Sí, pero…

Todos los que escribimos tenemos nuestros propio vocabulario y, por supuesto, nuestras palabras preferidas. En lo referente a la argumentación o en debates, una de mis preferidas es «pero»; la cual en este mismo sitio he destacado muchas veces. «Pero» es una conjunción adversativa que produce una contraposición entre dos proposiciones. Como todas las conjunciones, su finalidad es actuar como nexo, enlazando oraciones, palabras, etc. En el caso concreto de la conjunción «pero», lo que hace es oponer un concepto a otro para matizarlo, ampliarlo o confrontarlo.

Lo que me gusta de esta palabrita es que da a entender que sí se está de acuerdo con parte de la premisa, pero no con toda ella y es ahí donde dejamos caer el «pero» como si nada, produciendo un efecto devastador. Hoy en día, cuando nos vemos rodeados de falacias por todos lados, esta conjunción me parece más que útil y necesaria. Por ejemplo; hace un par de días me topé con esto:

 

Lógica

 

Por supuesto; enseguida saltaron los obsecuentes de siempre y comenzaron con la retahíla de frases vacías: «Gran verdad»; «Es por eso que son mejores que nosotros» o «No aprendemos más»; etc. Pues bien, aquí es donde yo introduzco, de inmediato, el «pero». Es muy probable que lo que se dice en esa pantalla tenga mucho de verdad, pero no eso no es todo el panorama, ni mucho menos. Hoy en día todo se reduce a dos o tres frases convenientemente manipuladas y ya está, se consigue el apoyo irreflexivo de las masas. Esas frases que vemos ahí arriba son sólo válidas sólo bajo la óptica productivista capitalista, pero nada más; y que yo sepa eso no es todo en la vida. Es decir, hay mucho de verdad en eso, pero… no olvidemos que los japoneses tienen el índice más alto  de suicidios; que son famosas sus sonrisas de falsa cortesía (las llamadas sonrisas maniquí); que trabajan en exceso para conseguir, sobre todo, un altísimo índice de insatisfacción personal (aquí tienen un artículo de la BBc titulado «Los jóvenes japoneses trabajan hasta la muerte)»; que viven en departamentos minúsculos y sin espacios verdes. Y si bien esto no son más que detalles expuestos de manera general, podemos, también dar dos o tres datos: la pobreza de los menores de 20 años de edad ronda el 16%; cuando se trata de madres solteras este índice asciende a casi el 50% y en los jubilados es del 20%. Así que, como vemos, no toda sociedad altamente productiva es igualitaria ni deseable. Y mejor no hablemos de la bajísima autoestima de la que hacen gala los japoneses a la hora de salir en los medios como la TV:

23

 

Los latinos no tenemos un defecto, tenemos diez mil; pero… también tenemos algunas virtudes; las cuales no voy a enumerar aquí porque casi todos los que por aquí pasan son, más allá de la orilla del Atlántico que nos haya tocado, latinos y no voy a señalarles lo que bien saben por experiencia. Por supuesto, no voy a caer en el  chauvinismo de decir que somos mejores que nadie; pero vamos, que ser latinos no está tan mal… no haremos autos como Toyota, de manera rápida y económica; pero tenemos a Dante, a Cervantes, a Borges; no tendremos la mayor montaña rusa ni el puente más largo, pero tenemos unos vinos que son una maravilla y cualquier plato de nuestra tierra le haría dar dos mortales en el aire a cualquier asiático. ¿Y si hablamos de amistad, de pasión, de alegría? Ahí sí ¿quién nos gana? ¿Y por qué eso se deja de lado en la ecuación del profesor de la foto? Ya todos sabemos la respuesta: porque no produce ganancia. Sí, pero… ¿No lo hace? ¿Seguro? Para mí hay mayor ganancia en un abrazo que en un cheque; pero eso debe ser porque soy latino; sí. Y porque insisto en que ser latino no es ser más que nadie, pero… la verdad es que está bueno ¿No?

15 comentarios el “Sí, pero…

  1. Abres un tema toral, Los latinos tenemos una idiosincrasia diferente, nuestras comunidades llegaron a vivir, aun en la pobreza disfrutan, si hay un problema se las ingenian para resolverlo. Están lejos de un capitalismo. Éste se ve como medio, nunca como fin. Excelente texto mi buen amigo. Abrazo grande

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    • Borgeano dice:

      A veces tener que luchar por las cosas nos hace mejores, más acerados en espíritu y más flexibles en cuanto a inteligencia. Por supuesto que no voy a decir que somos mejores que los japoneses ni que ningún otro; pero tampoco voy a permitir que vengan a decir que somos menos que los demás. Y menos aún basados en sólo dos axiomas falsos (como muchos otros axiomas capitalistas).

      Un abrazo.

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  2. Está muy bueno, por eso te doy un fuerte abrazo.

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  3. Japón tiene también una cara más amable; la rural. La que se aleja de tópicos y turistas.Las grandes metròpolis se han converido en el templo del consumo, de la competitividad, como en cualquier latitud.
    La mentalidad de japoneses y latinos es muy diferente, sin embargo en nuestras grandes urbes se empieza a respirar el mismo aire. Mientras, los pueblos se quedan deshabitados y los campos yermos.
    En la Sociedad de la inmediatez no hay tiempo para disfrutar de las pequeñas cosas…
    No tenemos porqué ser todos iguales. No todos tenemos el talento de un Borges, de un Da Vinci, o de un Messi, no por ello dejaremos de disfrutar de nuestros pequeños logros, en la diversidad nos complementamos y mejoramos.

    Hay que reconocer lo bueno de cada uno y ser conscientes de nuestras limitaciones sin caer en la desídia, ni tampoco quedarse atrapado en la mediocridad…

    Un fuerte abrazo

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    • Borgeano dice:

      La vida en las ciudades, como bien indicas, es cada día más parecida (en mi viaje, por esa y otras razones, he evitado algunas capitales). Estoy seguro, por supuesto, que lo que señalé de Japón no es nada más que la mitad; pero la idea era ésa, la de demostrar cómo, eligiendo sólo una parte de la realidad, podemos probar lo que queramos. En ese sentido, como dije en e, texto, no voy a decir que somos mejores que los japoneses o cualquier otro, pero tampoco voy a permitir que se me (o se nos) trate como a inferiores; y menos basados en dos estúpidas falacias.
      ¡Con lo bella y necesaria que es la diversidad! ¿Qué necesidad hay de uniformarse detrás de una mera cuestión económica?

      Un fuerte abrazo.

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  4. Siempre en esos axiomas hay cierta verdad, pero también mucha falsedad asumida por la masa como cierta.
    Nada es blanco y negro, como bien dijiste no todo son bondades en las sociedad Japonesa, y si los latinos fuesen tan displicentes como se cree y se dice, supongo que no hubiese habido muchos de los avances habidos en la historia.

    Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Esas falacias son fáciles de construir. Bajo premisas tan sencillas, yo puedo demostrar que Ford es mejor que Paugeot; que el ukelele es mejor que el piano; que las playas de Madagascar son mejores que las de Bali o… exactamente lo contrario.
      Sé que Japón es un país maravilloso (espero poder visitarlo algún día) pero, como dices, sé que no todo es blanco y negro (igual que aquí, fíjate).
      La cuestión es, como siempre, e balance, el equilibrio. }

      Un fuerte abrazo.

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      • Yo también tengo en la agenda Japón, los amigos que han ido por allí volvieron encantados. Y ya que lo nombraste, también quiero ir a Madagascar 😊

        Un abrazo.

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      • Borgeano dice:

        Todos tenemos esa lista que se modifica constantemente (y que siempre se agranda, claro) según nuestras posibilidades y lo que vamos aprendiendo a lo largo de los días.
        Y este mundo es tan extraño y azaroso que quizás algún día nos crucemos en la calle menos pensada.

        Un abrazo.

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  5. Mariul dice:

    En principio me había encantado la frase oriental, pero ahora me estoy cuestionando muchas cosas; sobre todo el por qué me ha gustado de forma inmediata. Y si lo pienso quizás llegue a no gustarme, o incluso le pondría matices, como bien te han comentado. Gracias por estas reflexiones.
    Un saludo!

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    • Borgeano dice:

      Ésa es la idea, Mariul; reflexionar, pensar, meditar… Aún cuando las conclusiones a las que lleguemos no nos gusten, debemos verla bajo otro aspecto, ya que esto es positivo: hemos aprendido algonuevo de nosotros mismos (¡Y darnos cuenta de que no nos conocemos tanto como pensábamos!). Eso, por lo menos a mí, me parece algo maravilloso.

      Un abrazo.

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  6. Yo incluso añadiría, como latina y gallega de pro: DEPENDE. Siempre depende de ese ALGO a lo que se refiera la frasecita. Como bien has dejado claro, no sé puede sacar del contexto, de modo que yo siempre añadiría ese “depende”.
    Un saludo

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