La matemática de la sociedad

.

sociedad

 

Muchas veces he dicho, en este mismo sitio, que la enseñanza interdisciplinaria es fundamental para el crecimiento personal y, por consiguiente, del funcionamiento social. Esta vez me permitiré un ejemplo concreto. Todos conocemos o nos hemos topado con esas personas que no saben conducirse socialmente. Los ejemplos variarán de uno a otro y pueden ir de pequeñas tonterías como no hacer espacio suficiente como para otra persona pueda pasar hasta otras cosas intermedias o graves, como sería conducir sin hacer caso de las reglas de tránsito.

El famoso Dilema del prisionero podría ayudarnos a resolver estos asuntos. Este dilema fue planteado por primera vez por Merrill M. Flood y Melvin Dresher en 1950 y se circunscribe a la Teoría de juegos (a no confundirse; la Teoría de juegos parte del concepto lúdico, pero tiene aplicaciones muy serias, como el sistema de equilibro de Nash, el cual se aplica, entre otros ámbitos, a la economía. ¿Se acuerdan de Una mente brillante? Pues de ese mismo hombre estamos hablando). Bien, para sintetizar, digamos que el Dilema del prisionero dice así: «La policía arresta a dos sospechosos. No hay pruebas suficientes para condenarlos y, tras haberlos separado, los visita a cada uno y les ofrece el mismo trato. Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a la pena total, diez años, y el primero será liberado. Si uno calla y el cómplice confiesa, el primero recibirá esa pena y será el cómplice quien salga libre. Si ambos confiesan, ambos serán condenados a seis años. Si ambos lo niegan, todo lo que podrán hacer será encerrarlos durante un año por un cargo menor». Generalmente suele usarse un cuadro de doble entrada para dejar el ejemplo más claro:

dilema_del_prisionero_teoria_juegos

 

Bien, para no extendernos demasiado en estos asuntos, la cuestión es: ¿Cómo deben actuar los prisioneros para obtener el mejor trato? La misma pregunta es la que se nos plantea desde otra película. ¿Alguien recuerda El caballero oscuro? (Sí, hablo de una película de Batman). Allí, el Joker propone la siguiente idea para sembrar el caos en la ciudad: dos ferrys están llenos de explosivos, en uno viajan personas de la ciudad de Gotham huyendo del desorden que ha creado el criminal, y en el otro criminales y presos trasladados de la prisión en la que estaban para evitar una posible fuga. El juego que les propone El Joker, para demostrar que en cada ser humano hay un ser malvado, es que dentro de los barcos deja el detonador, pero del otro barco, dando la opción a la gente que está dentro de cada ferry de salvarse si aprietan el detonador y hacen explotar el barco donde no están ellos. Es el mismo dilema y es el que nos encontramos a lo largo de cada acto que llevamos a cabo en nuestras vidas. ¿Cómo debemos actuar frente a este problema? La matemática nos lo enseña: colaborando. Así lo estableció Nash (y por lo cual ganó el Premio Nobel de economía) y así lo sabe cualquier hijo de vecino bienintencionado. En sociedad debemos colaborar entre todos y, así, todos salimos ganando.

Enseñarles matemática a los jóvenes más allá de las meras operaciones aptas para que trabajen en una oficina (el cine, por ejemplo, podría ser una buena herramienta accesoria. La música y la literatura podrían ser otras dos); sería un camino tangencial —y práctico— para que se muevan de manera más educada en sociedad. Aunque parezca que una cosa nada tiene que ver con la otra.

4 comentarios el “La matemática de la sociedad

  1. La colaboración siempre suma excepto que se convierta en resta su finalidad es delictiva. Las matemáticas, como otras ciencias, no se pueden desligar de las artes y de la filosofía. En un bosque no solo cuentan los árboles.
    Excelente entrada, Roberto.
    Un gran abrazo y feliz fin desemana,

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      De allí, Isabel, que sea tan necesaria una educación integral e interdisciplinaria, aunque estamos lejos de ella en este momento. Las aplicaciones prácticas de la alta cultura son muchísimas, pero es muy difícil que a uno lo entiendan. Hace unos diez días me invitaron a dar una charla en una universidad local y aproveché para tocar algunos de estos temas y fue muy agradable ver la reacción de algunos de los alumnos cuando les mostré lo modernos que eran Tucídides, Platón, Lucrecio, Esquilo, Cervantes…; pero creo que una vez que yo salí de allí nadie volvió a decir algo parecido. De todos modos, seguiré diciéndolo hasta que me canse.

      Un fuerte abrazo y gracias por estar siempre por aquí.

      Me gusta

  2. Estoy de acuerdo con tu planteamiento, es viable.

    Le gusta a 1 persona

    • Borgeano dice:

      ¡Lo es, Concordia, y mucho! De hecho, esta síntesis que yo hago aquí se aplicar en economía, sociología y otras materias prácticas. Sólo tendríamos que enseñarles a los jóvenes a que ellos también podrían aplicarla en beneficio propio y de los demás.

      Un abrazo.

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s