Pasando la lengua (u otra forma de la pornografía)

 

Respóndate retórico el silencio;
cuando tan torpe la razón se halla,
mejor habla, señor, quien mejor calla.

Calderón de la Barca

lengua

 

Ayer se inauguró el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española, en la ciudad de Córdoba, Argentina. La alocución de apertura estuvo a cargo del presidente argentino, Mauricio Macri, quien a tropiezos con el lenguaje —como es habitual en él—, con la gramática, con la dicción y con la oratoria, terminó dando más lástima que otra cosa.  El escritor argentino Martín Kohan ya había dicho de la capacidad de Macri para articular un par de oraciones lejanamente hilvanadas: «Bajo una hipótesis benévola, Macri no tiene destrezas oratorias. Bajo una hipótesis menos benévola, en el caso del Presidente, ante un desarrollo de pensamiento tan pobre, el lenguaje es tan precario como las ideas que está desarrollando». Después, para matizar la fiesta, llegó el Rey de España, Felipe VI, quien prometía un mejor promedio en esas lides, al menos hasta que soltó un «vuestro José Luis Borges» que dejó temblando a más de uno de los presentes (y algunos otros también, que no todos pudimos estar allí).

 

blablabla

 

Hace poco me tiraron por la cabeza un cartelito de esos tan detestables donde decían que había que ser amables con quienes escribían y hablaban mal porque… ya saben, aquí enlistaban una serie de imposibilidades supuestas por las cuales la gente habla o escribe mal. Por supuesto que me negué a ello ¿Qué argumento tan absurdo era el que me presentaban? Si voy a un concierto quiero que el músico sea bueno, y si no sabe tocar, pues que soporte la crítica. Lo mismo si voy a un restaurante (imaginen la escena: «Disculpe si el plato sabe horrible, es que el chef no sabe cocinar muy bien») ¿Y si hablamos de un cirujano, de un piloto de avión, de un policía armado hasta los dientes? Eso de andar siendo amables con los incapaces que no quieren tomarse el trabajo de aprender, siquiera, a hablar bien es algo que no puedo —ni pienso— aceptar.

Aquí en México hay una propaganda donde un padre trata de sobornar a un profesor para que apruebe a Carlitos, su hijo. El profesor, correctísimo, se niega y le dice al padre en cuestión: «Todavía su hijo puede aprobar, pero ayúdelo —y termina, dándole un libro — de adeveras». Cada vez que veo esa propaganda me digo ¡Pobre Carlitos! El padre es un corrupto de capa y espada y el profesor es bruto como una mula ¡Qué futuro le espera a ese chico! Pero de inmediato en ese canal (hablo de History Channel, canal que uno pensaría que tienen algo de cuidado con el lenguaje) me rompen los tímpanos con metalistería en lugar de metalurgia y con halconería en lugar de cetrería y otras muchas bellezas por el estilo.

Desde el presidente argentino al Rey de España y desde los publicistas a los traductores televisivos, no hay más que tenerle paciencia a Carlitos, el cual es el único inocente. Aunque debo reconocerlo, el día en que este chico u otro cualquiera me salude con un «ola ké asé», no responderé de mí.

7 comentarios el “Pasando la lengua (u otra forma de la pornografía)

  1. […] a través de Pasando la lengua (u otra forma de la pornografía) — El Blog de Arena […]

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  2. Después de leer las informaciones que nos aportas es difícil no sentir vergüenza ajena. Elogio, eso sí, las palabras de Calderón de la Barca que hoy, como otras tantas veces, hago mías.
    Mutis por el foro…
    Un fuerte abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Ése es el sentimiento que predomina, Isabel: la vergüenza ajena. Y he recopilado muchos más ejemplos pero la entrada se haría demasiado extensa (sin ir más lejos, hace un mes los maestros cortaron la vía principal de esta ciudad durante un par de semanas. Si vieras cómo estaban escritos algunos carteles… creo que habría que mandar a esos maestros otra vez a la escuela, pero a estudiar…).
      En cuanto a la frase de Calderón, hay que anotarla en las vigas del techo, tal como lo hacía Montaigne con aquellas frases que quería tener constantemente ante sí.

      Un fuerte abrazo.

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  3. Poli Impelli dice:

    Macri tiene tanta oratoria como yo altura y cuerpo esbelto…
    Me has hecho reír, pero el tema en cuestión es para plantearse la educación que no supimos conseguir (como “los laureles” 😉 ).
    Un placer leerte, como siempre.

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    • Borgeano dice:

      ¿Sabés que yo no creo ni siquiera en la educación? Creo que el ser humano es imbécil por naturaleza. Al menos eso es a lo que me han llevado los últimos acontecimientos. De otro modo no puede explicarse el terraplanismo, Macri (o Bolsonaro o Trump u otro cualquiera de esos que anda por ahí), los antivacunas, y otras tantas estupideces que nos rodean. No, no y no; no es posible que la gente, teniendo todas las herramientas para pensar, para estudiar, para mejorar (y teniendo el tiempo disponible, porque a pesar de todas las sandeces que dicen de los tiempos modernos no podemos negar que vivimos en tiempos más que bondadosos para con nosotros. Nunca el ser humano estuvo tan protegido, tan bien alimentado y con tanto tiempo libre entre las manos), decía que, teniendo todas las herramientas a nuestra disposición la gente siga peleándose por cómo pelar la banana… la verdad es que es desalentador…

      Un abrazo.

      P.D.: Disculpame por el tono de la respuesta, pero hace cinco minutos me enteré del suicidio de un músico y escritor mexicano impulsado por una denuncia falsa y anónima de abuso, lo cual parece que fue demasiado para él. Ése es otro tema que también jode; ahora cualquiera mediante un anónimo te jode la vida y no hay vuelta atrás…

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      • Poli Impelli dice:

        Totalmente de acuerdo. Escuchar, observar y comprender lo que está sucediendo (a nivel mundial) es desalentador. Yo creo que más que imbécil, el ser humano tiene falta de consciencia. Solo la consciencia nos da sabiduría para la vida. Como bien dices, no hay manera de comprender cómo es posible, ¿verdad? Para mí es cuestión de consciencia (más allá de las creencias, de la educación recibida, del amor heredado, etc, etc, etc). Y tu PD, que acabo de leer, también tiene que ver con esto mismo. Lo leí justo hoy, hace unas horas (lo del músico mexicano). Dale que va…. seguimos en el mundo del revés 🙂
        Gracias por responder. Un fuerte abrazo.

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      • Borgeano dice:

        Gracias a vos por tu comprensión. Me disculpo nuevamente porque ayer estaba muy molesto (escribiré una entrada sobre eso, de todos modos; creo que poco agregaré a lo que dije, sólo trataré de ser más medido, si es que puedo).
        Me quedo con una oración tuya: “Solo la consciencia nos da sabiduría para la vida”. Ése es el punto exacto y es lo que yo encontré en la filosofía. El asunto es que creo que no hay demasiados caminos por fuera de ella y ella se encuentra por demás acotada.

        Un fuerte abrazo.

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