El hit de la edad media

Como todos sabemos, hoy no es posible escuchar una canción en la radio (me refiero, más que nada, a las canciones de moda) sin que nos veamos abordados por metáforas más o menos cómodas (sobre todo cómodas para el compositor) tales como nubes de algodón, o el inevitable corazón como creador, sostén o recipiente del amor. ¿Pero cómo y cuándo el corazón se asoció con el romance en la cultura occidental? Los primeros egipcios creían que el corazón era el asiento del alma; los griegos, el asiento de la razón y la emoción. No son asociaciones poco probables, pero no parece ser una buena fuente para empezar a buscar.

Roman de la poire - heart metaphorEn realidad la primera representación conocida del corazón como recipiente del amor la encontramos en Roman de la poire (hacia 1250), el cual muestra a un pretendiente entregando su corazón anatómicamente correcto al objeto de los afectos, que se ve un tanto desconcertado. En unos pocos años, el símbolo del corazón se había vuelto más decorativo y menos anatómico, y estaba firmemente asociado con la devoción, tanto romántica como religiosa. No es sorprendente, entonces, que los encuadernadores se hayan sentido atraídos por la forma del corazón al crear libros.

Y ya que saltamos de las canciones de moda a los libros antiguos, quedémonos en este tema más atractivo y sigamos por este camino. Los libros medievales en forma de corazón generalmente estaban compuestos de folios con letras y carteles iluminados cosidos a mano. En muchos casos, el libro sin abrir se parecía a una almendra. Cuando el libro se abre, florece, por así decirlo, en un corazón.

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«The Heart Book», data de la década de 1550. Es la colección danesa más antigua conocida de baladas, y contiene 83 canciones de amor de la corte del rey Christian III. De hecho, los libros en forma de corazón parecen pertenecer a dos categorías: libros de música y libros devocionales. El punto del corazón se redondea suavemente sobre la encuadernación, pero las páginas se cuadran, y la escritura en el libro parece solo reflejar ligeramente la forma del libro en sí.

 

Image 2El Libro de Horas de Amiens Nicolas Blairie, cuando se abre, hace una forma de corazón más clásica. La forma era tal que, abierta, «las dos mitades de la almendra florecen para encajar en los contornos de un corazón, evocación concreta del corazón de la persona que reza la oración que se abre». A diferencia del Libro del Corazón, la inscripción en este Libro de Horas imita de cerca la forma del libro y crea un corazón propio.

 

Image 1La Chansonniere de Jean de Montchenu data de alrededor de 1470 y es, como su nombre lo indica, un libro de canciones (treinta en francés y catorce en italiano). El tema del libro -el amor cortés- se hace eco en el diseño del libro: dos corazones unidos como uno solo.El impacto de la ilustración y las letras en estos libros no puede quitar el cumplimiento de la unión: abierto, la forma del corazón se transforma en una mariposa. La unión misma está cubierta con terciopelo rojo oscuro.

 

Una pequeña galería con algunos otros ejemplos de libros en forma de corazón. Incluyo los dos últimos en mayor tamaño para que puedan verlos con más detalle. Para ver las fotos dar clic sobre una de ellas.

6 comentarios el “El hit de la edad media

  1. Qué cosas tan bonitas se aprenden por aquí.

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  2. Impresionantes. Realmente cautivadores estos libros.

    Muy interesante la reflexión sobre el corazón y la razón, a la que añadiría también la memoria.

    De la etimologia de la palabra recordar decía Ortega y Gasset:

    El yo pasado, lo que ayer sentimos y pensamos vivo, perdura en una existencia subterránea del espíritu. Basta con que nos desentendamos de la urgente actualidad para que ascienda a flor de alma todo ese pasado nuestro y se ponga de nuevo a resonar. Con una palabra de bellos contornos etimológicos decimos que lo recordamos —esto es, que lo volvemos a pasar por el estuario de nuestro corazón—. Dante diría per il lago del cor [José Ortega y Gasset: El espectador, II, “Azorín: primores de lo vulgar”].

    Un abrazo

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    • Borgeano dice:

      Muchas gracias por este comentario, Xavier; añade una nueva capa de sentido a la entrada. no está nada mal eso de sumar la memoria al corazón… ahora que lo pienso (o que lo siento, si voy a ser medianamente subjetivo, porque realmente en la pausa que hago mientras escribo esto veo que no lo estoy haciendo de manera tan racional como lo consideré en un primer momento), la relación es particularmente rica y estrecha entre el órgano y la función que le atribuimos. Sin duda, en muchos casos es allí donde parece radicar.

      Un fuerte abrazo.

      P.S.: Ésta fue la entrada que escribí a continuación de la de Argentina e inmediatamente antes de la de Camus. Pensé que en lugar de cerrar el blog podría abocarme a estos temas generales y atractivos mientras pasa la tormenta. Sé que no cumpliré con ese propósito, pero por ahpi iban los tiros.

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