se inventa, se reinventa. En general pocas veces se compra. Hace un tiempo una amiga me llamó por teléfono, angustiada por un pequeño problema familiar. Como el asunto no era tan grave (para ella que estaba inmerso en él sí que lo parecía) y para sacarla de aquel estado, le pedí que fuera al baño con su teléfono, se encerrara y comenzara a tomarse selfies, pero riendo. Es algo absurdo y hermosamente mágico. Uno empieza a hacer eso y en menos de dos minutos está riendo sin poder parar ni contenerse. Uno ríe de verdad. Luego leí un artículo científico donde se explicaba el proceso: el cerebro, a veces, no sabe la razón por la cual uno comienza a reír; eso produce un cambio hormonal que promueve, precisamente, la risa y he allí la razón por la cual seguimos y seguimos riendo. La felicidad se crea o se inventa. Por cierto, a mi amiga esa idea le pareció ridícula (confundir seriedad con solemnidad es un error por demás común) y nunca la llevó a cabo, lo cual es una pena; se perdió la oportunidad de experimentar y de aprender algo sobre ella y sobre todos.

Hay que empezar a mandar al diablo a todas aquellas formas de pequeña satisfacción con la que intentan hacernos olvidar que la verdadera felicidad es algo más rico y más complejo y, sobre todo, que está en otro lado, generalmente en nuestras manos o en esa cara que nos mira desde el fondo del espejo.

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21 comentarios el “Tarea mayor

  1. Excelente reflexión sobre la felicidad. Gracias por compartirla!

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  2. Sí, tenemos que aprender a reírnos de nosotros mismos para empezar a ser felices. La felicidad se cruza con nosotros todos los días pero la ignoramos, creo. Estupendo artículo. Un fuerte abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Dejar de ser tan solemnes es una buena forma de empezar a ver a la vida como lo que es: un vaivén de situaciones buenas y malas, pero que nunca se solucionan con el ceño fruncido. Como bien dices, la felicidad se cruza con nosotros a diario, sólo hay que estar atentos y no dejarla que se escape sin abrazarla un rato.

      Un fuerte abrazo.

      P.S.: Como verás, ya estoy de regreso, poco a poco me pondré al día con todo.

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  3. MJBeristain dice:

    Muy cierto, aprender a reir, a reirse de uno mismo, es una terapia magnífica para situaciones complejas. Me ha encantado tu artículo. Al terminar de leerlo he pensado en la satisfacción que debes de sentir cuando pones el punto final a tus entradas. .. un abrazo fuerte

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    • Borgeano dice:

      Fíjate que en general las enseñanzas que nos brinda “lo normal” es precisamente lo contrario: ser solemnes ante los escollos (ya hemos tratado el tema de los malos estándares en la enseñanza; éste es uno más, específico y central, pero uno más de tantos) y nunca reírnos de ellos o al menos de tomarlos con menos espíritu dramático. Eso, si tenemos suerte, lo aprendemos solos a lo largo del camino, pero es una pena el tiempo que perdemos mientras lo vamos aprendiendo.
      Por cierto, sí, es un enorme placer escribir cada entrada. Alguna más que otra, claro; aquellas en las que puedo escribir desde mi pensamiento o desde mi punto de vista lo que veo o lo que voy considerando son las que más dibujan una sonrisa al terminarlas; pero el placer real se cierra con el diálogo con ustedes, sin lo cual sería como predicar en el desierto.

      Un fuerte abrazo.

      P.S.: Me disculpo por la demora en responder; estuve una semana fuera de casa y recién ahora estoy poniéndome al día con los comentarios.

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  4. luluviajera dice:

    Una vez más me gustado mucho tu entrada y más cuando lo comentas así. Para mí, la felicidad llega de dos maneras: una es cuando nos reímos. En ese momento todo se convierte la felicidad espontánea; llega y está ahí y lo cubre todo. La otra forma es la felicidad del ser interior; ser feliz por algo (cada cual sabrá por qué).

    Un beso grande.

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    • Borgeano dice:

      Reír, amar, cautivarse por el arte, son los medios que tenemos para estar presentes en el aquí y ahora. Es a eso a lo que debemos apuntar si queremos darle un valor añadido a nuestra vida.

      Besos mil.

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  5. Una gran reflexión, yo me río mucho de mí misma, y así casi siempre puedo.permitirme el lujo de ser um poco más feliz que la gente que me rodea. Besos a tu alma.

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  6. Arpon Files dice:

    Todas las funciones del cuerpo no son una constante, varían con la hora y los múltiples estímulos que nos rodean; no puede ser de otra forma con nuestro estado de ánimo que, por supuesto, incluye el estar feliz.

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  7. La felicidad empieza y acaba en nosotros… en esas pequeñas cosas que nos sacan una pequeña sonrisa

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  8. La risa es tan necesaria como el aire que respiramos, lástima que, como él, esté tan contaminada.
    Gracias por este artículo, me ha encantado.
    Feliz septiembre.
    Sonrío abrazos.

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  9. […] Borgeano por su trabajo: Tarea Mayor https://borgeano.wordpress.com/2017/08/31/tarea-mayor/ Huelo a melón maduro se enfada la sandía por su olor más carente me detengo en la nariz retozan […]

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  10. guiomar52 dice:

    A través del poema de Julie me encuentro tu artículo que no había leído. Han sido unas vacaciones ocupadas y sin wifi, así que mira por dónde tengo la oportunidad de leerlo. Ciertamente, nos pasamos ansiando una felicidad futura y pensando en nuestro infeliz presente. Por eso me encanta a veces reírme para mí misma o reírme sola. Sacar humor hasta de lo negro, o humor negro. Un artículo ágil y fresco. Me alegra haber recuperado mi pérdida, y me sonrió. Un abrazo

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  11. ksiklbo dice:

    Sea bienvenida cualquier fórmula que sirva para aportar sonrisas (salud), y descalifique estados que comporten, pesadumbre y desaliento. Aunque he de reconocerte que dentro de mis nubes esporádicas de felicidad también están inmersas las estrellas y el aroma y paladeo de un buen té o una taza de café. Que bueno llegar a ti y a tu contrapunto reflexivo.
    Salud y afecto.

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