La Gioconda me tiene harto

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Leonardo da Vinci, Ginevra de' Benci, 1474

 

No hay mes en que no encuentre alguna publicación con la Gioconda en su portada. A lo largo de las últimas semanas he comprado tres revistas con esa imagen y he visto a otras tres en los anaqueles de la librería local; y cada artículo la nombra en su título aun cuando el artículo no esté abocado a ella en particular (como ocurre con el último número de National Geographic, el cual está dedicado en su mayor parte a los dibujos de Leonardo. La Gioconca aparece en la tapa y al inicio del artículo).

Voy a decirlo de buenas a primera: la Gioconda no es, ni por cerca, la mejor obra de Leonardo. Incluso tampoco puede asegurarse que sea de Leonardo, al igual que cualquiera otra de las obras que se le atribuyen. Por supuesto, no niego el valor que tiene esa pintura (¿Cómo me atrevería a semejante muestra de soberbia?), pero si la comparamos con otras obras de Leonardo (atribuidas a…) me quedo con el retrato de Ginevra de Benci (la obra con la que abro esta entrada, o con La dama del armiño:

 

Leonardo La dama del armiño

 

O con La virgen de la rueca:

 

Leonardo La virgen de la rueca

 

Esas obras me parecen mucho más ricas, más profundas, más evocadoras y, también, conmovedoras. La Gioconda, en cambio, sólo tiene la pátina de la fama; y creo que aquí llegamos al meollo del asunto: ¿Por qué es tan famosa esta pintura? Pues me atrevo a decir que sólo por una estupenda y efectiva campaña publicitaria. No hay más que ir a la historia: la Gioconda era una pintura de segunda categoría hasta que, a principios del siglo XX es robada por el italiano Vicenzo Peruggia. A partir de allí la fama de esta pintura ha crecido de manera exponencial, hasta el punto en que, como ya he dicho, no pasa un mes sin que aparezca en algún lado.

Ahora, permítanme una pregunta: ¿cuál de estos dos cuadros les gusta más?

 

la gioconda

 

A la izquierda tenemos al conocido cuadro que se encuentra en el Museo del Louvre; el de la derecha se encuentra en el Museo del Prado. El tamaño de las dos pinturas es similar (hay apenas un par de centímetros de diferencia); ambos son de la misma época y ambos vienen del mismo sitio: el taller de Leonardo. Ahora, si consideramos que ninguna obra ha podido ser atribuida a Leonardo de manera directa… ¿Por qué la primera se le atribuye como echa por él y la segunda se la considera como proveniente de un «discípulo» de su taller? Uno de los artículos que tengo frente a mí (Revista de Historia, perteneciente al grupo de History Channel) dice que es más probable que la segunda sea de Leonardo…

En fin, sea como fuere, yo prefiero la segunda. Lo bueno que tiene esto es que, más allá de la fama que tenga cada una, el día que pueda ir a Europa no tendré que apilarme como una hormiga frente a un cristal para ver de lejos a una obra que no es la mejor de su autor (sea quien haya sido); mejor iré al Prado y allí podré ver —creo que con mayor tranquilidad— una obra que me parece muy superior, aunque sea menos famosa.

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14 comentarios el “La Gioconda me tiene harto

  1. Te aseguro que ir a ver la Gioconda no merece la pena. El Louvre y el Prado son contenedores de maravillas, hay mucho que ver y disfrutar en ellos, y la pobre Gioconda está encarcelada en su palacio de cristal rodeada de foso sin tan siquiera ser merecedora de ello por su belleza. Quizás esas Giocondas eran ejercicios de los discípulos, quién sabe. Pero como a Marylin, el siglo XX la convirtió en icono, esa es la parte interesante de su historia, lo que ha generado, no lo que es.

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    • Borgeano dice:

      Sé que el día en que me sea dado andar por esos sitios voy a tener mucho más material para ver que los más famosos o los que más publicidad tienen. En ese sentido, lo mismo pasa con los sitios turísticos, los mejores a veces ni aparecen en los folletos o en los sitios de internet. Lo mejor, como siempre, es perderse y dejar que el azar sea e que nos sorprenda. Ante ese siglo XX (y, por supuesto, el XXI) que publicitan de manera desbocada a dos o tres cosas y nada mas, hay que crear la propia lista de sitios u obras imprescindibles.
      Por cierto, me da mucho gusto verte por aquí.

      Un fuerte abrazo.

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  2. Por cierto, que me gusta mucho mas el de la izquierda, el de la Gioconda famosa.

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  3. Me quedo con la del Museo del Prado, he visto las dos y hay un abismo de una a otra. Para mi, la auténtica, la que pintó Leonardo, es la del Prado. Incluso a veces, voy a propósito a admirar esta obra de arte, me encanta. Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Espero poder algún día tener esa suerte. Sé que El Prado, al igual que el Louvre, requieren mucho tiempo para recorrerlos, así que veré en cuáles condiciones se dará esa oportunidad. A veces ni siquiera tenemos tiempos para eso (eso me sucedió al visitar New York, como fuimos por unos pocos días nos dedicamos a recorrer la ciudad; la visita al MOMA, por ejemplo, quedó para otra oportunidad).
      ¡Ya veremos qué es lo que escribo cuando la tenga frente a mí!

      Un fuerte abrazo.

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  4. Además del valor que los especialistas den a las obras lo importante para la gente de a pie es lo que le sienta ante ellas, esa es la gran magia del arte.
    Gracias, amigo, por esta entrada llena de belleza.
    Un fuerte abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Estoy totalmente de acuerdo contigo; de hecho, ésa es la norma que sigo de manera personal: si algo no me conmueve (de alguna manera) de inmediato, en general eso significa que no lo hará posteriormente. De allí que a veces al entrar en una sala sepa, de manera inmediata, si debo quedarme o no (suele pasarme, más que nada, con el arte moderno, donde es mucho más fácil detectar y distinguir lo bueno de lo malo).
      Gracias a ti, como siempre,

      Un fuerte abrazo.

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  5. Las obras en el Museo del Prado son muy hermosas.

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    • Borgeano dice:

      Espero poder visitar ese museo (y dos o tres más que tengo en lista) en algún momento del futuro próximo. Mientras tanto sigo juntando los comentarios de quienes sí han ido, como casi todos ustedes. Cuando ya esté cerca de ese viaje soñado supongo que pediré algunos consejos más precisos.

      Un abrazo.

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  6. No queda claro porqué te parece superior la de El Prado. A mí las dos me gustan por igual. A la del Louvre le faltaría una limpieza, esa oscuridad más parece ser la pátina del tiempo. Saludos.

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    • Borgeano dice:

      Supongo, Amira; que es por eso mismo que dices: a la Gioconda del Louvre tal vez le haga falta una restauración… Si eso es así (hay que tener en cuenta que sólo he accedido a esas obras por medio de revistas especializadas o de libros, con todo lo que ello implica) supongo que me gusta más la segunda porque esta más limpia… (y dejemos que un dejo de humor justifique mi respuesta).

      Un abrazo.

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  7. Como el Prado… nada.
    Genial tu entrada!⚘

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