Elogio de la soledad. Elogio del silencio.

 

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Escribir, leer, pensar. En esa ecuación pueden intercambiarse dos términos sin que se modifique su esencia. Podríamos decir, también: leer, escribir, pensar. Los dos primeros términos van de la mano y los aprendemos juntos; el tercero es la consecuencia, el logro final. Luego tenemos dos accesorios fundamentales para lograr un buen resultado; dos accesorios que tienen peso y valor por sí mismos, pero que aquí se aplican como auxiliares: la soledad y el silencio. Sin ellos no hay pensamiento posible ni tampoco, siquiera, la posibilidad de conseguirlo. Víctor Bravo, en su leer el mundo, lo dice de manera impecable:

«La lectura, tal como la conocemos, está ligada a la soledad y al silencio. En un texto juvenil y muy bello, María Zambrano dice algunas cosas sobre la escritura que pueden aplicarse, punto por punto, a la lectura. Escribir, dice Zambrano, «es defender la soledad en que se está». Leer, podríamos añadir nosotros, como un eco, también es defender la soledad en que se está. Una soledad, sin embargo, que es compañía, una cierta forma de la compañía, una extraña modalidad de la amistad. Y leer es también defender un cierto silencio. Pero un silencio que es comunicación, una cierta forma de comunicación. Esa que se da cuando cambia nuestra relación cotidiana con las palabras, cuando pasamos de hablar demasiado y de escuchar sin atención, a atender al lenguaje mismo en su máxima pureza y en toda su gratuidad».

 

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Me voy con una nota final (no hay nada que quiera agregar a la cita de Bravo; creo que ella es por demás sintética): me pasa muy a menudo que, al trasladar las citas a la computadora, veo que el mismo acto de escribirla con mis propias manos hace que las diferentes oraciones cobren un sentido más profundo, más sensible. En este caso particular, donde la cita habla de la lectura y de la escritura (los dos actos que debo poner en marcha para trasladar el texto aquí) tuve la sensación de ingresar en un círculo cerrado de sentido y comprensión. Una especie de metaliteratura o, si se quiere, una especie de literatura fractal, si se me permite el neologismo. Pero eso es secundario; lo importante es que la soledad y el silencio en el que estaba inmerso cuando trasladé la cita me hicieron ver —sin necesidad de palabras— que lo que dice Víctor Bravo es cierto en un cien por ciento.

 

Nota al margen: Por tiempo indeterminado estaré sin conexión a internet, así que responderé a sus comentarios en cuanto pueda. Dejaré varias entradas programadas, así que éstas se subirán aunque no esté aquí. Pasaré a visitarlos en cuanto me sea posible.

Un comentario el “Elogio de la soledad. Elogio del silencio.

  1. Ecuación perfecta; escribir, leer, pensar… Aderezado con soledad y silencio. Es también mi formula favorita, a veces acompañado con un poco de música de fondo y aroma de sándalo y mirra.
    Como siempre, muy acertadas palabras y temática profunda. Nuestra sociedad necesita más instantes de reflexión, de soledad, de silencio.

    Un fuerte abrazo

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